Putin suspendió el torneo Candidatura de ajedrez que se disputaba en Rusia para evitar la rebelión de los jugadores

La decisión del gobierno ruso de cerrar los aeropuertos puso en riesgo el regreso de las figuras a sus países. El local Nepomniachtchi y el francés Lagrave eran los punteros. Las críticas de los participantes y sus temores a quedar varados

Putin en una visita reciente a un hospital de Moscú con pacientes infectados por el coronavirus. Su decisión de cerrar los aeropuertos precipitó el final del anticipado del torneo.
Putin en una visita reciente a un hospital de Moscú con pacientes infectados por el coronavirus. Su decisión de cerrar los aeropuertos precipitó el final del anticipado del torneo.


Una vez más la razón se impuso a la emoción. La apuesta personal y patriótica llevada a cabo por el ruso Arkady Dvorkovich, presidente de la federación internacional de ajedrez (FIDE), de sostener desde el pasado 17 de marzo el Torneo Candidatura -única competencia deportiva internacional vigente en el planeta mientras se expande la pandemia de COVID-19-, en Ekaterimburgo, tuvo un abrupto final; el jueves, en pleno desayuno, minutos antes del comienzo de la octava rueda (primera de las revanchas) de las catorce previstas del certamen, los jugadores fueron informados de la suspensión de la prueba como consecuencia de la decisión del gobierno ruso del cierre, a partir de mañana y por tiempo indefinido, de todos los aeropuertos en ese territorio. Los ajedrecistas fueron invitados a preparar de inmediato sus equipajes ya que un chárter los trasladaría hasta Holanda.

"La decisión se basó en una combinación de factores, aunque el principal fue el cierre de los aeropuertos; no podíamos correr el riesgo de mantener a los jugadores en Rusia una vez finalizado el torneo ya que no sabemos cuánto tiempo durará esta nueva medida. Esto junto a los riesgos que asumimos con la organización del torneo y que pudimos minimizar, son las razones para la suspensión”, contó Dvorkovich a la prensa. Y agregó: “No hubo un riesgo creciente en el torneo, pero la situación en el mundo no está mejorando. Creo que los riesgos relacionados con el regreso de los jugadores serán mayores que si continuaran en Rusia y siguieran jugando. La gente en Ekaterimburgo ahora está mucho más segura que en otros lugares, pero a largo plazo no podemos garantizar que esto siga siendo igual”.

El ex campeón Anatoly Karpov había hecho el movimiento inicial del torneo en plena pandemia, pero las sonrisas duraron poco. Se suspendió este jueves. (FIDE)
El ex campeón Anatoly Karpov había hecho el movimiento inicial del torneo en plena pandemia, pero las sonrisas duraron poco. Se suspendió este jueves. (FIDE)

Se sabe que el ajedrez es un complemento más de la acción diplomática de Rusia en el exterior. Acaso, por ello, la patética decisión de la FIDE, que durante dos semanas puso en riesgo la vida de los ajedrecistas, se mantuvo incólume, sin contemplar siquiera la renuncia de uno de los participantes (el azerbaiyano Teimour Radjabov que contó sobre su temor a contraer coronavirus), ni los avances de la pandemia COVID-19, las sugerencias de la OMS, ni la resolución del 15 de este mes, cuando el Ministerio Ruso de Deportes decretó la suspensión de todas las competencias deportivas en ese territorio.

No fue extraño, entonces, que el malestar de los ajedrecistas comenzara a tomar dominio público, en la prensa especializada, y en cada ocasión en la que los protagonistas se enfrentaban a un micrófono. Anteayer, cuando el Torneo Candidatura atravesaba su ecuador -se había completado la 1ª parte de siete ruedas y hoy debían comenzar las serie de revanchas, que se extendería hasta el 4 de abril-, los maestros se atrevieron al enfrentamiento y dispararon con munición gruesa.

“El torneo debería suspenderse”, había señalado el ruso Ian Nepomniachtchi, uno de los punteros, al momento de la suspensión de la prueba, con 4,5 puntos. En tanto, su compañero en la vanguardia, el francés Maxime Vachier Lagrave manifestaba: “No sé cómo será mi regreso a Francia si el aeropuerto continúa cerrado”.

La misma preocupación había alcanzado al norteamericano Fabiano Caruana, uno de los cuatro escoltas con 3,5 puntos, que contó: “La FIDE debería poner un avión a disposición de los jugadores que debemos regresar a nuestras hogares; yo no encuentro la forma de volver a Estados Unidos”. Y en el mismo sentido se manifestó el holandés Anish Giri, otro que suma 3,5 puntos: “No puedo quitar de mi cabeza la preocupación de pensar que una vez finalizado el torneo no sé cómo haré para regresar a mi casa”.

Los otros dos escoltas, el chino Wan Hao -que fue obligado a viajar a Rusia desde Japón, donde se encontraba de descanso al momento de expandirse el coronavirus, sin permitírsele que recogiera sus pertenencias en su hogar en China- también se despachó a gusto: “No es decente seguir jugando al ajedrez mientras suceden estas cosas en el mundo”. Y, el más veterano de los participantes, el ruso Alexander Grischuk, de 37 años, fue aún más contundente: “No podemos seguir jugando bajo esta atmósfera hostil; podemos sentir la tensión a nuestro alrededor, con tanta gente con mascarillas. Teniendo en cuenta las circunstancias, puedo estar satisfecho de mis resultados pero, si todos los demás deportes han cancelado las grandes competiciones, no entiendo por qué nosotros seguimos jugando”.

Durante el torneo, el tradicional saludo pre y post partido dejó de ser obligatorio. Algunos, como el ruso Grischuk optó por chocar los codos.
Durante el torneo, el tradicional saludo pre y post partido dejó de ser obligatorio. Algunos, como el ruso Grischuk optó por chocar los codos.

En el final de la tabla se ubican el chino Ding Liren (uno de los máximos favoritos al comienzo del torneo) y el local, Alexander Alekseenko (jugador invitado por la organización), con 2,5 puntos. Ambos se mantuvieron al margen de efectuar comentarios sobre la organización, aunque el chino, que fue obligado a dos cuarentenas previas al comienzo del certamen, contó que había solicitado un cambio de hospedaje donde se le permitiera al menos poder abrir las ventanas de su habitación, pero su pedido le fue denegado.

Las declaraciones de los protagonistas eximen mayores comentarios. Resulta evidente que los maestros estaban jugando con el corazón en el tablero, pero con sus mentes en el coronavirus.

En la misma noche del miércoles, el líder ruso Vladimir Putin brindó un extenso discurso a la TV local, refiriéndose a la pandemia pero sin hacer ninguna mención a la decisión del cierre de los aeropuertos. Su decisión 24 horas más tarde puso punto final a este sainete.

La suspensión de la prueba suma un nuevo dislate en el historial de este juego milenario; la FIDE tuvo a su alcance evitar este papelón organizativo, pero apostó por priorizar sus acuerdos económicos y políticos por encima del plano humanitario y deportivo. Le faltó reflejos para asumir el tema de Radjabov, obligó al principal candidato a ganar la competencia (el chino Liren) a pasar por dos cuarentenas en los días previos a la competencia; recluido en una habitación y restringido incluso de abrir una ventana. El otro gran candidato (el norteamericano Caruana) llegó sobre la hora, harto y agotado, tras padecer las cancelaciones de las distintas combinaciones de vuelos desde su partida de Estados Unidos a Rusia. Curiosamente, los jugadores locales se vieron privilegiados del sorteo de estas peripecias; acaso, por eso, pero sin minimizar su talento, uno de ellos (Ian Nepomniachtchi) se trepó a la cima. Lo acompaña en la punta, el francés Maxime Vachier Lagrave (convocado de urgencia para reemplazar a Radjabov). Llegó sobre la hora, tal vez sin la distracción del coronavirus (sus colegas siguieron las informaciones durante 90 días) y a la hora de jugar exhibió una alta concentración a diferencia de sus rivales. “Siempre supe que esto podía suspenderse en cualquier momento. Lo extraño fue que tres o cuatro de nosotros no nos uniéramos en un reclamo para pedir su suspensión antes del inicio”, explicó el maestro francés.

El chino Wang Hao (que fue maltratado en su ingreso a Rusia donde se le efectuaron los primeros test de hisopados) contó su visión sobre las distracciones al momento de jugar: “Durante todo el torneo me sentí distraído. Estaba preocupado por los vuelos, viendo malas noticias sobre China. Ahora si regreso a China, estaré en cuarentena por dos semanas. Podría haber llegado de Tokio a Beijing y ponerme en cuarentena en casa, pero a esta altura ya no creo que eso sea posible”.

El torneo Candidatura es una competencia con 70 años de antigüedad (la 1ª edición se disputó en Budapest en 1950); se trata de la última serie eliminatoria para determinar al nuevo aspirante al título mundial de ajedrez. La competencia que se llevaba a cabo en el Hotel Hyatt Regency, con la participación de ocho ajedrecistas (tres rusos, dos chinos, un francés, un holandés y un norteamericano) y 500 mil euros en premios, premiaría al ganador con el otorgamiento de la plaza para desafiar al campeón mundial, el noruego Magnus Carlsen -que ostenta la corona desde 2013-, en un match, que al mejor de 16 partidas se llevaría a cabo en Dubai, desde el 20 de diciembre próximo. Ahora con la suspensión de la prueba, sin fecha, ni sede para su reanudación, la FIDE deberá reajustar su calendario para cumplir con los contratos firmados con el gobierno árabe.

La incertidumbre de los próximos pasos no es solo un tema de la FIDE, ni del ajedrez. Es mucho más importante; nos concierne a todos. Sentado en el aeropuerto de Moscú mientras aguardaba cómo continuará su traslado hasta los Estados Unidos luego de su arribo a Ámsterdam, el joven gran maestro norteamericano Fabiano Caruana, de 27 años escribió en su cuenta de Twitter

“El torneo Candidatos está terminado por ahora; lo duro continúa siendo: el regreso a casa. Yo espero volver entrar a un mundo, al que difícilmente reconoceré”.