El jugador francés de balonmano Nikola Karabatic fue condenado a dos meses de cárcel, exentos de cumplimiento, y una multa de 11 mil dólares por su implicación en un caso de apuestas ilegales y amaño de partidos.
Se trata de una pena superior a la dictada en primera instancia, cuando el jugador había sido sancionado sólo con la multa económica.
La sentencia, dictada por el Tribunal de Apelación de Montpellier, se conoció tres días después de que Karabatic liderara a Francia en la conquista de su sexto Mundial de Balonmano, en el escenario de Bercy.
Los jueces consideraron a él, a su hermano Luka y a otros 14 acusados culpables de estafa y de haber llevado a cabo maniobras fraudulentas, por lo que fueron condenados a pagar multas de entre 11 mil a 43 mil dólares.
Los hechos que se le reprochan a la estrella francesa datan del 12 de mayo de 2012, cuando su equipo de entonces, el Montpellier, disputó un partido contra el Cesson, que peleaba por evitar el descenso.
El equipo de Karabatic, que ya tenía garantizado el título, perdió ese encuentro y las autoridades francesas descubrieron más tarde que se había registrado una importante cantidad de dinero apostado.
En concreto, se habían apostado USD 100 mil al resultado del partido en el descanso, lo que se tradujo en ganancias de hasta 300 mil dólares.
Las pesquisas permitieron demostrar que detrás de esas apuestas estaban familiares de algunos jugadores, entre ellos la esposa de Karabatic, que jugó 1.600 dólares.
Karabatic declaró ante los jueces que desconocía que su pareja había apostado y negó que él hubiera actuado para amañar el resultado del partido.
Desde que estalló el escándalo, el jugador ha ganado cuatro títulos internacionales, los Juegos de 2012, el Europeo de 2014 y los Mundiales de 2015 y 2017.