
La RAE da diez acepciones de la palabra familia. "Grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas" es una, y "conjunto de ascendientes, descendientes, colaterales y afines de un linaje" otra. La sociología y la psicología han discutido el significado del concepto y los cambios históricos en las modalidades familiares. En una familia hay amor, convivencia, sexo, dinero, trabajo, educación; hay múltiples relaciones personales ensayadas durante décadas. Casi no hay obra literaria que no se ocupe de un modo u otro de narrar alguna forma de familia, y como no podía ser de otra manera la literatura pone el eje en el conflicto, en lo que no funciona. Los hilos convulsos que tejen las familias arman la trama de grandes novelas:
Los Compson en El sonido y la furia de William Faulkner
Faulkner situó en el municipio imaginario de Yoknapatawpha (que inspiraría entre otros al Macondo de García Márquez) muchas de sus novelas y cuentos, que narran con desborde historias familiares de un bando antipático: el de los sureños que perdieron la Guerra de Secesión.
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Los Compson aparecen sobre todo en El sonido y la furia pero también en Absalón, Absalón! y en algunos cuentos. Son el paradigma de la familia decadente y conflictiva. Hay abusos, suicidios, deudas e incesto, sombreados también por la esclavitud y los conflictos étnicos. Los fantasmas del pasado, las paternidades confusas y las conciencias perdidas se abigarran en la escritura ardida y melancólica de Faulkner.
Los Buendía en Cien años de soledad de Gabriel García Márquez
A la manera de Faulkner, García Márquez inventó Macondo, sede caribeña de sus ficciones. La saga de los Buendía, fundadores del pueblo, incluye asesinatos, incesto, paternidades equívocas, un casamiento entre un hombre y una niña de nueve años, rivalidad entre hermanos y hermanas y una mujer de una belleza mortal.
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En su saga familiar, García Márquez posó las contradicciones de la historia latinoamericana y los dramas ancestrales de la configuración dinástica.
Los Glass en varios cuentos de J. D. Salinger
Salinger también hizo aparecer a la familia Vidrio en tres de los cuatro libros que publicó: Nueve cuentos, Franny y Zooey y Levanten, carpinteros, las vigas del tejado. El cuarto de sus libros, El guardián entre el centeno, fue aparentemente escrito por Buddy Glass, alter ego ficcional de Salinger.
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Los Glass son siete hermanos, hijos de dos artistas de vodevil. Los siete son talentosos, precoces y sensibles. Salinger cuenta a través de ellos la historia de la Nueva York de posguerra, una ciudad transformada por una economía en ascenso a la que ellos no pueden integrarse.
Los Vidal Olmos en Sobre héroes y tumbas de Ernesto Sabato
Sábato, que en vida fue comparado por Borges y participó activamente en las discusiones intelectuales de su época, hoy aparece en baja en el extraño mercado del prestigio literario. Quizás es un buen momento para releer Sobre héroes y tumbas, una ambiciosa novela que leyeron con fervor existencial todos los jóvenes de los años sesenta.
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Es a la vez una historia de amor, una novela histórica sobre la muerte de Juan Lavalle, un descenso a los infiernos subterráneos de Buenos Aires y la historia de una saga familiar, la de los Vidal Olmos. La decadente subdivisión de la herencia de esta familia a lo largo de la historia termina con un incesto, tema favorito de muchas obras literarias.
Los Reilly en La conjura de los necios de John Kennedy Toole
Una familia también pueden ser dos personas. Por ejemplo, una madre y su hijo. Ignatius Reilly es una especie de Quijote moderno, que vive en New Orleans. Es obeso y burlón, y vive con su madre, una alcohólica que decide internarlo en una clínica. Kennedy Toole se suicidó a los 31 años, y sus dos únicas novelas fueron publicadas póstumamente.
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La familia de Hamlet de William Shakespeare
Hamlet es la historia de una familia real que, a través de los desaciertos de su protagonista, un joven sensible y poco funcional, termina autodestruyéndose en una saga de suicidios, cuchillazos por error y envenenamientos. Es una tragedia casi humorística sobre las consecuencias que puede traer pensar demasiado.
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Los Mulvaney de Joyce Carol Oates
Qué fue de los Mulvaney es una muy buena novela de Oates, publicada en 1996, que no fue muy leída en español. Cuenta la historia de una familia muy funcional que vive en un pueblo en el estado de Nueva York.
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Pero un día la hija de quince años es violada, y eso desata la tragedia: el padre empieza a tomar cantidades descuajeringadas de alcohol, la hija es enviada a vivir lejos, el negocio familiar entra en crisis, el matrimonio se separa y los tres hijos varones se van de la casa. La decadencia familiar siempre es un buen motivo para la literatura.
Los Buddenbrook de Thomas Mann
Esta novela de juventud del escritor alemán, publicada en 1901, cuenta también la decadencia de una familia burguesa a mediados del siglo XIX. Basada en la familia del autor, transcurre entre los años 1835 y 1877, e incluye historias de desastres financieros, de locura y de muerte.
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Es una novela a mitad de camino entre las grandes novelas sociales del siglo XIX, como Guerra y paz de Tolstoi o Ilusiones perdidas de Balzac y los monumentos narrativos de la sensibilidad del siglo XX como el Ulises de Joyce o En busca del tiempo perdido de Proust.
Los Guthrie en El Evangelio según San Marcos de Borges
En una estancia en decadencia en medio del campo, un estudiante porteño convive con los Gutre, criollos analfabetos en quienes late la sangre escocesa. Poseídos por un instinto ancestral, le hacen representar al estudiante una versión amorosa y trágica de la historia de Cristo.

Como todos los cuentos de Borges, es una trama que opera a varios niveles, y una reflexión sobre varias cosas a la vez: la relación entre las palabras y las cosas, la fuerza inconsciente de la sangre, la tendencia a la repetición, las dificultades amorosas.
Los Nietzsche en Prisión perpetua de Ricardo Piglia

Prisión perpetua incluye dos relatos en espejo que forman una novelita fragmentaria, repleta de digresiones narradas con un estilo que adicta. Lucía Nietzsche, sobrina nieta paraguaya del filósofo e hija de un nazi, tiene un romance con uno de los personajes (y aparece también en otros relatos de Piglia). En ella aparecen varias obsesiones de Piglia: el vínculo entre locura y escritura, las formas imposibles del amor y, otra vez, el incesto.
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