Gacha fue uno de los principales financiadores del paramilitarismo en una guerra personal contra la guerrilla
Gacha fue uno de los principales financiadores del paramilitarismo en una guerra personal contra la guerrilla

Gonzalo Rodríguez Gacha, alias El Mexicano, fue quizás el narcotraficante colombiano más rico y poderoso después de Pablo Escobar. Este oscuro personaje, conocido también como el “ministro de Guerra” del Cártel de Medellín, y por lo tanto del “Patrón”, es corresponsable de varios de los crímenes más atroces perpetrados por esta organización criminal, entre ellos el atentado contra el Avión de Avianca o el magnicidio de Luis Carlos Galán. Además, fue uno de los primeros financiadores del paramilitarismo.

Hace 30 años, el 15 de diciembre de 1989, uno de los años más sangrientos de Colombia, El Mexicano encontró la muerte en medio de un operativo de la Policía Nacional. La fuerza había emprendido una guerra frontal contra el Cártel de Medellín. Y antes de la muerte de Gacha, estaba siendo derrotado con contundencia.

Ese año, los narcos nucleados en el Cártel de Medellín y en el grupo de Los Extraditables, tenían al Estado contra las cuerdas. El asesinato al coronel de la policía Valdemar Franklin y el candidato presidencial Luis Carlos Galán; las bombas a los periódicos El Espectador y Vanguardia Liberal; el atentado contra el DAS; y la explosión del Avión 203 de Avianca, fueron algunos de los crímenes más atroces que se cometieron ese año, dejando tras de sí una estela creciente de muertes. Todos, sin excepción, contaron con la participación de Rodríguez Gacha.

Las 110 personas que estaban en el avión de Avianca, entre pasajeros y tripulación, murieron junto a tres más que estaban en tierra cuando cayeron las partes de la aeronave
Las 110 personas que estaban en el avión de Avianca, entre pasajeros y tripulación, murieron junto a tres más que estaban en tierra cuando cayeron las partes de la aeronave

Apodado El Mexicano por su afición a las rancheras y a la cultura de ese país, Gonzalo Rodríguez Gacha comenzó desde muy pequeño en el mundo del crimen. Tras abandonar el colegio en el octavo grado, se volvió rebuscador en las calles de San Victorino, un barrio popular del centro de Bogotá.

Comenzó a ganar prestigio y poder al entrar al mundo de las esmeraldas, que tenía como epicentro la región de Muzo en Boyacá. Allí hizo alianza con Gilberto Molina, el primer zar de las esmeraldas, y luego con su sucesor Víctor Carranza, con el que terminaría por romper relaciones y enfrentarse a sangre y fuego buscando el control del negocio durante la década del 80.

Junto con las esmeraldas, Gacha empezó a traficar: primero marihuana y después cocaína, y mientras amasaba su fortuna empezó a tener contacto con los narcos de Antioquía, entre los que destacaba Pablo Escobar.

Junto con “El Patrón”, Carlos Lether y los hermanos Ochoa, Rodríguez Gacha fundó el Cártel de Medellín en 1976 y se convirtió en el segundo al mando después de Escobar. Años más tarde se rebautizarían por un breve periodo de tiempo como “Los Extraditables”, arreciando su guerra contra el Estado y las reformas que promovían personajes como el candidato presidencial Luis Carlos Galán para permitir la extradición de los narcos a los Estados Unidos.

Pablo Escobar Gaviria
Pablo Escobar Gaviria

El Mexicano que fundó el paramilitarismo

Aunque grupos paramilitares en Colombia han existido desde la época de la violencia bipartidista de mediados del siglo XX, fue en la década de 1980 donde el fenómeno proliferó con especial fuerza y donde surgieron las Autodefensas Unidas de Colombia, como estructura organizada que centralizaba la actividad paramilitar bajo el mando unificado de Carlos Castaño.

Sin embargo, a principios de la década, el autodenominado grupo MAS (Muerte a Secuestradores) podría citarse como el precursor de ese auge paramilitar. El MAS lo formaron en 1981 sicarios al servicio de los narcotraficantes del Cártel de Medellín que, después del secuestro de Marta Nieves Ochoa – hermana de Fabio, Jorge Luis y Juan David Ochoa, miembros del cártel- por parte de la guerrilla de izquierda M-19, se organizaron para defender a los familiares y propiedades de los narcos.

Gacha fue uno de los fundadores del primer grupo de autdefensas: Muerte a secuestradores (MAS).
Gacha fue uno de los fundadores del primer grupo de autdefensas: Muerte a secuestradores (MAS).

La historia cuenta que Rodríguez Gacha habría financiado al MAS, así como a otros grupos paramilitares que surgieron años después como las Autodefensas del Magdalena Medio, que se conformaron a mediados de la década del 80.

La creación de estos grupos respondió a una traición de las FARC al capo narco, ya que hasta entonces los guerrilleros habían prestado seguridad a los hombres y negocios del Mexicano. Sin embargo, en 1983 los guerrilleros atacaron los laboratorios de Rodríguez Gacha en los Llanos del Yarí (Caquetá) y secuestraron a 18 de sus hombres, después de una diferencia entre uno de sus comandantes, Jacobo Arenas, y el narco.

Ese altercado fue la génesis del odio del Mexicano a los grupos de izquierda y de la guerra que se desató contra ellos abanderada por los grupos paramilitares. En esa década sangrienta, no solo se produjeron masacres contra integrantes de las FARC, el ELN o el M-19, sino también contra políticos de izquierda democrática, como los militantes de la UP que fueron masacrados en números que aún se discuten pero que rondan los cinco mil muertos.

La muerte de Rodríguez Gacha

Tras una año entero de derrotas, el Gobierno del entonces presidente Virgilio Barco estaba urgido de un golpe contundente contra los narcos. Este llegó a tan solo dos semanas de terminar ese sangriento 1989 cuando la Policía, en medio de un operativo que incluyó una larga persecución, abatió a Gonzalo Rodríguez Gacha.

La muerte de Rodríguez Gacha partió de una traición de un antiguo aliado, Jorge Enrique Velásquez. Velázquez era miembro del Cártel de Cali que, después de caído los narcos del Cártel de Medellín a principios de los 90, se erigieron como la organización criminal más poderosa del país.

Velásquez, alias el Navegante, informó a la Policía que el Mexicano estaría en Cartagena, en el lujoso sector de Bocagrande, a donde hombres del cuerpo élite se desplazaron para detenerlo a él y a su hijo. Sin embargo, al narco le avisaron del operativo y se dio a la fuga en una lacha que lo llevó a Coveñas, un municipio con playas cercanas.

Gonzalo Rodríguez Gacha, alias “el Mexicano”
Gonzalo Rodríguez Gacha, alias “el Mexicano”

Tras la primera fuga, el Navegante dio nueva información que ubicaba al narco en su finca Tolú (Sucre) de la cual también trató de escapar al escuchar el ruido de los helicópteros de la Policía que llegan en su búsqueda. Estos lo siguieron por la carretera y abrieron fuego contra el vehículo donde escapaba acompañado de su hijo.

Muertos sus escoltas por el enfrentamiento con la Policía, Rodríguez Gacha abandonó su vehículo y trató de escapar escondiéndose por un platanal al borde de la carretera, pero los helicópteros de la policía lo seguían de cerca y uno de sus disparos alcanzó a darle en un pie.

La versión oficial indica que después de ese primer disparo, al Mexicano le alcanzó una bala en la cabeza que le produjo finalmente la muerte. Pero, años después, el propio Navegante, que se encontraba en uno de los helicópteros de la Policía afirmaría en una entrevista radial que al verse acorralado el capo se disparó en la cabeza antes de que las balas de las autoridades lo alcanzaran.

La noticia fue presentada con gran bombo por parte de las autoridades colombianas, incluso fue llamada “el mejor regalo de navidad para todos los colombianos”, por parte del entonces director del DAS, el coronel Miguel Maza Márquez, hoy condenado por el magnicidio de Luis Carlos Galán.

Tres décadas después, el Mexicano sigue siendo uno de los criminales más sanguinarios que vio Colombia en su historia, alguien que como Escobar también era adorado por muchos, y que al momento de morir, en su pueblo natal de Pacho (Cundinamarca), fue acompañado por cientos de personas en un multitudinario sepelio.