Campo Elías Delgado decía ser veterano de la guerra de Vietnam. Tenía 52 años cuando decidió matar sin compasión a conocidos y desconocidos.
Campo Elías Delgado decía ser veterano de la guerra de Vietnam. Tenía 52 años cuando decidió matar sin compasión a conocidos y desconocidos.

Era el 4 de diciembre de 1986 a las ocho de la mañana. Campo Elías Delgado, de 52 años, llamó a la puerta de un compañero de estudio de Literatura de la Universidad Javeriana de Bogotá en busca de un consejo. Temprano, Mario Mendoza había salido a hacer diligencias. Lo esperó sentado en una tienda de enfrente. Con el escritor colombiano no solo había compartido salón de clases, sino su fascinación por temas poco comunes como la doble personalidad y las brujas del medioevo.

Mendoza le había prestado varios libros al respecto, que nunca le devolvió. Sin imaginar siquiera que más tarde se convertiría en el protagonista de su reconocida novela 'Satanás'. Pese a sus excéntricos gustos, aquel profesor de inglés cincuentón no parecía, a simple vista, trastornado, diría el escritor más adelante. Era más bien inteligente y asiduo lector, en español, inglés y francés.

El escritor colombiano Mario Mendoza fue compañero de estudio de Literatura de Campo Elías, protagonista de su novela Satanás.
El escritor colombiano Mario Mendoza fue compañero de estudio de Literatura de Campo Elías, protagonista de su novela Satanás.

Esa mañana, hacia las nueve, Campo Elías decidió no esperar más y se dirigió al norte de Bogotá, donde vivía Claudia Morales Rincón, una alumna de inglés de 15 años. Los pormenores se escapan a la historia, lo que queda claro es que ella y su madre Nora Becerra de Rincón fueron sus primeras víctimas. Las mató a punta de puñaladas. Y se volvió a su casa.

Allá se encontraba su madre, Rita Elisa Montes, de 72 años, con quien nunca tuvo buena relación. Vecinos del edificio dirían después que Campo Elías la golpeaba fuertemente e, incluso, algunos se atrevieron a asegurar que no la dejaba usar el baño principal, sino el de la empleada del servicio. Se cree que la culpaba del suicidio de su padre.

Campo Elías nació en la cuna de una familia venezolana. Vivió atormentado por el suicidio de su padre en Bucaramanga.
Campo Elías nació en la cuna de una familia venezolana. Vivió atormentado por el suicidio de su padre en Bucaramanga.

A ella le propinó varios disparos con un revólver calibre 32, envolvió su cuerpo en periódico, lo roció de gasolina y le prendió fuego. Con la excusa de un incendio en su vivienda tocó la puerta de varios vecinos. Dos apartamentos le abrieron, en uno asesinó a dos mujeres y en el otro a tres personas más. No queda claro qué hizo el resto de la tarde, hasta las siete de la noche.

A esa hora llegó al entonces exclusivo restaurante italiano Pozzetto, al que solía ir, donde solían cenar grandes personalidades del país. El lugar era una elegante casa al centro de la ciudad, que había mandado a construir su propietario, el italiano Gino Surace (fallecido), en la década de 1970. Campo Elías vestía un elegante traje y llevaba un maletín ejecutivo negro, según recuerda el mesero que lo atendió esa noche, Alfonso Guaneme.

En total 22 personas fueron asesinadas en el restaurante italiano, luego de ocho más que murieron durante el día a manos de Campo Elías Delgado.
En total 22 personas fueron asesinadas en el restaurante italiano, luego de ocho más que murieron durante el día a manos de Campo Elías Delgado.

Se sentó en la habitual mesa 5, pero al rato decidió cambiarse a la 20, que tenía de centro una lámpara en forma humana y estaba próxima al bar. Desde allí se observaba gran parte del restaurante. Ordenó, como siempre, espagueti con pollo y una gaseosa marca Colombiana. Luego le pidió a Guaneme que le recomendara un postre (se decidió por un flan), y más tarde pidió un vino.

"Esa noche comentó que estaba celebrando algo personal. Me dijo que nos apreciaba a todos los trabajadores del restaurante. 'Los tendré en cuenta', dijo. Luego contó que se iba a un largo viaje", contó luego Guaneme a medios locales. Él siempre solía atenderlo, era uno de los clientes asiduos del lugar. Por eso no dudó en invitarle, por cortesía de la casa, un cóctel de vodka con jugo de naranja.

Esa noche, el asesino serial se sentó en la mesa 20, próxima al bar del Pozzetto
Esa noche, el asesino serial se sentó en la mesa 20, próxima al bar del Pozzetto

Antes de tomarse el segundo vaso, Campo Elías le enseñó la contraportada de una revista, que tenía la imagen de unos soldados en Vietnam. "Yo estuve en esa guerra (…) no me gustaría estar vivo, vi morir a muchos amigos y a mucha gente", le comentó al mesero. Cuando rompió relaciones con su madre, tras el suicidio de su padre, se fue a Argentina donde se casó y tuvo un hijo, y luego a Estados Unidos donde dijo haberse enrolado en las fuerzas armadas.

Campo Elías le sirvió a la Marina de Colombia, pero no queda claro si era realmente un veterano de guerra de Estados Unidos. Dijo haber sido reclutado a los 36 años, en 1970, pero no existen pruebas de aquello. Días después de la masacre, el periódico Los Angeles Times informó que no encontró registros de su nombre en los archivos del Pentágono. Verdad o no, esa guerra se volvió su obsesión.

Esa noche había partido del fútbol, así que Pozzetto no se había llenado. Había unas 40 personas. Al acabar el segundo vaso de vodka, Campo Elías fue al baño, recargó su arma con municiones calibre 32 y volvió a su mesa. No se sentó. Al lado de Guaneme comenzó a disparar contra una mesa de seis personas en la que había una niña. Un coronel del Ejército que cenaba con su familia en la mesa de al lado sacó su arma, pero el asesino fue más rápido y le asestó un tiro en la cabeza.

La Policía intervino en un cruce de disparos y Campo Elías murió, no se sabe si abatido o suicidado.
La Policía intervino en un cruce de disparos y Campo Elías murió, no se sabe si abatido o suicidado.

Entre el pánico de la gente siguió disparando durante 10 minutos, tiempo suficiente para asesinar a 22 comensales. Uno de los meseros que logró escapar por una ventana rota llamó a la Policía. Al rato, militares, policías y bomberos rodeaban el restaurante. Hubo un cruce de disparos y Campo Elías cayó, no se confirmó nunca si fue abatido por las autoridades o si se suicidó.

El fatal día del asesino serial y su masacre de 30 personas dio la vuelta al mundo. Y hasta hoy se sigue contando. Pozzetto limpió el desastre y ocho días después reabrió. Sus clientes habituales lo dejaron de frecuentar un tiempo, pasados los meses siguió recibiendo gente, pero nunca pudo desligarse de aquella tragedia.

El restaurante Pozzetto será demolido y en su lugar será construido un edificio de apartamentos.
El restaurante Pozzetto será demolido y en su lugar será construido un edificio de apartamentos.

Aún lo visitan quienes solo quieren escuchar los detalles de ese 4 de diciembre de 1986. Los meseros afirman que sienten ruidos de vez en cuando, que de repente se encienden luces o suena alguna tecla del piano. Alfonso Guaneme, ya de 75 años y quien se pensionó en el restaurante, contó a El Tiempo que todos los domingos a media tarde se abre la puerta principal.

Pero en pocos meses Pozzetto cerrará para siempre su tradicional sede para mudarse a otro lugar. El Tiempo reveló que el terreno fue vendido a una constructora que quiere hacer un edificio de apartamentos. Aún no revelan su nueva ubicación, pero en ella esperan dejar atrás, por fin, la mochila que cargan desde la tragedia.

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