Un reciente estudio arqueológico de Cambridge reveló que en la Edad del Hierro escocesa se practicaban rituales funerarios con extracción intencional del cerebro y modificación ósea en los restos de una mujer adulta.
Este descubrimiento, registrado en Loch Borralie en el noroeste de Escocia, demuestra la complejidad de las prácticas funerarias y de los vínculos familiares de la época, según publica Antiquity.
Durante la Edad del Hierro, en esta región, las comunidades realizaban rituales post mortem que incluían la extracción deliberada del cerebro y el tallado de huesos largos para convertirlos en herramientas o puntas. El hallazgo en Loch Borralie, documentado en la revista Antiquity, revela que estos actos eran parte de un sistema de creencias y redes sociales más amplias.
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El equipo de investigación, liderado por la doctora Laura Castells Navarro de la Universidad de York, examinó dos individuos enterrados bajo un túmulo de piedra: una mujer adulta y un menor varón. El sitio, ubicado cerca del extremo más septentrional del territorio continental escocés, destaca por sus condiciones favorables para la preservación de restos óseos, lo que permitió un análisis detallado de estos testimonios de la Edad del Hierro.
A través de estudios osteológicos, los científicos identificaron modificaciones excepcionales realizables solo después de la muerte. Se observaron estrías en el interior del cráneo de la mujer adulta, lo que indica una extracción intencional del cerebro como parte del rito funerario. Además, sus huesos largos, como el húmero, la ulna y el fémur, presentaban tallas que les conferían puntas afiladas.
Modificaciones funerarias y significado ritual en la Edad del Hierro
La doctora Castells Navarro, citada en Antiquity, explicó que interpretar los motivos de estas manipulaciones resulta complejo. Sin embargo, subrayó que “el esmero con el que fue reensamblada y depositada la mujer en el cairn sugiere que recibió un nivel de reverencia y respeto por parte de su comunidad”.
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Este trato diferenciado evidencia el importante valor simbólico y ritual de la manipulación de los restos. Las técnicas registradas aportan pistas sobre las creencias colectivas, donde la interacción entre vivos y muertos se simbolizaba con la alteración de los esqueletos.
Redes familiares y movilidad en la Escocia prehistórica
El equipo complementó el trabajo osteológico con análisis de isótopos y ADN antiguo, lo que permitió reconstruir tanto la vida como los desplazamientos de estos individuos. Los datos isotópicos sugieren que ambos crecieron a unos 80 kilómetros al sureste de Loch Borralie.
Por otra parte, el ADN reveló lazos genéticos con grupos de Orkney, a 175 kilómetros hacia el nordeste, y de Applecross, a unos 225 kilómetros al sudoeste. Además, los análisis confirmaron que la mujer y el niño eran familiares cercanos, probablemente primos segundos por vía materna, lo que sugiere la existencia de familias extensas y móviles.
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La doctora Castells Navarro señaló en Antiquity que “nuestra investigación demuestra que comunidades marítimas prehistóricas se desplazaban periódicamente por la costa norte y las islas septentrionales de Escocia, posiblemente en grupos pequeños”.
La transmisión y persistencia de rituales funerarios como estos fue posible gracias a la movilidad y a la fortaleza de las redes familiares, que abarcaban distancias considerables. Según la revista Antiquity, estas dinámicas subrayan la relevancia del parentesco, la memoria y los desplazamientos en la organización social de la Edad del Hierro.
Entre el misterio y la reverencia: legado de los rituales escoceses
Aunque aún no es posible conocer las motivaciones exactas detrás de estos rituales, el equipo investigador destaca que el minucioso cuidado y la reconstrucción de los restos femeninos evidencian la importancia del respeto colectivo hacia la memoria de los difuntos en estas comunidades.
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Estos hallazgos, publicados en Antiquity, reflejan cómo la sociedad escocesa de la Edad del Hierro mantenía vínculos perdurables con sus muertos. La atención y el detalle dedicados a los rituales descritos muestran una interacción constante entre los vivos y quienes los precedieron, marcada por el respeto y la continuidad de antiguas tradiciones.