829 kilómetros, 4 estados y 7 segundos de duración: así fue el rayo más largo jamás registrado

La World Meteorological Organization certificó oficialmente a este “megaflash” que cruzó desde Texas hasta Kansas City. Cómo los avances tecnológicos y la colaboración internacional permitieron comprender fenómenos atmosféricos extremos, según Scientific American

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El récord evidencia los avances en tecnología satelital y colaboración internacional para el estudio de tormentas extremas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La World Meteorological Organization (WMO) ha registrado oficialmente el rayo más largo de la historia, un “megaflash” que recorrió 829 kilómetros desde el este de Texas hasta las cercanías de Kansas City, en octubre de 2017. El reciente anuncio del Comité de Extremos de Clima y Tiempo de la WMO marca un nuevo hito en la medición de los fenómenos atmosféricos extremos, según informó Scientific American.

La validación de este récord destaca la magnitud del evento y los avances en la tecnología satelital y redes de sensores terrestres empleada en la detección y el análisis de tormentas severas. El proceso, dirigido por el Comité de Extremos de Clima y Tiempo de la WMO, incluye la evaluación de un panel internacional de especialistas, encargados de determinar si un fenómeno merece ser reconocido como nuevo récord mundial.

Michael Peterson, científico del Severe Storms Research Center de Georgia Tech Research Institute, logró identificar este “megaflash” tras volver a analizar datos satelitales de 2017. Esta labor, afirmó Peterson a Scientific American, permitió la revisión y certificación del caso: “Documentar este tipo de fenómenos extremos ayuda a mejorar las herramientas de predicción de tormentas severas y profundizar en la comprensión de sus mecanismos”.

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Un protocolo riguroso y evidencia de colaboración científica

La WMO, como autoridad mundial en la medición de récords meteorológicos, opera bajo un estricto protocolo para validar eventos extremos. Al detectarse un posible récord, el evento se somete al análisis de un grupo de expertos, cuya aprobación es indispensable para incorporar el caso al Archivo Mundial de Extremos de Clima y Tiempo. Para el rayo de 2017, el análisis incluyó información satelital, registros de sensores en superficie y evaluaciones sobre la magnitud y particularidades del fenómeno.

Scientific American subrayó que la certificación de este “megaflash” solo fue posible gracias a la cooperación internacional entre científicos y al uso de tecnología avanzada. El registro ya forma parte del archivo oficial de la WMO. De acuerdo con las imágenes, el rayo se extendió a lo largo de 829 kilómetros en dirección norte-noreste, en cuatro estados: desde el noreste de Texas, atravesando el este de Oklahoma y el oeste de Missouri, hasta alcanzar el sur de Iowa.

Imagen satelital del relámpago de extensión récord de 829 km ± 8 km que se extendió desde el este de Texas hasta cerca de Kansas City dentro de un complejo de tormentas eléctricas del 22 de octubre de 2017 (POLITICA INVESTIGACIÓN Y TECNOLOGÍA OMM)

Detalles del “megaflash” récord: longitud, duración y descargas

El rayo validado alcanzó una longitud de 829 kilómetros, superando así el anterior récord de 768 kilómetros, registrado en Texas en 2020. Este “megaflash” se desplazó por una vasta franja, desde el este de Texas hasta las inmediaciones de Kansas City, en un sistema tormentoso que, según Peterson, llegó a cubrir el territorio entre Texas y Minnesota.

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La duración fue de 7 segundos, notablemente superior al medio segundo de un rayo convencional. El evento generó más de 116 descargas subsidiarias a lo largo de su trayectoria, un reflejo de la complejidad y la potencia involucrada en este tipo de fenómenos.

Scientific American explica que estos rayos de gran escala suelen producir ramificaciones desde la nube hasta el suelo durante todo su recorrido, aumentando su impacto y su alcance.

En contraste, el récord de mayor duración de un rayo corresponde a un evento que permaneció activo 17 segundos, aunque recorrió una distancia inferior. La combinación de ambas variables convierte al “megaflash” de 2017 en un fenómeno único documentado por la meteorología moderna.

Grandes Llanuras: laboratorio natural de los “megaflashes”

El territorio donde se observó este récord no responde al azar. Las Grandes Llanuras del sur-centro de Estados Unidos figuran entre los lugares del mundo donde con más frecuencia se desarrollan sistemas tormentosos gigantes, el entorno propicio para la formación de “megaflashes”. Estos fenómenos surgen cuando varias tormentas de menor tamaño se fusionan en un solo conjunto de amplia escala, capaz de producir rayos de dimensiones excepcionales.

La región es conocida por la frecuente formación de sistemas tormentosos gigantes (Imagen Ilustrativa Infobae)

El complejo asociado al rayo certificado se extendió desde Texas hasta Minnesota, ocupando una vasta región del país. La suma de factores como la humedad, la topografía y las condiciones atmosféricas hace de las Grandes Llanuras un área privilegiada para el estudio de tormentas severas y rayos extremos.

Tecnología e investigación: medir lo extraordinario

El avance en la observación de rayos a gran escala ha sido posible gracias al desarrollo de sistemas satelitales de alta definición y arreglos terrestres de detección, capaces de captar con precisión sin radares, ni comunicación por radio la señal que emiten estos fenómenos. Los expertos, como Peterson, utilizan imágenes satelitales y mapeos terrestres para reconstruir cada trayectoria y sus variables fundamentales.

Scientific American detalla que la mejora en la capacidad de estos sistemas ha permitido documentar con gran exactitud los eventos, facilitando la inclusión de datos relevantes en modelos predictivos y ampliando la comprensión de los procesos internos en las tormentas extremas.

Actualmente, el equipo de Peterson explora tanto la ocurrencia de rayos de intensidad inusual en diferentes entornos como aquellos casos de carga persistente en el suelo tras el impacto. Estos trabajos prometen abrir nuevas perspectivas para la meteorología y la seguridad frente a eventos extremos.

El reconocimiento internacional de este “megaflash” por parte de la WMO representa, en opinión de Peterson, un momento crucial en la historia de la ciencia del rayo. “Es un momento muy emocionante para estar en la ciencia del rayo”, sostuvo el especialista, según Scientific American. Peterson recalcó el valor de registrar y analizar estos fenómenos extremos para progresar en la comprensión de la atmósfera y optimizar los sistemas de alerta de tormentas severas.

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