Nebulosas en forma de corazón y otras 14 maravillas que mantienen vivo al Universo

Desde volcanes espaciales hasta galaxias en constante colisión, el espacio está repleto de acontecimientos extraordinarios. Cada uno es imprescindible para la creación de materia

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El Universo alberga galaxias en las que se crean nuevas estrellas y planetas con polvo estelar  (NASA/ESA/CSA/STScI vía AP).
El Universo alberga galaxias en las que se crean nuevas estrellas y planetas con polvo estelar (NASA/ESA/CSA/STScI vía AP).

En el Universo suceden fenómenos importantes que originan nuevas estrellas y planetas. Incluso la colisión entre las dos Galaxias Antennae crea materia en constante evolución, cuyos resultados podrían conformar constelaciones nunca antes vistas y ofrecer un vistazo a lo que podría pasar cuando la Vía Láctea choque contra Andrómeda en miles de millones de años en el futuro.

Sin la presencia de estas maravillas, una galaxia podría enfrentar un caos que reconfiguraría su estructura. Las lunas y estrellas gigantes en el Universo conforman el equilibrio que los astrónomos y astrofísicos estudian para comprender la historia de la Tierra y su Sistema Solar.

Apreciar las características de cada planeta y la formación de nuevas estrellas es un proceso científico que revela hacia dónde se dirige una galaxia, cuánto tiempo ha existido y cómo podría terminar. Además, con la evidencia recabada en organizaciones como la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), es posible comprender el papel de la gravedad en el espacio-tiempo.

Las 15 maravillas del Universo

1. Los Pilares de la Creación: estas columnas hechas de gas y polvo fueron vistas por primera vez en 1995. Las ilumina la radiación ultravioleta que liberan las jóvenes estrellas masivas de la nebulosa del borde. Las columnas se calientan y erosionan constantemente, y en su interior se esconden las trazas infrarrojas de estrellas recién creadas, según la NASA.

Los Pilares de la Creación vistos con el telescopio James Webb (NASA, ESA, CSA, STSCI; J. DEPASQUALE, A. KOEKEMOER, A. PAGAN (STSCI)).
Los Pilares de la Creación vistos con el telescopio James Webb (NASA, ESA, CSA, STSCI; J. DEPASQUALE, A. KOEKEMOER, A. PAGAN (STSCI)).

Uno de los principales elementos para la formación estelar es el polvo, que también es pieza clave para el origen de las galaxias. Los Pilares de la Creación, al estar conformados en su mayoría por esta materia, se convierten en una región dedicada a la gestación de estrellas.

2. La Galaxia Hamburguesa: se encuentra a un costado de la Tierra, a 35 millones de luz. Las imágenes recientes captadas por el telescopio Hubble muestran que tiene forma de espiral y un disco galáctico ancho dividido por franjas de polvo oscuro. Se caracteriza por una cola que se extiende a unos 300.000 años luz de su centro.

La forma de la Galaxia Hamburguesa se distingue por tener una cola de gran amplitud (Eric Coles y Mel Helm).
La forma de la Galaxia Hamburguesa se distingue por tener una cola de gran amplitud (Eric Coles y Mel Helm).

3. La Nebulosa Cuadrada Roja: la inusual forma geométrica de esta nebulosa, que se encuentra en la constelación de Serpens, aún es un misterio. La principal hipótesis es que los astrónomos observan el fenómeno a través de muchos conos de gas que liberan las estrellas ubicadas en su centro.

Los conos forman ángulos rectos entre sí, lo que produce un cuadrado. Pero si se mirara desde un ángulo diferente, podría apreciarse el cono desde adentro y parecería un anillo rojo.

Las estrellas al interior de la Nebulosa Cuadrada provocan el efecto observado por los astrónomos (Crédito: Peter Tuthill (Sydney U.) y James Lloyd (Cornell U.)
Las estrellas al interior de la Nebulosa Cuadrada provocan el efecto observado por los astrónomos (Crédito: Peter Tuthill (Sydney U.) y James Lloyd (Cornell U.)

4. Océanos subterráneos: bajo las superficies congeladas de las lunas hay grandes cantidades de agua. La temperatura en los puntos recónditos del sistema solar tiende a alcanzar bajos niveles, pero la fricción causada por la interacción gravitacional entre una luna y su planeta podría derretir las capas de hielo y revelar los océanos en un satélite natural.

Los candidatos de esta teoría son las principales lunas de Júpiter: Calisto y Ganímedes. También dos de los satélites de Saturno: Mimas y Enceladus.

Calisto, una de las lunas de Saturno en la que se han identificado océanos bajo las capas de hielo. (NASA).
Calisto, una de las lunas de Saturno en la que se han identificado océanos bajo las capas de hielo. (NASA).

5. Fondo Cósmico de Microondas (CMB): catalogado como evidencia de que sucedió el Big Bang, representa la luz más antigua del universo. Su radiación térmica proviene desde el inicio del universo, cuando era caliente y denso, pero en los últimos 13.800 millones de años se ha enfriado y expandido.

En el proceso, el Fondo Cósmico de Microondas ha dejado una huella dactilar rastreable por la radiación que emite. El CMB fue descubierto por los laboratorios Bell Telephon en la década de 1960 y solo fue percibido como una ligera interferencia.

El CMB ha aportado información sobre el Big Bang y el origen del Universo (Sebastián Carrasco/Europa Press).
El CMB ha aportado información sobre el Big Bang y el origen del Universo (Sebastián Carrasco/Europa Press).

6. Cuásares: han sido identificados por la NASA como los objetos más brillantes y energéticos del universo. Se trata de agujeros negros supermasivos en constante alimentación, que al frotar las partículas que consumen liberan grandes cantidades de energía, incluso más que la Vía Láctea.

Además, producen campos magnéticos y radiación lumínica difícil de percibir desde la Tierra. Respecto a su ubicación, la NASA teoriza que están en las galaxias con agujeros negros en sus centros y devoran la materia alrededor.

Los cuásares, objetos celestes extraordinariamente distantes que emiten una gran cantidad de luz, pueden ser utilizados para medir la expansión del universo  (Universidad de Michigan/Europa Press).
Los cuásares, objetos celestes extraordinariamente distantes que emiten una gran cantidad de luz, pueden ser utilizados para medir la expansión del universo (Universidad de Michigan/Europa Press).

7. El Quinteto de Stephan: el grupo se compone de cinco galaxias, NGC7317, 7318A, 7318B, 7319 y 7320, en la constelación de Pegasus. Tres de sus galaxias están muy cerca entre sí debido a que han sufrido cambios estructurales.

Fueron descubiertas por Edouard Stephan durante 1877, en el Observatorio de Marsella. En la actualidad se identifican por la luz infrarroja que despiden y se teoriza que su interacción ayuda al nacimiento de estrellas.

El Quinteto de Stephan visto por MIRI desde el telescopio espacial James Webb de la NASA (NASA, ESA, CSA, STScI, Webb ERO Production Team/Handout via REUTERS).
El Quinteto de Stephan visto por MIRI desde el telescopio espacial James Webb de la NASA (NASA, ESA, CSA, STScI, Webb ERO Production Team/Handout via REUTERS).

8. Cruz de Einstein: se trata de otro cuásar que luce como si fueran cuatro debido a que una galaxia está ubicada frente y dobla la iluminación y el espacio-tiempo. Fue descubierta en 1985 y recibió su nombre en referencia a la teoría de la relatividad general formulada por Albert Einstein, quien explicó que la gravedad podría curvar la luz.

El fenómeno en la percepción visual es conocido como lente gravitatorio, según el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), que en 2019 confirmó que la fuente de energía es muy joven y aún produce nuevas estrellas, y en 2021 el observatorio espacial Gaia de Agencia Espacial Europea (ESA) identificó 12 cruces de Einstein.

La cruz de Einstein es un solo cuásar que luce como cuatro; un nuevo estudio ha encontrado dos cruces adicionales  (Sebastian Carrasco/Europa Press).
La cruz de Einstein es un solo cuásar que luce como cuatro; un nuevo estudio ha encontrado dos cruces adicionales (Sebastian Carrasco/Europa Press).

9. Estrellas masivas: en nuestra galaxia existe un enorme astro llamado VY Canis Majoris, de al menos 2,000 veces el tamaño del Sol. Los cuerpos celestes hipergigantes como éste tienden a vivir cortos periodos. Se calcula que en 10 millones de años esta estrella colapsará en una supernova y pulverizará el espacio a su alrededor.

Con las imágenes de VY Canis Majoris reveladas por el Observatorio Europeo Austral (ESO) en 2015, el astrónomo Peter Scicluna explicó a la revista académica Astronomy & Astrophysics que con la materia expulsada del astro podrá crearse una generación nueva de estrellas antes de que la supernova alcance el máximo potencial de su explosión.

Las estrellas masivas a menudo ocurren en sistemas binarios cercanos en los que una estrella toma masa de su compañera (Sebastian Carrasco/Europa Press).
Las estrellas masivas a menudo ocurren en sistemas binarios cercanos en los que una estrella toma masa de su compañera (Sebastian Carrasco/Europa Press).

10. Estrellas de neutrones: giran a gran velocidad y emiten radiación que producen sus polos magnéticos. Cuando la astrofísica Jocelyn Bell Burnell descubrió estos astros en 1967, pensó que los pulsos de ondas de radio provenían desde una civilización alienígena porque eran liberados con una frecuencia de 1.3 segundos.

Tiempo después, Bell se percató de que estas emisiones son generadas por las estrellas de neutrones. La creación de este fenómeno surge cuando agotan su ciclo de vida y colapsan. Esta fase es la antesala de una supernova que tiende a terminar en explosión.

Una estrella de neutrones surge cuando ha agotado su ciclo de vida y se prepara para explotar. (ESO/L. CALÇADA/ Europa Press).
Una estrella de neutrones surge cuando ha agotado su ciclo de vida y se prepara para explotar. (ESO/L. CALÇADA/ Europa Press).

11.- Volcanes espaciales: el más grande conocido por la astronomía es Olympus Mons, ubicado en Marte. Por otra parte, Venus tiene 1,600 de ellos. Aunque ningún planeta ha registrado erupciones recientes, existe la posibilidad de que sea diferente en la luna de Júpiter llamada Io, el satélite con más actividad volcánica que la Tierra.

En Tritón, luna de Neptuno, y Encaeladus, satélite natural de Saturno, hay criovolcanes conformados por hielo y agua. Su estructura es idéntica a los volcanes de la Tierra hechos de roca derretida; la diferencia es que este tipo de montes congelados expulsan agua, amoníaco y metano.

Maat Mons, un gran volcán en Venus, se muestra en esta imagen de radar de color simulado de 1991 de la misión de la nave espacial Magellan de la NASA. (NASA/JPL/Europa Press).
Maat Mons, un gran volcán en Venus, se muestra en esta imagen de radar de color simulado de 1991 de la misión de la nave espacial Magellan de la NASA. (NASA/JPL/Europa Press).

12. Galaxias Antennae: se encuentran en la constelación de Corvus y se encuentran en medio de una violenta fusión. Tuvieron dos episodios de cruce: uno hace 600 millones de años y otro, el actual . La materia que emana del intercambio ha generado nuevas estrellas. Algunos de estos astros podrían convertirse en cúmulos globulares; otros morirán en 10 millones de años, explica el sitio del telescopio Hubble.

Los astrónomos teorizan que la colisión de ambas galaxias es un vistazo a lo que podría pasar con la Vía Láctea y Andrómeda. El evento sucedería en miles de millones de años. El indicio más claro es la estructura en espiral de las Galaxias Antennae y los cúmulos globulares, también presentes en nuestro Sistema Solar.

Las dos Galaxias Atenea se encuentran en constante fusión, un evento que podría pasar entre la Vía Láctea y Andrómeda. (Archivo/Infobae).
Las dos Galaxias Atenea se encuentran en constante fusión, un evento que podría pasar entre la Vía Láctea y Andrómeda. (Archivo/Infobae).

13. Máximo Solar: sucede cada 11 años, tiempo que dura cada ciclo solar. En el pico del ciclo, cambian las líneas del campo magnético; en la Tierra sería equivalente a que los polos Norte y Sur intercambiaran lugares una vez cada década, explica la NASA.

Cuando el astro llega a esta fase, aparecen manchas oscuras en la superficie y aumentan las erupciones solares. Las consecuencias para la Tierra incluyen daños a las redes eléctricas por el aumento de la radiación.

Esta imagen dividida muestra la diferencia entre un Sol activo durante el máximo solar (izq., tomado en abril de 2014) y un Sol tranquilo durante el mínimo solar (der., diciembre de 2019). (Sebastian Carrasco/Europa Press).
Esta imagen dividida muestra la diferencia entre un Sol activo durante el máximo solar (izq., tomado en abril de 2014) y un Sol tranquilo durante el mínimo solar (der., diciembre de 2019). (Sebastian Carrasco/Europa Press).

14. Galaxia Rueda de Carro: resultó de una colisión de alta velocidad hace 200 millones de años. Está conformada por un anillo interior brillante y otro color naranja en el exterior. Los rayos que se observan desde el centro a la circunferencia fueron de su antigua forma de espiral, según la NASA, y su color rojizo se debe al polvo abundante en carbono e hidrógeno.

La galaxia aún se encuentra en etapa de transición, reveló el equipo de astrónomos a cargo del telescopio James Webb. Por eso, resulta imposible saber cuál será la forma final que adopte en el futuro.

Esta galaxia llama la atención de los astrónomos por los rayos rojos que parten del centro a la circunferencia exterior. (NASA, ESA, CSA, STScI, equipo de producción de Webb ERO).
Esta galaxia llama la atención de los astrónomos por los rayos rojos que parten del centro a la circunferencia exterior. (NASA, ESA, CSA, STScI, equipo de producción de Webb ERO).

15. Nebulosa del Corazón: también conocida como la nebulosa de emisión IC 1805, ganó ese apodo por su imagen similar a la representación popular de un corazón. Se ubica en la constelación de Casiopea y su color rojizo es provocado por una mezcla de gas interestelar brillante y nubes de polvo oscuro, según la NASA.

El gas interestelar causa el color rojo de la Nebulosa de corazón. (Wikipedia).
El gas interestelar causa el color rojo de la Nebulosa de corazón. (Wikipedia).

La Nebulosa del Corazón fue descubierta por William Herschel en 1787. Al principio de su identificación solo se tenían algunas aproximaciones de su tamaño. En la actualidad, los astrónomos han asegurado que su diámetro es cinco veces superior al de la Luna.

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