Cómo será el plan climático de China para los próximos cinco años

El gigante asiático anunció el 14º Plan Quinquenal, en el que se fijan los compromisos energéticos y de desarrollo para esta nación durante el siguiente lustro

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El gobierno de China aprobó el 14º Plan Quinquenal de Desarrollo Económico y Social Nacional
El gobierno de China aprobó el 14º Plan Quinquenal de Desarrollo Económico y Social Nacional

El 11 de marzo, el gobierno de China aprobó el 14º Plan Quinquenal de Desarrollo Económico y Social Nacional, un documento clave que marca, entre otras cosas, la hoja de ruta ambiental hasta 2025. Los especialistas, sin embargo, creen que, aunque no va por mal camino, podría ser más ambicioso.

Después de una semana de reuniones, la Asamblea Popular Nacional de China (APN) formalizó el “esquema del 14º plan quinquenal y los objetivos a largo plazo”, que marca el desarrollo económico del gigante asiático e influye sustancialmente en sus políticas climáticas.

China es el primer emisor de gases de efecto invernadero del mundo y la segunda economía, por esta razón su acción climática es esencial para que la temperatura del planeta se mantenga muy por debajo de los 2˚C y continuar con los esfuerzos para que no sobrepase el 1,5ºC y se reduzca el impacto del calentamiento global.

Según el plan, China aspira a reducir la intensidad energética un 13,5% para 2025. Se compromete también a reducir la intensidad de carbono un 18%, aumentar la participación en la matriz de recursos no fósiles hasta alcanzar un 20% en 2025, e incrementar la cobertura forestal, pasando de un 23,4% a un 24,1%.

China se compromete a reducir la intensidad de carbono un 18%, aumentar la participación en la matriz de recursos no fósiles hasta alcanzar un 20% en 2025 (Pixabay)
China se compromete a reducir la intensidad de carbono un 18%, aumentar la participación en la matriz de recursos no fósiles hasta alcanzar un 20% en 2025 (Pixabay)

La intensidad energética hace referencia a la eficiencia energética de una economía. Para calcularla, se considera la relación entre la demanda o consumo energético y el Producto Bruto Interno (PBI) de un país, y se interpreta como “se necesitan x unidades de energía para producir 1 unidad de riqueza”.

Así, puede haber dos resultados. Una intensidad energética alta (elevado costo de “conversión” de energía en riqueza, un país donde se consume mucha energía obteniendo un PBI bajo), o bien una intensidad energética baja, de costo bajo: se consume poca energía y se obtiene un PBI alto.

Por su parte, la intensidad de emisiones (también llamada de carbono) es el ritmo de emisión de contaminantes durante una actividad concreta, o un proceso de producción industrial.

La tasa de crecimiento del PBI es uno de los indicadores más importantes a la hora de analizar los planes energéticos y climáticos. Sin embargo, China solo especificó en su Plan Quinquenal el crecimiento previsto para este año—al menos un 6%- pero no para los próximos cuatro. Esta omisión dificulta la medición del nivel de ambición y el efecto real de reducción de emisiones, lo que transmite incertidumbre, comentaron los analistas del proyecto.

El 14º Plan Quinquenal chino establece algunas líneas de acción para lograr los objetivos propuestos de reducción de la intensidad carbónica y energética (Pixabay)
El 14º Plan Quinquenal chino establece algunas líneas de acción para lograr los objetivos propuestos de reducción de la intensidad carbónica y energética (Pixabay)

“Los objetivos se han fijado para reducir el consumo de energía por unidad de PBI, y las emisiones de carbono por unidad de PBI. Por tanto, si el PBI crece rápidamente, las emisiones totales aumentarán”, explica Dimitri De Boer, en entrevista con Carbono News.

¿Cómo lo hará?

El 14º Plan Quinquenal chino establece algunas líneas de acción para lograr los objetivos propuestos de reducción de la intensidad carbónica y energética. Estas son las líneas maestras, detalló a Carbono News el especialista Dimitri de Boer, jefe de la oficina de ClientEarth en China:

  • Frenar los proyectos de alto consumo energético y de altas emisiones. Controlar el consumo de energía fósil y promover la transformación verde.
  • Mejorar el mecanismo central de inspección ambiental, relativa a la inspección de la Administración Nacional de Energía y la Administración Nacional de Bosques y Pastizales.
  • Mejorar el sistema de litigio de interés público ambiental.
  • Ecologizar la Nueva Ruta de la Seda (BRI), fortaleciendo la cooperación para abordar el cambio climático, la protección de la vida silvestre, la prevención de la desertificación y la cooperación marítima.
  • Promover activamente las finanzas verdes, reforzando el apoyo legal y político al desarrollo verde. Aplicará políticas fiscales que favorezcan la conservación de la energía, la protección del medio ambiente y la utilización integral de los recursos.
  • Aumentar la cobertura forestal mediante la plantación de árboles y fomentar la conservación y restauración de los bosques.
(Shutterstock)
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Qué opinaron los expertos

China es responsable del 26% de las emisiones globales. En septiembre pasado, el presidente Xi Jinping se comprometió a alcanzar el pico de emisiones de carbono antes de 2030 —aunque no se ha establecido cuántas— y a lograr la neutralidad para 2060, noticia que dio cierta esperanza a la acción climática global y que, de cumplirse, podría reducir el calentamiento global entre 0,2˚C y 0,3˚C en 2100, según Climate Tracker Action (CAT).

Pero, de acuerdo a este mismo organismo, “no hay nada nuevo en este plan que ponga a China en esa dirección”. Para la CAT, el actual plan es similar a los objetivos del anterior Plan Quinquenal, que ya fijaba reducir la intensidad en torno a un 18% y la intensidad energética del PBI aproximadamente un 13,5%.

Aunque es positivo que este plan reitere su compromiso con la neutralidad del carbono para 2060, y con alcanzar el máximo de emisiones antes de 2030, hay pocos indicios del cambio necesario para alcanzar ese objetivo”, expresó Swithin Lui, director de Climate Action Tracker para China, del NewClimate Institute.

(Shutterstock)
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Por su parte, el director de Climate Analytics afirmó que “es decepcionante que China se centre tanto en seguir dependiendo del carbón, del petróleo y el gas. El mundo confía en que su mayor emisor dé un paso adelante en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, no vemos nada de eso en este plan”.

En este sentido, se expresó el experto Dr. Zhang Shuwei, economista Jefe del Centro de Investigación Medioambiental de Draworld. Según el especialista, se esperaba que el 14º Plan Quinquenal demostrara una fuerte acción climática, al ser el primer plan después de que China se comprometiera a alcanzar la neutralidad carbónica en 2060. Sin embargo, para Shuwei, el plan no contiene suficientes detalles sobre cómo el país planea acelerar la descarbonización de la economía ni cómo llegará al pico de emisiones antes de 2030 o la neutralidad dentro de 30 años. “Es una fijación de objetivos bastante modesta”, concluyó.

Entre los puntos que juegan a favor de China está que, según la experiencia, es un país que fija metas no muy ambiciosas pero que suele sobre-cumplir sus compromisos. También, según los expertos, es alentador que el país apueste por las energías limpias, pero al mismo tiempo ven con preocupación que se avance en la construcción de numerosas plantas de carbón aprobadas en 2020.

China también tendrá un plan contra el cambio climático, en respuesta a la nueva promesa climática. Se espera que los planes quinquenales sector por sector estén disponibles para la segunda mitad de 2021.

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