Bolivia ha terminado de configurar su mapa político para el próximo quinquenio con la elección de gobernadores en cinco regiones. Este domingo, los departamentos de Santa Cruz, Beni, Tarija, Oruro y Chuquisaca eligieron a sus principales autoridades en balotajes simultáneos que marcaron el final de las elecciones autonómicas.
Este domingo, en Santa Cruz, el departamento más extenso, poblado y próspero del país, ganó Juan Pablo Velasco, de Alianza Libre, con el 56,97% de la votación frente a Otto Ritter, de Santa Cruz Para Todos, que obtuvo el 43%.
En Tarija, sur del país y región de origen del presidente Paz, ganó María René Soruco, candidata de Camino al Cambio, con el 70,7% frente al exgobernador Adrián Oliva, de Alianza Patria, que obtuvo el 29,2%. Soruco, que incursionó en la política en estas elecciones, se convirtió en la candidata más votada de estos comicios.
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Edgar Sánchez, alianza Jach’a, ganó en el departamento andino Oruro con el 52,5% y Luis Ayllón, de alianza Gente Nueva, en Chuquisaca con el 53,3%. En tanto, en Beni, Tito Egüez, de Alianza Patria, ganó con el 53%, según los resultados preliminares, pero el candidato contendiente, Hugo Vargas, del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), señaló que no reconoce los resultados y afirmó que demostrará irregularidades ante el Tribunal Electoral Departamental.
Los resultados finales de estas elecciones suponen una derrota de la alianza oficialista Patria, que había sido impulsada por Rodrigo Paz tras asumir la presidencia en noviembre pasado. El nuevo frente obtuvo solo dos gobernaciones, una disputada en La Paz y otra en el departamento amazónico del Beni, además de una alcaldía de nueve en las ciudades capitales.
A pesar de estos resultados, que algunos analistas consideran una derrota en términos de poder territorial por la implicación de la alianza presidencial en las candidaturas, el mandatario felicitó a los gobernadores electos y resaltó que inicia una nueva etapa en el país. “Hoy Bolivia cierra un ciclo político y abre una nueva etapa. Una etapa de renovación, de nuevos aires y de diferentes representaciones”, escribió en sus redes sociales.
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“Desde el Gobierno, juntos, vamos a darle un mejor futuro a la patria. Se deja atrás el tiempo del partido único. Hoy empieza una Bolivia con nuevos liderazgos, nuevos proyectos y un compromiso claro: trabajar juntos para salir adelante”, agregó el mandatario.
El revés electoral para la alianza del presidente se da en un momento de tensión con una marcha indígena que reclama por la promulgación de una ley sobre la clasificación de la tierra, recurrentes manifestaciones por el problema de la gasolina contaminada que hace más de dos meses que no se resuelve y anuncios de interpelación legislativa a los ministros de Economía, José Gabriel Espinoza; e Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli.
Sin embargo, el bajo desempeño electoral del oficialismo en las regiones no es una novedad en la política boliviana. En las últimas décadas, las elecciones autonómicas se han constituido en un escenario de contrapeso a los gobiernos nacionales que no han podido trasladar sus victorias electorales a los comicios regionales.
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Para el analista político Pablo Deheza, el oficialismo “entró a las elecciones subnacionales con la percepción de una legitimidad amplia y sale con una fotografía electoral que muestra lo contrario” y asegura que los resultados tendrán consecuencias en negociaciones clave, como la redistribución de los recursos y proyectos relacionados a la gestión de los recursos naturales. “Negociar todo eso es mucho más difícil cuando el mapa territorial te es adverso”, escribió en una publicación en redes sociales.