Gustavo Borges
México, 8 nov (EFE).- El dominicano Chad Baker-Mazara, guardia de los Capitanes CDMX, aseguró este domingo que, además de trabajar duro en los entrenamientos, la clave para ayudar a su equipo a ser protagonista en la presente temporada de la G league será mantener vivo al niño que fue.
PUBLICIDAD
"Es importante jugar con la alegría del niño que fui. No importa la edad, el día que pierdes al niño en ti, ese día vas a vivir aburrido. Por eso toda la gente siempre me ve con una sonrisa; ver sonreír a los demás me llena el corazón de alegría", aseguró a Efe el jugador de 26 años.
El pasado viernes, el jugador nacido en Santo Domingo fue una de las figuras de los Capitanes en su victoria por 93-79 sobre el Oklahoma City Blue; anotó 22 puntos y logró 10 rebotes para presentarse de la mejor manera en el tip-off tournament que marca el inicio de la campaña 2026-2025.
PUBLICIDAD
"Vengo a ganar un campeonato; a hacer todo lo posible para ayudar al equipo a ganar; ya sea en la ofensiva, poniendo pases o en la defensa", señaló.
Baker-Mazara llegó a México después de denunciar un episodio de racismo por parte de Eric Musselman, entrenador de su anterior equipo, el de la Universidad del Sur California. Al referirse al hecho, agradeció porque, según dijo, la experiencisa lo ayudó a crecer.
PUBLICIDAD
"Todo lo sucedido fue bueno. Al final del día fue una lección que Dios me puso a aprender para mi vida, para mi carrera y al final del día le doy gracias a Dios por vivir lo que me pasó; aprendí a lidiar con personas; hay racismo en el mundo entero, no es algo de Estados Unidos, eso lo tengo claro", explicó.
Si bien en sus primeros días en la Ciudad de México sufrió con la altitud de la urbe, situada 2.240 metros sobre el nivel del mar, el caribeño se ha adaptado rápido al grupo dirigido por el estratega brasileño Vitor Galvani y pinta para ser una de las principales figuras de la temporada.
PUBLICIDAD
"Cada día mejoro la adaptación; me voy a correr después de las prácticas para incrementar mi resistencia. Aunque la altitud a veces me gana y siento que el aire no me llega; me he puesto a buscar en línea ejercicios de meditación y eso me ha ayudado", confesó.
Sueña con jugar en la NBA, pero ahora está concentrado en su trabajo con los Capitanes, disfruta su estancia en la capital mexicana y pronto se adaptó a su comida.
"Los compañeros me trajeron tacos de cochinita y en los cuatro días siguiente fui por más de lo mucho que me gustaron; sí como picante, pero poco", aseguró.
Hijo del exjugador y hoy entrenador Derrek Baker, el joven debutó este año en la selección de su país, lo cual calificó como un antes y después de su carrera profesional.
"Eso fue increíble. Muchos de mi familia nunca me habían visto jugar; meter un triple y verlos a ellos celebrar fue increíble. La selección va bien y si nos mantenemos unidos y sin lesiones, podemos clasificarnos al Mundial", señaló.
Primo de Nomar Mazara, jardinero de los Gigantes del Cibao de la liga de béisbol dominicana, Chad posee el físico ideal para convertirse en un beisbolista veloz de buenos contactos, pero prefirió seguir los pasos de su padre en el baloncesto.
PUBLICIDAD
"En la familia ya tenemos un pelotero, Nomar, así que el béisbol se lo dejé a él, que es el verdugo en ahí. Mi padre jugó en la selección dominicana, jugó en la universidad y es manager profesional y he querido sentir eso que él vivió", comentó.
Con Chad Baker-Mazara como una de sus figuras, los Capitanes enfrentarán hoy a los Texas Legends, en su debut en casa en la temporada de la G league.
"Estamos para grandes cosas", advirtió el jugador. EFE
(fotos)