Madrid, 30 oct (EFE).- El director de la Real Academia Española (RAE), Santiago Muñoz Machado, apunta que "el vocabulario crece o varía por obra de los hablantes" y "el diccionario no prohíbe a la gente hablar como quiera", aunque los vocablos nuevos solo se incorporan cuando su uso se generaliza.
"Procuramos no incorporar al diccionario palabras que son transitorias, efímeras, modas de paso", explica en una entrevista con EFE, coincidiendo con la publicación de la vigesimocuarta edición del Diccionario de la lengua española.
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Al mismo tiempo, reconoce que "es posible que el criterio de reposo alguna vez no se haya aplicado por las premuras de alguno de los organismos de la academia".
Con esta edición, se "cierra un ciclo" y el diccionario "puede mejorar muy poco más", comenta.
Es la primera "nativa digital", amplía su carácter "panhispánico" y llega doce años después de la anterior, y en el 300 aniversario de la publicación del primer tomo del Diccionario de autoridades de la RAE.
Supone también el colofón del segundo mandato de Muñoz Machado, que ha expresado su disposición a seguir al frente de la institución lingüística española si así lo decide el pleno en las elecciones de diciembre próximo.
El diccionario se presentó este viernes en la sede de la RAE, en Madrid, en un acto estrictamente informativo. Inicialmente estaba previsto que lo presidieran los reyes de España, pero el grave accidente ferroviario del miércoles, que causó al menos 69 muertos y decenas de heridos, modificó la agenda.
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El diccionario, que tendrá una versión en papel editada por Espasa, de dos tomos en tapa dura y 3.606 palabras, contiene 99.990 artículos y cerca de 209.000 acepciones.
Muñoz Machado calcula que en torno a 5.000 son novedades, y asegura que muchas corresponden a la incorporación del vocabulario que se utiliza en América.
De hecho, el director de la RAE preside también la ASALE, las asociación de academias del mundo hispanohablante. Todas ellas (23) han participado en la redacción de esta nueva edición, dirigida por la académica española Paz Battaner.
"Históricamente, el diccionario ha sido muy peninsular, muy propio de España, y la apertura a América está haciéndose paulatinamente", explica Muñoz Machado, confiado en que las herramientas digitales permitirán una expansión creciente.
"El idioma nació aquí y eso es irrenunciable, pero la lengua española pertenece a todos aquellos países que la tienen como lengua universal de comunicación", subraya.
Desde 2014 se habían presentado hasta nueve actualizaciones del diccionario, pero no se habían trasladado al papel, y esta es la primera edición completamente renovada. Muñoz Machado no cree que la manera de hablar haya cambiado mucho en este periodo, pero sí el vocabulario.
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"De vez en cuando aparecen borbotones de palabras nuevas y es lo que está ocurriendo en nuestro tiempo, una época de gran revolución social, política y tecnológica", constata. Por eso, muchas de las incorporaciones proceden de ámbitos especializados como la medicina, la biología, la economía, el derecho o internet y las redes sociales.
Muñoz Machado lamenta que también esté cambiando "la calidad del lenguaje político" y del debate parlamentario. "Hay un cierto decaimiento institucional que está afectando muy severamente a España -dice-, pero no es un caso único de España, está muy extendido en América y en algunos países europeos".
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Con su proyecto LEIA, la RAE ha incorporado desde 2019 la inteligencia artificial en sus procesos de trabajo.
Pero este diccionario, aclara su director, "es producto de la inteligencia humana" y "no hay inteligencia artificial por ningún sitio", aunque no lo descarta en el futuro.
"Hasta ahora, es producto de la inteligencia humana, de los académicos que se reúnen en esta casa cada jueves durante tres horas para eso y de nuestros equipos de lingüistas, que son muy buenos y, equivalentemente, pues de todas las academias del mundo".
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La RAE también ha cedido a las grandes tecnológicas sus herramientas lingüísticas para entrenar sus modelos. "Hasta ahora las máquinas no hablan mal", considera. "Luchamos contra los dialectos digitales, para impedir que la inteligencia artificial produzca variaciones ininteligibles de nuestra lengua".
Sobre sus ocho años al frente de la RAE, dice estar satisfecho de su labor, aunque corresponde a los demás valorarlo. "Si el pleno dice que lo que conviene a la academia es que yo siga, pues yo seguiré, si la academia piensa que conviene a la institución que yo no me marche todavía, sino que prepare una transición un poco más larga y más cuidada".
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