
La organización Human Rights Watch (HRW) ha alertado este jueves de que la prolongada crisis humanitaria en Taiz, la tercera ciudad más grande de Yemen, se ha agravado drásticamente desde principios de octubre, acusando a las fuerzas rebeldes hutíes de completar el cerco sobre la urbe y bloquear su principal ruta de suministro hacia Adén. Según la ONG, esta privación de alimentos, agua y medicinas podría constituir un crimen de guerra al utilizar la inanición de la población como método de combate.
Aunque las fuerzas hutíes mantienen sitiada la ciudad desde 2015 en el marco del conflicto con el Gobierno yemení, el bloqueo total impuesto en las últimas semanas ha provocado una escasez extrema y paralizado el acceso de las agencias humanitarias. "Los renovados esfuerzos de los hutíes por cortar el suministro de alimentos, agua y medicinas a Taiz muestran su absoluto desprecio por la vida de los civiles", ha denunciado Niku Jafarnia, investigadora de HRW para Yemen y Bahréin.
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La escasez de combustible se ha erigido como el núcleo de la crisis actual, disparando los costes de transporte. Según testimonios recogidos por la organización, el precio de productos básicos como las verduras se ha duplicado, mientras que el del gas para cocinar ha experimentado un incremento del 400 por ciento.
Naciones Unidas se ha sumado a esta voz de alarma. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtió de que no ha podido acceder a las "más de 600.000 personas en Taiz que dependen de la asistencia humanitaria", señalando que las reservas de harina de trigo están casi agotadas y que la mayoría de los distritos enfrentan niveles de hambre de emergencia. Por su parte, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) constató recientemente que la ciudad lleva más de 20 días completamente aislada.
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SISTEMA SANITARIO AL BORDE DEL COLAPSO
El asedio hutí ha impactado de forma devastadora en la atención médica y en el suministro hídrico de la ciudad, cuya producción de agua se ha reducido a la mitad ante la imposibilidad de alimentar las bombas de extracción.
Médicos locales han informado a HRW de que el cierre de carreteras impide a los civiles --especialmente a pacientes con cáncer, enfermedades renales o crónicas que viven a las afueras-- llegar a las clínicas. Asimismo, se ha informado de una grave carencia de anestesia para tratar heridas de guerra, así como una falta de oxígeno que amenaza directamente los cuidados intensivos, las diálisis y la atención neonatal. Diversos centros sanitarios han tenido que suspender su actividad temporalmente al agotar el diésel de sus generadores.
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El coordinador humanitario de la ONU para Yemen, Laurent Bukera, ha alertado de que el sistema de salud de la ciudad está "cerca del colapso" y que los cortes de energía en los hospitales ponen en riesgo inminente la vida de cientos de pacientes.
En su informe, HRW ha recordado que, si bien el derecho internacional no prohíbe los asedios militares 'per se', sí prohíbe terminantemente como crimen de guerra el uso de la inanición de civiles mediante la privación de bienes indispensables para su supervivencia. Ante esta catástrofe, la organización ha exigido a los hutíes la apertura inmediata de carreteras vitales para permitir el paso de bienes esenciales y garantizar la libertad de movimiento de los trabajadores humanitarios.
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