Los niveles de gases de efecto invernadero alcanzan un máximo histórico en 2025, según la OMM: "Otro año, otro récord"

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Las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono (CO2), metano y óxido nitroso alcanzaron máximos históricos en 2025, según el nuevo Boletín de Gases de Efecto Invernadero de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). La organización advierte de que la acumulación de estos gases retiene cada vez más calor y, en el caso del CO2, compromete el clima durante décadas e incluso siglos.

La OMM publica el Boletín, una de sus publicaciones anuales más importantes, para proporcionar información científica fidedigna a los negociadores de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31), que se celebrará en Antalya (Turquía) del 9 al 20 de noviembre.

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En concreto, la organización ha informado de que la concentración media mundial de CO2 en superficie en 2025 fue de 426,8 partes por millón (ppm), lo que representa el 153% del nivel de referencia preindustrial de 1750. Cuando se publicó por primera vez el Boletín en 2004, el nivel medio anual de CO2 era de 377,5 ppm.

El Índice Anual de Gases de Efecto Invernadero de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) muestra que, entre 1990 y 2025, el forzamiento radiativo producido por los gases de efecto invernadero de larga duración --es decir, su efecto de calentamiento sobre el clima-- aumentó un 56%. El CO2 representó alrededor del 81% de este incremento.

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Desde la década de 1960, las tasas de crecimiento del CO2 se han triplicado, según la OMM, y han pasado de 0,8 ppm/año en 2011 a 2,4 ppm/año en 2020. De 2024 a 2025, la concentración media aumentó en 2,8 ppm, un incremento superior al promedio decenal. De cara a 2026, se prevé un mayor incremento por El Niño, que será intenso. Además, existe un riesgo creciente de una menor absorción de CO2 por parte del océano.

Por su parte, las concentraciones de metano y óxido nitroso, el segundo y el tercer gas de efecto invernadero de larga duración más importantes relacionados con las actividades humanas, también alcanzaron un nuevo récord el año pasado. En particular, la concentración media mundial de metano en 2025 fue de 1.948 partes por mil millones (ppb), lo que representa el 267% del nivel de 1750. La del óxido nitroso fue de 339,1 ppb en 2025, un 126% más que en 1750.

El vicesecretario general de la OMM, Ko Barrett, ha advertido de que los gases de efecto invernadero están atrapando una cantidad de calor "sin precedentes" en la atmósfera, lo que aporta energía a fenómenos meteorológicos "más extremos" y genera riesgos asociados para las economías y las sociedades.

"Otro año, otro nuevo récord (...). Los últimos once años han sido los más cálidos registrados y se prevé que esta tendencia continúe. El CO2 tiene una vida útil muy larga, por lo que afectará al clima global no solo durante años, sino durante décadas e incluso siglos", ha advertido.

OTROS GASES

Por otro lado, la OMM se refiere al hexafluoruro de azufre (SF6), que alcanzó un máximo histórico en 2025. Tiene una vida útil atmosférica de más de 1.000 años y el mayor potencial de calentamiento global a 100 años, aproximadamente 24.300 veces superior al del CO2. Su concentración ha aumentado de forma constante en las últimas tres décadas, en proporción al incremento de la electrificación global, ya que se utiliza sobre todo como supresor de chispas en la distribución de electricidad.

A su vez, menciona el hidrógeno molecular (H2), cuya concentración se incrementó un 5,3% entre 2010 y 2024. El hidrógeno se utiliza como medio de almacenamiento de energía para sectores difíciles de descarbonizar, como la siderurgia, el transporte marítimo y el almacenamiento de energía a largo plazo, así como para fuentes renovables y como fuente de energía para el transporte.

Sin embargo, las fugas a la atmósfera desde las instalaciones de producción, los gasoductos, los tanques de almacenamiento y las pilas de combustible generan una creciente preocupación. Si bien no es un gas de efecto invernadero, influye en la química atmosférica y, por lo tanto, tiene un fuerte efecto indirecto sobre el calentamiento global.

La OMM, a través de su programa Vigilancia de la Atmósfera Global (GAW), coordina las observaciones mundiales de ambos gases -entre otros- y respalda una escala de calibración estable y reconocida internacionalmente para las mediciones atmosféricas de SF6 y de H2.

La organización señala que el SF6 representa el desafío de la acumulación "irreversible y prolongada" de gases de efecto invernadero provenientes de procesos industriales, mientras que el H2 ilustra los efectos climáticos "indirectos, sutiles pero potencialmente significativos" de un gas utilizado como portador de energía.

"Tanto las fugas de H2 como la persistencia del SF6 representan amenazas potenciales que podrían socavar los beneficios climáticos de la transición energética. Un monitoreo cuidadoso de la composición de la atmósfera terrestre es esencial para detectar, comprender y prevenir las consecuencias no deseadas de estos cambios", ha resumido.