Antonio Sánchez Solís
Tirana, 15 oct (EFE).- "No nos escuchan, y ahora estamos usando la fuerza". "Una protesta pacífica no funciona". Esas dos sentencias, de dos jóvenes albanesas que participan este miércoles en las protestas contra el Gobierno, resumen la justificación que los estudiantes hacen de la violencia y el vandalismo en el que han derivado sus peticiones.
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La exigencia de mejora del sistema educativo y la queja por la falta de perspectivas se ha hecho hueco en una denuncia de corrupción contra el Gobierno del socialista Edi Rama que arrancó el pasado mayo contra un proyecto turístico en una zona protegida vinculado a Jared Kushner, yerno del presidente de Estados Unidos.
"No le importamos, los jóvenes, ni le importa nuestra tierra, o nuestro futuro o nuestra educación. Solo le interesa sacar dinero de Albania", cuenta a EFE una joven encapuchada que afirma tener 16 años y estudiar bachillerato, pero que no quiere revelar su nombre.
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"Está vendiendo la tierra. Es nuestra. No tiene derecho a venderla, y estamos protestando porque la queremos de vuelta", afirma por su parte una estudiante de técnica sanitaria, que no esconde el rostro, pero que también prefiere permanecer en el anonimato.
Los flamencos que viven en el humedales de Vjosa-Narta, en el suroeste de Albania, donde socios del yerno de Trump planearon su resort, son los que han dado nombre a esta Revolución de los Flamencos que desde mayo viene acusando de corrupto al Gobierno y que con las protestas de los últimos días ha perdido, de momento, su carácter principalmente pacífico.
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"Esta protesta se produce desde hace cinco meses. Una protesta calma y pacífica no funciona, no nos escuchan. Por eso hacemos las cosas como en los viejos tiempos", aseguró otra estudiante de bachillerato cerca del Ministerio de Educación, donde los manifestantes provocaron ayer un incendio, y que ha sido hoy escenario de más choques.
Su amiga reconoce que la violencia está afectando a particulares que ven cómo sus negocios han quedado destrozados.
"Eso es lo único malo de estas protestas. Pero por todo lo demás, el primer ministro se lo merece", asegura.
Desde la plataforma Revolución de los Flamencos se asegura que las protestas de los estudiantes en Tirana y en varias ciudades más forman parte de esa denuncia general contra el Gobierno.
"Las exigencias de los estudiantes son una extensión natural de las principales preocupaciones del movimiento, particularmente la lucha contra la corrupción, el aumento del costo de vida, y la arrogancia y falta de rendición de cuentas del primer ministro", ha manifestado a EFE esa plataforma.
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El Partido Socialista de Rama ganó las elecciones parlamentarias del pasado mayo, con mayoría absoluta y por cuarta vez consecutiva, y el primer ministro ha dejado claro en declaraciones a la agencia Reuters que no dimitirá porque su triunfo electoral le da más legitimidad que cualquier protesta.
Bajo su mandato, el país ha avanzado en su aspiración a entrar en la Unión Europea, ingreso que confía se ejecute plenamente en 2030, pero Albania sigue siendo una de las naciones más pobres de Europa, y también se cuenta entre las más corruptas, según el índice de Transparencia Internacional.
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Sobre si la violencia puede restar legitimidad a la Revolución de los Flamencos, la citada plataforma reconoce que hay riesgo de que se desvíe la atención del fondo de las protestas y se socave el apoyo popular al movimiento en general.
"Nuestro enfoque debe mantenerse en las demandas legítimas de cambio, rendición de cuentas y gobernanza democrática", resaltan.
Si bien la oposición conservadora de Albania suele organizar protestas violentas, con enfrentamientos con la Policía, el nivel de violencia y vandalismo registrados en la capital albanesa en las últimas 24 horas no tienen precedente en los últimos años.
El líder de la oposición conservadora, Sali Berisha, ha aprovechado las protestas para reclamar la dimisión de Rama, al que ha comparado con Nicolae Ceausescu, el último dictador comunista rumano, ejecutado en 1989 durante la revolución que llevó la democracia a ese país.
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Con todo, el movimiento Revolución de los Flamencos se ha distanciado de Berisha, que está siendo juzgado por corrupción y niegan que las protestas estén impulsadas por la oposición, como afirma el primer ministro.
"Él (Rama) dice que Albania no es para los albanesas. Pero nosotros hemos nacido aquí, nos hemos educado aquí, vivimos aquí. Esto es nuestra tierra, no podemos aceptar eso. Nuestros abuelos murieron por esta tierra y nosotros tenemos que defenderla", sentenció una de las jóvenes manifestantes. EFE
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(foto) (vídeo)
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