La menopausia causa un "precipicio fisiológico" que puede mostrar síntomas diez años antes

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Redacción Ciencia, 12 oct (EFE).- Lejos de ser un declive paulatino, la menopausia -el fin permanente de la menstruación- es un verdadero "precipicio fisiológico" que provoca abruptos cambios en múltiples sistemas del organismo, y algunos de ellos muestran señales incluso más de diez años antes de que comience este periodo de desregulación hormonal.

En este periodo vital femenino, la terapia hormonal puede atenuar notablemente las alteraciones que se producen en múltiples sistemas del organismo que, principalmente, causan osteoporosis, problemas cardiovasculares (infarto y accidente cerebrovascular) y síntomas transitorios de depresión e insomnio a las mujeres.

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Estas son las principales conclusiones de una investigación liderada por el Instituto Weizmann de Ciencias (Israel), cuyos resultados se han publicado este lunes en la revista Nature Medicine.

Estos hallazgos, que indican que los cambios fisiológicos relacionados con la menopausia pueden ocurrir en un período de tiempo más corto de lo que se pensaba, ayudarán a mejorar la comprensión sobre estos síntomas y en qué momento se pueden empezar a detectar y tratar.

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La menopausia, que supone el final permanente de la menstruación y la fertilidad femeninas, ocurre cuando los folículos ováricos se agotan, lo que provoca cambios en los niveles de varias hormonas sexuales.

Pero más allá de la fertilidad, la menopausia altera múltiples sistemas biológicos. Hasta ahora, no se ha podido establecer con exactitud cuándo suceden estos cambios porque el último período menstrual de las mujeres rara vez se registra y por la falta de estudios a largo plazo.

Para tratar de averiguar cuál es la cronología de la menstruación femenina, un equipo de científicos de Israel desarrollaron un método computacional inspirado en la astronomía para analizar más de 300 millones de análisis de laboratorio de más de un millón de mujeres de dos cohortes distintas (una de Estados Unidos y otra de Israel), entre 1999 y 2024.

Al analizar ambos conjuntos de datos, los investigadores observaron cambios abruptos en múltiples sistemas del organismo durante la menopausia.

En los datos de las mujeres estadounidenses, 52 de 90 pruebas de laboratorio analizadas mostraron cambios abruptos en varios sistemas del organismo, principalmente en el hormonal.

El estudio reveló que los niveles de tres hormonas sexuales cambiaron más de una década antes del último período menstrual: la hormona antimülleriana y el estradiol disminuyeron rápidamente alrededor de 15 y 12 años antes, respectivamente, mientras que la hormona folículo estimulante aumentó de forma más rápida alrededor de 14 años antes.

Además, las mujeres registraron cambios en los huesos, que mostraron una pérdida acelerada de la densidad mineral; en la función renal y hepática, y en el perfil lipídico, que registró subidas abruptas de enzimas y proteínas como la albúmina, y aumentos del colesterol y los triglicéridos.

Asimismo, detectaron un aumento brusco de los niveles de plomo en sangre -asociado a la liberación del metal acumulado en los huesos al perder la masa ósea- y un crecimiento importante de la ferritina, del hierro sérico y la hemoglobina, lo que, en este caso, al contrario de los otros cambios que conllevan riesgo patológico, reduce el riesgo de anemia.

Frente a estos cambios, el estudio comprobó que la terapia hormonal para la menopausia se asociaba con cambios menores en muchas mediciones, particularmente en las relacionadas con la salud ósea y la función hepática y renal.

Para los autores, estos hallazgos indican que la menopausia es una transición fisiológica abrupta que afecta a todo el cuerpo e inherente a las mujeres, en lugar de una parte gradual del envejecimiento, ya que no se observaron cambios comparables en los hombres.

Los autores advierten de que utilizaron datos retrospectivos e información de la menopausia autorreportada, por lo que los efectos de la terapia hormonal deberían confirmarse en estudios futuros. EFE