Un año del alto el fuego que ha normalizado el desplazamiento y los ataques contra Gaza

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Jerusalén, 9 oct (EFE).- Este sábado se cumple un año del alto el fuego entre Israel y Hamás. Un año que deja un proceso de paz estancado y durante el que Israel ha seguido matando a gazatíes y ocupando militarmente el 65 % de la Franja, mientras Hamás continúa presente junto a 2,1 millones de palestinos sin derechos, hacinados y malviviendo en tiendas de campaña.

Pese a la entrada en vigor de dicho acuerdo, Israel no ha dejado de bombardear la Franja de Gaza con drones y artillería, respaldándose en que se trata de ataques contra presuntos milicianos y para salvaguardar la "seguridad" de sus tropas.

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Pero entre los más de 1.470 muertos hay al menos 300 niños y 145 mujeres (en torno a un tercio del total), según datos del Ministerio de Sanidad de Gaza basado en el recuento en hospitales y morgues. Esto equivale a una media de cuatro gazatíes fallecidos al día durante el alto el fuego.

Estos ataques han generado una sensación de miedo constante entre los palestinos. Esta semana, en la que se recordó el tercer aniversario de la masacre de Hamás en Israel, Sanidad gazatí reportó la muerte de doce personas en varios ataques, entre ellos a un voluntario de la Defensa Civil que luego calificó de miliciano del grupo islamista.

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El acuerdo de alto el fuego, aprobado por el Gobierno israelí la madrugada del 10 de octubre de 2025, facilitó la liberación de los rehenes israelíes que quedaban en Gaza -48, entre ellos 20 vivos- a cambio de la de cientos de detenidos y prisioneros palestinos.

Pero el texto recogía también el inicio de la primera fase del plan del presidente Donald Trump para Gaza: incluida una retirada parcial de las tropas israelíes y la entrada diaria de 600 camiones con ayuda humanitaria; prerrequisitos que Israel ha incumplido.

En estos doce meses, las fuerzas israelíes han incluso ensanchado la denominada 'línea amarilla' donde siguen apostadas (pese a que fue concebida como un perímetro temporal), hacinando a más de dos millones de gazatíes en 146 kilómetros cuadrados o alrededor del 35 % del territorio.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha reiterado que los soldados no se replegarán del 65 % de Gaza hasta que Hamás se haya desarmado por completo, alterando lo estipulado por la Junta de Paz en su hoja de ruta inicial, según la cual las fuerzas debían regresar a la 'línea amarilla' original.

Además, la escasez de medicamentos -contra el cáncer, insulina o suministros para quimioterapia y diálisis-, junto al bloqueo de estos y otros bienes esenciales como aceite de motor (para los generadores de electricidad), sigue perturbando el funcionamiento de hospitales y la desalinización de agua en Gaza.

La escasez de agua potable y de saneamiento básico en los grandes campamentos de desplazados ha hecho que, durante este año, reaparezcan en Gaza infecciones muy contagiosas como la sarna, además de plagas de ratas entre la acumulación de heces y residuos.

Solo en 2026, la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) ha tratado más de 11.000 casos de enfermedades cutáneas como la sarna, y registrado más de 1.500 casos de varicela en junio y julio.

"La mayoría de las personas dispone de menos de seis litros de agua al día para uso doméstico y tiene un acceso limitado a artículos básicos de higiene, como jabón y detergente", explicó a principios de este mes el doctor Murad Asaliya, responsable de actividades médicas en Gaza de MSF.

"Estamos tratando gastroenteritis, infecciones respiratorias agudas, numerosas afecciones cutáneas, hepatitis, infecciones bacterianas de la piel, sarna y piojos", enumeró sobre lo que sería impensable antes de la ofensiva bélica.

Lejos del regreso a cierta normalidad, más del 80 % de los edificios en Gaza - incluyendo colegios, hospitales y viviendas- siguen dañados o destruidos, sin que esté previsto que Israel permita en un futuro próximo el inicio de las tareas de descombro y reconstrucción.

El nuevo año escolar comenzó el pasado 19 de septiembre con unos 200.000 niños sin escolarizar, en medio de una insuficiencia de fondos y refugios convertidos en escuelas sin apenas material como pizarras o pupitres.

Además, 1,6 millones de gazatíes, incluidas familias enteras, se ven obligados a afrontar su cuarto invierno en tiendas de campaña, según datos recientes del Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), expuestos al frío y las inundaciones.

Israel solo permite la entrada a Gaza desde Jordania de 15 camiones semanales con artículos de refugio que considera de potencial "doble uso" civil y militar, por lo que esta ONG estima que serían necesarios más de siete meses al ritmo actual para transportar a Gaza nuevas tiendas y materiales de refugio para todos los que los necesitan. EFE