
El Hospital Universitario Príncipe de Asturias y el grupo de investigación Computación en Salud y Sistemas Inteligentes (HCIS) de la Universidad de Alcalá (UAH) han participado en el desarrollo de un sistema de Inteligencia Artificial capaz de detectar la presencia de Trichomonas vaginalis, uno de los microorganismos responsables de la infección de transmisión sexual (ITS) no viral más frecuente en el mundo, la tricomoniasis.
El trabajo, publicado en la revista 'Diagnostics', demuestra que la aplicación de Inteligencia Artificial sobre imágenes microscópicas obtenidas durante la práctica clínica habitual puede mejorar la capacidad diagnóstica de una técnica ampliamente implantada en los laboratorios (la tinción de Gram), sin necesidad de incorporar nuevas pruebas ni modificar los circuitos asistenciales.
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Para validar el sistema, el servicio de Microbiología del hospital alcalaíno llevó a cabo una prueba independiente con 380 imágenes que utilizó como el estándar de referencia para que el equipo de ingenieros de la UAH entrenara al algoritmo para detectar los casos positivos y validar este modelo de inteligencia artificial.
Los resultados mostraron un elevado rendimiento diagnóstico del sistema, que identificó de forma correcta el 93% de los casos positivos.
IMPLICANCIA DE LOS RESULTADOS
Según han explicado los responsables el estudio, estos datos implican que el sistema podría integrarse en el futuro como una herramienta de apoyo a la decisión clínica o de cribado en los laboratorios de microbiología, y ayudar a los profesionales a identificar casos dudosos y favorecer un diagnóstico más precoz, en especial en entornos donde el acceso a técnicas moleculares es limitado.
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Para los investigadores, uno de los principales valores de esta tecnología es que la información extraída en la preparación microscópica rutinaria y que resulta difícil de reconocer visualmente para muchos microbiólogos, se convierte en una información diagnóstica de apoyo para el personal sanitario. De este modo, el sistema podría servir para seleccionar con mayor rapidez los casos sospechosos que necesitan una evaluación adicional o una prueba molecular de confirmación.
Ahora el siguiente paso será validar el sistema en estudios prospectivos y en diferentes entornos asistenciales, todo ello con el objetivo de facilitar una futura incorporación de este sistema a la práctica clínica habitual.
UN DIAGNÓSTICO MÁS ACCESIBLE
La tricomoniasis afecta cada año a entre 170 y 190 millones de personas en todo el mundo. En las mujeres, la infección puede provocar flujo vaginal anormal, picor, irritación, molestias al orinar o durante las relaciones sexuales.
Una proporción importante de los casos de tricomoniasis cursa sin síntomas, lo que dificulta su diagnóstico. Si no se trata, puede asociarse a complicaciones como enfermedad inflamatoria pélvica, infertilidad, parto prematuro y bajo peso al nacer, además de aumentar el riesgo de adquirir o transmitir otras infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH.
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En España, la prevalencia de la esta enfermedad es de un 3%, un porcentaje inferior al registrado en otras regiones del mundo, pero sigue representando un importante problema de salud pública debido a que un elevado número de casos cursa sin síntomas, lo que dificulta su diagnóstico y favorece su transmisión.
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