Takaichi exige a EEUU "máxima cooperación" tras el arresto de un marine bajo sospecha de asesinato en Okinawa

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La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, ha exigido a Estados Unidos que preste la "máxima cooperación" tras la detención este pasado sábado de un marine estadounidense bajo sospecha de robar y asesinar a una mujer en la prefectura de Okinawa, donde se encuentra la base militar de Futenma, que alberga desde hace décadas al grueso del despliegue norteamericano en Japón.

El marine ha sido identificado como Devin Ballard, de 20 años de edad, ahora mismo sospechoso de robar y asesinar a Anna Yagi, de 39 años, en un hotel de la ciudad de Nata. El militar ha negado todos los cargos, según fuentes de la investigación a la agencia oficial de noticias japonesa Kyodo.

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La primera ministra Takaichi ha comparecido en redes sociales para denunciar "un incidente extremadamente cruel y atroz", el primero de estas características desde que la ultraderechista asumió el poder en octubre de 2025. Desde entonces, ha ensalzado en numerosas ocasiones la afinidad que le une al presidente estadounidense, Donald Trump.

"El Gobierno de Japón ha presentado una fuerte protesta al lado estadounidense, al mismo tiempo que ha exigido la máxima cooperación en la investigación, el estricto mantenimiento de la disciplina entre los miembros de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y la prevención exhaustiva de la reincidencia de incidentes y accidentes", ha recalcado la primera ministra.

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También ha protestado en las últimas horas el ministro de Defensa japonés, Shinjiro Koizumi, quien ha expresado su "profunda indignación por lo ocurrido". El embajador de Estados Unidos en Japón, George Glass, ya ha mantenido conversaciones al respecto con el ministro de Exteriores japonés, Toshimitsu Motegi, y con el gobernador de Okinawa, Genta Koja, a quienes ha confirmado que su país cooperará "plenamente" con la investigación.

La presencia de los marines en la isla ha sido objeto de numerosas protestas por parte de la población local, primero por la mera existencia del contingente y después por varios casos de violencia, sexual en particular, perpetrados por los militares estadounidenses.

El año 2016 fue crítico en este sentido. Primero, un marinero estadounidense fue arrestado tras provocar borracho -- seis veces el máximo legal en sangre -- un accidente de tráfico que mató a dos personas. Ese mismo verano, un contratista civil y un marine fueron arrestados por su relación con la violación y el asesinato de una joven de 20 años.

Pero el incidente más grave en este sentido fue el ocurrido en 1995, cuando tres militares alquilaron una furgoneta y procedieron a dar una paliza y a violar en grupo a una niña de 12 años. En medio de una ola de protestas populares, fueron condenados a entre seis años y medio y siete años de cárcel.