David Toro Escobar
Washington, 2 oct (EFE).- El pentobarbital, un barbitúrico utilizado por Tennessee como único fármaco para la inyección letal, quedó en el centro de la polémica tras la fallida ejecución de Christa Pike, que sobrevivió a dos dosis y permanece hospitalizada en estado crítico, un caso que vuelve a poner bajo escrutinio la fiabilidad y seguridad de este método de ejecución en Estados Unidos.
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A diferencia de los protocolos de tres fármacos empleados durante años en Estados Unidos, Tennessee utiliza desde 2024 únicamente pentobarbital para sus ejecuciones.
El debate sobre este método volvió al primer plano esta semana después de que la ejecución de Christa Pike, prevista para el 30 de septiembre, se convirtiera en un procedimiento fallido: la reclusa recibió dos dosis del barbitúrico, pero sobrevivió y permanece hospitalizada en estado crítico.
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El pentobarbital es un barbitúrico que deprime el sistema nervioso central hasta provocar la pérdida de conciencia y, en dosis elevadas, puede detener las funciones que controlan la respiración y el ritmo cardíaco.
En el caso de Pike, el procedimiento consistía en administrar el medicamento directamente al torrente sanguíneo mediante una vía intravenosa, pero sus abogados sostienen que al menos parte de la sustancia pudo haber terminado en el tejido al desplazarse la vía.
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La elección del pentobarbital para las ejecuciones estadounidenses está ligada a la escasez de tiopental sódico, el fármaco utilizado durante años para provocar la inconsciencia en los protocolos de tres sustancias.
Oklahoma recurrió al pentobarbital por primera vez en 2010 y Ohio lo convirtió en 2011 en el único fármaco de su protocolo. Desde entonces, el medicamento ha quedado vinculado a una larga controversia sobre su disponibilidad, los proveedores que lo suministran y las garantías de que una ejecución pueda realizarse sin provocar sufrimiento.
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Su uso generó entonces la oposición de la farmacéutica danesa Lundbeck, fabricante del medicamento, que pidió que no se utilizara para ejecutar a presos y restringió posteriormente su distribución. A partir de entonces, los estados tuvieron que buscar nuevos proveedores y vías para obtenerlo.
Esa dificultad para conseguir el medicamento también está detrás de parte de la controversia que rodea a la ejecución de Pike, debido a que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) no ha aprobado el pentobarbital en dosis altas ni para provocar la muerte y algunos estados han recurrido a farmacias de formulación magistral para obtener las sustancias utilizadas en las ejecuciones.
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Tennessee suspendió sus ejecuciones en 2022 para revisar sus procedimientos y, tras esa revisión, adoptó el actual protocolo de un solo fármaco.
Según registros oficiales, Pike fue la primera persona ejecutada bajo ese protocolo que sobrevivió al procedimiento, después de recibir dos dosis de pentobarbital.
La causa exacta del fallo todavía no ha sido determinada oficialmente, pero un anestesiólogo contratado como experto por la defensa de Pike, Joel Zivot, señaló que las declaraciones de la reclusa sobre una sensación de ardor en el brazo apuntan a que la vía intravenosa pudo haber dejado de estar dentro de la vena y que el pentobarbital habría
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Los abogados de Pike sostienen que los problemas con el acceso intravenoso fueron determinantes y habían advertido previamente sobre las dificultades para encontrar una vena adecuada.
En un escrito presentado este viernes, afirmaron que las vías no estaban correctamente colocadas y que el medicamento pudo haber entrado, total o parcialmente, en el tejido; también dijeron que Pike sufrió lesiones importantes en ambos brazos.
El Departamento de Corrección de Tennessee sostiene, en cambio, que siguió cada paso del protocolo establecido.
Pike, de 50 años, permanece inconsciente, intubada y conectada a un respirador en un hospital del área de Nashville, donde recibe tratamiento para las consecuencias de las dos dosis de pentobarbital.
Sus abogados solicitaron a un tribunal que ordene al estado preservar las pruebas relacionadas con el procedimiento mientras se investiga lo ocurrido. El gobernador Bill Lee suspendió las ejecuciones restantes previstas en Tennessee para este año y ordenó una revisión independiente.
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Pike llevaba más de tres décadas esperando su ejecución, tenía 18 años cuando en enero de 1995 fue condenada por el asesinato de su compañera de un programa de formación laboral, Colleen Slemmer, de 19 años, en Knoxville. Un jurado la declaró culpable de asesinato en primer grado y la condenó a muerte en 1996.
Desde entonces, su caso atravesó múltiples recursos estatales y federales y la ejecución fue pospuesta en varias ocasiones.
En junio de 2020, la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó revisar su último recurso federal, con lo que concluyó el proceso ordinario de apelaciones.
La ejecución fallida del pasado 30 de septiembre había sido autorizada desde el año pasado por el Supremo y aunque llegó a su punto de ejecución ahora dejó un caso sin precedentes debido a su fallo. EFE
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