São Paulo, 1 oct (EFE).- Brasil se quedó este jueves sin el último debate en televisión antes de las elecciones presidenciales del domingo tras el plantón del mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, los dos grandes favoritos, y la inesperada intervención de la justicia.
Una cascada de polémicos fallos judiciales llevó a TV Globo a cancelar el debate pocas horas antes de su retransmisión, en una jornada insólita en la historia reciente de los procesos electorales del país.
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Iba a ser la última oportunidad de los votantes para escuchar las propuestas de los principales aspirantes a la Presidencia antes de los comicios.
Antes de todo el lío judicial, el primero en desistir fue el propio Lula, el miércoles. El actual gobernante prefirió dar una entrevista a la misma hora en el popular pódcast 'Flow'.
El líder progresista de 80 años, en busca de su cuarto mandato no consecutivo, afirmó en esa entrevista que decidió no asistir al debate porque el formato es "infructífero" y permite "bromitas" de rivales de poco peso.
El segundo en dar marcha atrás fue Flávio Bolsonaro, quien desistió de ir a los estudios de Globo en Río de Janeiro dos horas antes del comienzo del debate.
El primogénito del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro explicó en sus redes sociales que decidió no comparecer por "la censura vergonzosa" impuesta por el Tribunal Superior Electoral (TSE).
Su repentino cambio de opinión estuvo motivado por un fallo de una jueza del TSE dictado la tarde del jueves.
La magistrada Estela Aranha prohibió a TV Globo exhibir el atril vacío de Lula durante la retransmisión del debate, como se recogía en las reglas pactadas previamente entre la emisora y los candidatos en caso de una ausencia.
La decisión, tomada con carácter de urgencia en respuesta a un recurso de la campaña de Lula, también impidió que los otros aspirantes a la Presidencia formularan preguntas dirigidas al jefe de Estado, aunque estuviera ausente.
La jueza alegó un "potencial desequilibrio" que perjudicaría al histórico dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) y resaltó el carácter "facultativo" de participar en los debates.
Casi al mismo tiempo, un juez de la Corte Suprema ordenó incluir en el debate al agitador ultra Renan Santos, abanderado del partido Misión, quien no había sido invitado por Globo al amparo de la legislación vigente.
Por todo ello, se canceló el debate. Globo afirmó que las sucesivas decisiones judiciales tomadas momentos antes del debate generan "inseguridad jurídica" y representan "una injerencia indebida en la libertad que tienen los medios" para organizar este tipo de encuentros.
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Las principales asociaciones de prensa también manifestaron "su profunda indignación" por la "interferencia" de la Justicia, que tacharon de "agresión".
En respuesta, Flávio Bolsonaro, a quien las encuestas sitúan muy cerca de Lula en las intenciones de voto, organizó un debate improvisado con sus aliados en las redes sociales para cargar contra la Justicia y un Lula que continuaba con su entrevista en el pódcast 'Flow'.
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"Lula no solo no va al debate, sino que usa a sus amigos del judiciario para imponer la censura a TV Globo. Es triste e indignante", manifestó el abanderado del Partido Liberal (PL), quien pidió a los electores "resolver" los comicios en la primera vuelta ante "la gravedad de lo que está pasando".
El senador de 45 años acusó a su principal adversario de "huir del debate" y de "valerse de sus amigos en la Justicia" para fortalecer su candidatura, al recordar que Estela Aranha fue nominada el año pasado por Lula para ocupar un asiento en el TSE.
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"¡Censura nunca más! (...) ¡Denme su voto de indignación!", exclamó.
El directo de Flávio Bolsonaro, ungido candidato por su padre Jair, actualmente en prisión domiciliaria tras ser condenado a 27 años de cárcel por golpismo, alcanzó picos de audiencia de más de 850.000 espectadores cerca de la medianoche.
La Justicia brasileña ha sido la inesperada protagonista de esta campaña electoral altamente polarizada entre el progresismo de Lula y la derecha radical que abandera el bolsonarismo.
En las semanas previas a los comicios, uno de los principales temas de discusión fue el escándalo del Banco Master, que levantó sospechas sobre varios jueces del Supremo por su relación con un banquero encarcelado por un fraude financiero millonario.
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Entre los magistrados salpicados figura Alexandre de Moraes, conocido por instruir el juicio que llevó a prisión a Jair Bolsonaro, a quien su hijo ha prometido indultar si gana en las urnas. EFE
(foto)(vídeo)(audio)
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