La ingesta de azúcar incrementa los efectos nocivos de los antibióticos durante su toma

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Redacción Ciencia, 30 sep (EFE).- Evitar los alimentos y bebidas azucaradas mientras se toma antibióticos puede proteger el microbioma y con ello la salud general del paciente, según un estudio clínico recogido en la revista Nature.

Los antibióticos se utilizan para tratar infecciones, pero también destruyen de forma generalizada las bacterias beneficiosas del intestino, lo que permite la proliferación excesiva de microbios nocivos.

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Un equipo de investigadores de varios centros estadounidenses ha seguido la alimentación de pacientes con cáncer de sangre durante las semanas que estuvieron hospitalizados para recibir un tratamiento intensivo denominado "trasplante alogénico de células hematopoyéticas".

Los pacientes recibían quimioterapia intensiva, a veces acompañada de radioterapia, con el fin de eliminar su sistema inmunitario y, posteriormente, someterse a un trasplante de células madre.

Para prevenir y tratar las potenciales infecciones, cada paciente tomó al menos un antibiótico durante su estancia en el hospital y en el 80 % de los casos fue de los llamados de "amplio espectro" (de infecciones) que ejercen el efecto más fuerte sobre el microbioma al actuar sobre muchos tipos de bacterias.

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El equipo de investigación estudió 9.419 comidas ingeridas por 173 personas hospitalizadas y elaboró un perfil de la diversidad del microbioma a través de muestras de heces de 158 pacientes.

Con cada bandeja de comida, el paciente recibía un cuestionario para declarar la cantidad de alimento y bebida ingerida. Los comedores, por su parte, aportaron la información nutricional de todos los platos servidos, de modo que los investigadores pudieron registrar más de 40.000 alimentos.

Los autores hicieron un seguimiento de 128 comidas por paciente durante un periodo que abarcó desde 12 días antes hasta 49 días después del trasplante.

Los resultados indicaron que los pacientes que consumían más dulces u otros tipos de azúcar mientras tomaban antibióticos tenían más probabilidades de sufrir una pérdida de diversidad en el microbioma, ya que los microbios agresivos desplazaban a otras cepas de bacterias.

Entre las infecciones cuyo riesgo más aumentaba por el consumo de azúcar está el 'Enterococcus faecium'. Los investigadores explican que, "cuando se apodera del microbioma, los pacientes sometidos a un trasplante se enfrentan a un mayor riesgo de infecciones del torrente sanguíneo y otras complicaciones potencialmente mortales".

El equipo observó una reducción adicional del 21 % en la diversidad alfa (una medida de la variedad de especies bacterianas beneficiosas presentes en la microbiota) por cada 100 gramos de azúcar (lo que contiene un batido, por ejemplo) consumidos en las 48 horas previas al tratamiento.

Además, vieron que la combinación de alimentos ricos en azúcar y antibióticos de amplio espectro multiplicaban el daño al microbioma.

"Estos resultados serán claves para desarrollar nuevas estrategias de tratamiento para pacientes con cáncer y, potencialmente, para otras personas que tomen antibióticos", señala uno de los autores, Marcel van den Brink, presidente del hospital City of Hope de Los Ángeles.

Los resultados "refuerzan la idea de que la dieta ejerce una fuerte influencia sobre el microbioma y es una de las formas más prácticas en que los hospitales pueden favorecer la recuperación durante el tratamiento", apunta.

"Muchos de los alimentos y bebidas que animamos a consumir a los pacientes hospitalizados, como los batidos nutricionales, los zumos y las bebidas energéticas, tienen un alto contenido en azúcar. Es algo que tendremos que evaluar a la hora de recetar antibióticos", señala Van den Brink en un comunicado.

Para preservar la salud del microbioma, los autores animan a los pacientes a pedir a sus médicos que se aseguren de que los antibióticos se elijan cuidadosamente entre opciones de tratamiento igualmente eficaces para controlar las infecciones.

"La gestión de los antibióticos va más allá de la prevención de la resistencia a los mismos", incide Van den Brink.

La reproducción de los resultados en ratones respaldó los datos en humanos: la exposición al antibiótico biapenem y a la sacarosa en la dieta provocó un aumento de 16,3 veces en la población de 'Enterococcus' en el intestino al tercer día del estudio y una carga 33,4 veces mayor al sexto día. EFE