Lara Malvesí
Barcelona, 25 sep (EFE).- Las óperas clásicas a menudo teletransportan al espectador a escenarios y momentos lejanos, pero la 'Aida' de la iraní Shirin Neshat, con la polémica soprano rusa Anna Netrebko, no dejó al público del Liceu olvidarse ni por unas horas del violento mundo presente.
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Considerada una de las voces más incisivas y poéticas del arte contemporáneo internacional, Neshat, artista visual, huyó del exotismo y del maximalismo de otras producciones del clásico de Guiseppe Verdi y presentó una puesta en escena sobria pero efectiva al modernizar esta ópera recurrente.
Ya advirtió en su conferencia de prensa previa a este estreno de temporada que no pretendía sino "provocar la reflexión" del público a la hora de contar la historia de Aida, alejada de Etiopía por motivos políticos. Una historia clásica que de algún modo rima con su propia experiencia de exiliada.
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Ese dolor en sus propias carnes por la nueva guerra en Irán la determinó a ser cada vez más explícita en la puesta en escena, con imágenes explícitas que muestran tanto la brutalidad de la guerra como, especialmente, la violencia contra las mujeres, tema central de su trayectoria visual previa.
El contraste entre los militares sobre el escenario y las figurantes semidesnudas y sin protección, recordaba que en las guerras no solo se mata a las mujeres sino que también se las viola.
"Hace tiempo -reflexionaba en la presentación en Barcelona- que estamos inundados de genocidios, de sufrimiento en todo el mundo. Vemos imágenes de personas y niños que mueren en Palestina y en muchos otros lugares, incluido mi país. Una parte de nosotros nos vamos insensibilizando respecto al sufrimiento de los otros. Como artista mi obligación es acercaros a eso".
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La iraní defiende la crudeza sobre el escenario partiendo de la premisa de que el arte es un reflejo de la realidad: "No quiero disculparme ante quien cuestione que me atrevo a llevar el dolor, el sufrimiento y cadáveres al escenario, porque esto es lo que está pasando y no podemos cerrar los ojos".
Neshat consiguió hacer de su 'Aida' un alegato antibélico y una crítica al autoritarismo y al fanatismo religioso. Todo ello desde una sobriedad con gran potencia visual en escenas como la famosísima 'Marcha triunfal', en la que se muestra la guerra no desde la glorificación sino desde la crítica y la tragedia.
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El público aplaudió siete minutos al término de esta primera ópera de la temporada, con la actuación estelar pero controvertida de la soprano Netrebko, cuya altura vocal hizo olvidar para muchos sus supuestos vínculos con el Kremlin.
Fuera del teatro, sin embargo, más de una docena de ucranianos se manifestaban con pancartas en las que se veían montajes del Liceu manchado de sangre y eslóganes como: "El Liceu es simplemente hipocresía y el lucro con el genocidio de Ucrania".
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"Nos quejamos de que una amiga íntima de Putin esté aquí mientras en mi país siguen bombardeando. Nos dicen que es arte. Pero otros países como Francia o Italia no permitieron que alguien como ella cantara. Aquí sí", se quejó a EFE Pavlina Doroshenko.
Hace unos días, el propio director artístico del Liceu, Víctor García de Gomar, ante las críticas que suscitó la presencia de Netrebko defendió que no se puede cuestionar el valor vocal y artístico que representa, calificándola como una de las mejores cantantes del momento.
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Recordó, por otra parte, que desde las direcciones artísticas de todos los teatros del mundo "no se asumen" ni su biografía, ni sus opiniones, ni sus posiciones políticas. Netrebko no cantaba en el Liceu desde el año 2021.
Por su parte, Ekaterina Semenchuk, que interpreta a Amneris, la enemiga de Aida por el amor de Radamés, apuntaba antes de la función que, para ella, el mensaje principal de la obra es el que pronuncia al final: "paz, paz, paz, algo que debemos conservar y cuidar".
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Entre otros, forman parte del reparto Riccardo Fassi (Rey), Yusif Eyvazov y Piotr Beczała (Radamés), Ksenia Dudnikova y Fiorenza Cedolins (Amneris), Alexander Köpeczi (Ramfis) o Artur Ruciński (Amonasro).
Esta producción, nacida en el Festival de Salzburgo y que pasó exitosamente por la ópera de París, se podrá ver en el coso de la Rambla hasta el 15 de octubre.
El maestro Antonello Manacorda, director musical de esta propuesta, vaticinaba hace unos días el espíritu de la Aida de Neshat con un titular impecable sobre la propuesta:"una tragedia griega, con una conexión con nuestra situación actual". EFE
(vídeo) (Recursos de archivo en EFEServicios: 55021407792, 55021407786)