ONU dice que no se dan las "condiciones adecuadas" para el retorno de rohinyás a Birmania

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Bangkok, 24 sep (EFE).- Un grupo creado por Naciones Unidas para investigar las violaciones de los derechos humanos en Birmania (Myanmar) dijo este jueves que no se dan las "condiciones adecuadas" para el retorno de miembros de la etnia musulmana rohinyá al país, en el contexto de una repatriación acordada con Malasia.

En el occidental estado birmano de Rakáin, donde las comunidades rohinyás sufrieron en 2017 una campaña de limpieza étnica por parte del Ejército que resultó en el éxodo a Bangladés de 720.000 miembros de esta etnia, "la situación sigue siendo extremadamente volátil y peligrosa para todas las comunidades", apunta en un comunicado el Mecanismo Independiente de Investigación para Birmania.

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"En el contexto del conflicto en curso, la población civil es frecuentemente víctima de bombardeos aéreos, ataques de artillería, ataques con drones, detenciones arbitrarias, delitos sexuales y por motivos de género, torturas y asesinatos", remarca el organismo en referencia a los combates entre el Ejército y grupos rebeldes opuestos al régimen castrense.

El texto es publicado antes del operativo de repatriación previsto para el martes, cuando Malasia enviará a Birmania a unas 1.476 personas mediante la primera fase de un programa de retorno voluntario.

Este operativo pactado entre Kuala Lumpur y el gobierno militar birmano, que busca enviar al territorio birmano un total de 5.000 nacionales, incluye en gran medida a miembros de la etnia rohinyá, no reconocida por Naipyidó.

"Las condiciones en el estado de Rakáin aún no son propicias para un retorno seguro, voluntario, digno y sostenible. Para que dichos retornos puedan llevarse a cabo, es preciso que cesen los crímenes y la violencia que causan un sufrimiento inmenso a las comunidades de toda Birmania", remarcó hoy el organismo de investigación.

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En agosto de 2017, el Ejército birmano lanzó una campaña militar contra la población rohinyá en el norte del estado de Rakáin (previamente conocido como Arakan), por la que el país se enfrenta a una acusación de genocidio ante la Corte Internacional de Justicia en La Haya.

El brutal operativo militar motivó el éxodo de más de 720.000 refugiados a la vecina Bangladés, donde continúan hacinados, junto a otros rohinyás que huyeron en anteriores oleadas de violencia, en el mayor complejo de campos de refugiados del mundo.

La situación ha empeorado aún más desde que los militares birmanos tomaron el poder en un golpe de Estado en 2021 que ha sumido el país en una espiral de violencia y han exacerbado el conflicto armado con las guerrillas de la minorías étnicas y nuevas milicias prodemocráticas.

En Rakáin, el rebelde Ejército Arakan, una guerrilla budista que también se opone a los rohinyá, domina gran parte de la región, donde continúan los enfrentamientos contra los militares. EFE