Los festines palaciegos vuelven al menú en Chambord, joya de los castillos del Loira

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París, 24 sep (EFE).- La mesa volverá a servirse este otoño en el palacio de Chambord, considerado el más imponente entre las decenas de castillos y residencias reales que pueblan el Valle del Loira, en Francia, para repasar con una nueva exposición la historia gastronómica y la evolución de la alimentación en Chambord desde el siglo XVI.

El proyecto, comisariado por los especialistas Virginie Berdal y Loïc Bienassis, se denomina 'Les festins de Chambord' (Los festines de Chambord) y los turistas lo podrán disfrutar como parte de la visita del palacio desde el 26 de septiembre al 24 de enero.

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La exposición, ideada junto al Instituto Europeo de Historia y Culturas de la Alimentación (IEHCA, de la Universidad de Tours), se articula en cuatro tiempos que imaginan cuatro banquetes históricos que ocurrieron en el complejo de Chambord, concebido por el rey Francisco I como pabellón de caza y exponente del Renacimiento francés.

El primero se remonta precisamente a la era del monarca que encargó este palacio que contiene más de 400 estancias y una célebre escalera de caracol de doble hélice cuyo diseño se atribuye a Leonardo da Vinci (quien había muerto en la región del Loira, en Amboise, en 1519).

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Se trata de una cena que Francisco I podría haber ofrecido en honor al emperador Carlos V en diciembre de 1539 (no hay documentación al respecto sobre los festines), cuando ambos monarcas visitaron Chambord.

Para reconstruirlo, el proyecto recrea, con un enfoque experimental, la comida y las piezas de orfebrería de plata del Renacimiento gracias al modelado y la impresión en 3D de dibujos antiguos. Se acompañan con documentos y obras originales aportados por Chambord y las instituciones colaboradoras del proyecto, como el palacio de Versalles, para ilustrar el contexto histórico.

El segundo festín transporta a los visitantes a 1685, a un almuerzo para una treintena de comensales que se produjo durante la última estancia en el palacio del rey Luis XIV, durante el Siglo de Oro francés.

El siguiente viaje es a mediados del siglo XVIII, con parada en el servicio de bebidas para después de comer (como café, té o chocolate) servido en la sala de café reconstruida del Mariscal de Sajonia.

Pone el contrapunto contemporáneo para cerrar la visita la cena de gala para los príncipes de Gales que Chambord albergó el 9 de noviembre 1988.

Fue un banquete para 16 comensales basado en hacer lucir la gastronomía local con una cubertería de plata procedente del Elíseo y de los fondos del patrimonio nacional, porcelanas de Sèvres y cristalería de Baccarat.

Además de los elementos propios de la cena, se expone también el vestido que lució entonces la princesa Diana de Gales, prestado por el Museo de la Moda de Santiago de Chile, y el que utilizó Carolina de Mónaco, cedido por Dior Heritage.

Junto a estos festines, una segunda parte de la exposición se consagra a explorar las colecciones del dominio de Chambord -que es patrimonio de la Unesco- relacionadas con el arte de servir la mesa y también la influencia que el propio palacio ha tenido en la gastronomía, al inspirar platos como la 'carpa a la Chambord'.

"Intentamos contar la historia de la gastronomía a través de Chambord y la historia de Chambord a través de la gastronomía", detalló, en la información sobre el proyecto transmitida a la prensa, Loïc Bienassis, comisario de la muestra y autor de un libro que ha inspirado este proyecto: 'À la table du château de Chambord' (A la mesa en el palacio de Chambord). EFE