Carmen Menéndez Cobos
París, 24 sep (EFE).- La catedral de Notre Dame es este jueves un hervidero de policías, militares, agentes de seguridad y trabajadores que ultiman los preparativos para la llegada mañana viernes del papa León XIV a París.
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El acceso a la catedral, está cerrado a los turistas, que se agolpan detrás de las vallas para sacar fotografías y observar el ir y venir de los empleados, que levantan estructuras, alinean cientos de sillas blancas en la plaza y preparan el espacio para las vísperas que celebrará el pontífice. De la fachada del templo cuelgan banderas blancas y amarillas, los colores del Vaticano, y también francesas.
Llama la atención el imponente dispositivo de seguridad. Se observa llegar al templo a militares del Ejército de Tierra - reconocibles por sus trajes de campaña caqui y su característico gorro verde - desplegados dentro de la operación Sentinelle de vigilancia antiterrorista.
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A ellos se suma un constante goteo de agentes pertrechados con uniformes negros de las fuerzas de intervención. Un furgón de la Policía con la inscripción 'Unidad de Desminado. Laboratorio Central' está estacionado frente a la catedral.
Al otro lado del río Sena, en el Bulevar Saint-Michel, las barreras de seguridad se acumulan a uno y otro lado de la calzada, preparadas para cerrar el recorrido por el que mañana pasará el papamóvil.
El dispositivo alterará la actividad de todos los comercios a lo largo del trayecto. En un puesto de productos típicos corsos, entre embutidos y quesos, la tendera explica a EFE que la Prefectura les ha ordenado cerrar este jueves a las seis de la tarde y también todo el viernes.
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A la pregunta del impacto económico, levanta los hombros y dice: "Es lo que hay".
En una gran librería del bulevar, un empleado confirma también que todos los comercios tendrán que permanecer cerrados entre las ocho de la mañana y las ocho de la tarde. "Nosotros no abriremos", explica.
París se prepara para dos días de una dimensión excepcional marcada por la presencia en la capital francesa de cientos de miles de fieles y visitantes. El sábado se esperan unas 600.000 personas para la misa prevista en la plaza de la Concordia y los Campos Elíseos.
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El Ministerio del Interior va a desplegar, solo en la capital, unos 14.000 efectivos.
"No existe una amenaza concreta contra el Santo Padre en nuestro país; no hay una preocupación particular, pero permanecemos siempre muy atentos", aseguró este jueves el ministro francés del Interior, Laurent Nuñez, en una entrevista con RCF Notre-Dame.
Pese a esa ausencia de amenaza, la seguridad será máxima. Núñez explicó que durante los desplazamientos del papa en el papamóvil se creará una "burbuja" de seguridad alrededor del pontífice.
A ese primer círculo de protección se sumarán policías, gendarmes, fuerzas móviles y militares de la operación Sentinelle que se repartirán por la capital, junto a artificieros, tiradores de élites y motoristas.
También estarán movilizadas las unidades especializadas de intervención de la Policía y la Gendarmería, entre ellas la Brigada de Investigación e Intervención de París, el RAID y el GIGN, y se deplegarán sistemas antidrones en París y Seine-Saint-Denis (afueras de la capital), para detectar y neutralizar rápidamente posibles aparatos peligrosos.
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Las autoridades establecerán asimismo zonas delimitadas para regular el acceso y evitar movimientos de masas, dentro de un perímetro de protección antiterrorista. Los asistentes a los espacios protegidos deberán pasar controles, incluidos registros y cacheos.
Las fuerzas de seguridad llevan semanas preparando los recorridos y lugares que visitará el pontífice y realizando reconocimientos junto a los equipos de seguridad del Vaticano, la Guardia Suiza y la Gendarmería vaticana.
Para la atención de posibles incidentes se movilizarán además 2.500 bomberos de París, en coordinación con Protección Civil y la Cruz Roja. El transporte público se reforzará con 1.300 trabajadores adicionales y un aumento del 10 % del número de trayectos.
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La prensa también acudirá en masa para cubrir el evento, con cerca de mil periodistas acreditados. "Llegan muchos del Vaticano, pero vienen de numerosos países", explican a EFE los organizadores.
La Conferencia de los Obispos de Francia calcula que la visita del papa costará unos 27 millones de euros, 20 de ellos correspondientes a los dos días en París, una cantidad que será sufragada por la iglesia francesa. No obstante, el despliegue de las fuerzas del orden correrá a cargo del Estado francés. EFE
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(foto) (vídeo)
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