
Los Veintisiete han entrado este martes en la fase decisiva de las negociaciones sobre el presupuesto comunitario para 2028-2034 todavía enfrentados sobre el tamaño de las cuentas y la fórmula para financiarlas, después de que Alemania, Países Bajos y los países nórdicos hayan vuelto a reclamar recortes sustanciales frente a países como España, Francia e Italia, que rechazan sacrificar políticas como la PAC y reclaman nuevas vías de ingresos.
Las diferencias han vuelto a quedar patentes durante el debate de los ministros de Asuntos Europeos reunidos en Bruselas, el último antes de que la presidencia irlandesa presente en las próximas semanas una nueva 'caja de negociación' con la que pretende sentar las bases del compromiso que deberán abordar los líderes en la cumbre europea los próximos 15 y 16 de octubre, con el objetivo de cerrar un acuerdo antes de que termine el año.
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"Ahora es el momento del compromiso. Necesitamos que los 27 Estados miembro estén de acuerdo al final y nadie va a conseguir todo lo que quiere", ha advertido el secretario de Estado irlandés para Asuntos Europeos, Thomas Byrne, que ha situado la negociación en el "inicio de la fase final" y ha reclamado a las capitales que concreten dónde están dispuestas a ceder.
La discusión llega después de meses de negociaciones sobre la propuesta cercana a los dos billones de euros planteada por la Comisión Europea en julio del año pasado y con tres grandes incógnitas todavía sobre la mesa: cuánto debe gastar la UE, cómo repartir esos recursos entre las nuevas prioridades y las políticas tradicionales y de dónde obtener la financiación necesaria para sostener las cuentas sin disparar las aportaciones nacionales.
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En este último frente, Irlanda ha dejado claro que cualquier paquete de nuevos impuestos y fuentes de ingresos --conocidos como recursos propios-- deberá reunir tres condiciones: lograr la unanimidad de los Veintisiete, recaudar cantidades "sustanciales" y estar listo para aplicarse desde el 1 de enero de 2028, al tiempo que ha pedido a las capitales que aclaren si estarían dispuestas a elevar sus contribuciones basadas en la Renta Nacional Bruta (RNB).
LOS 'AMIGOS DE LA COHESIÓN' RECLAMAN MANTENER LA AMBICIÓN
En este escenario, España ha vuelto a situarse entre los países que reclaman mantener la ambición de las cuentas y ha defendido que cohesión, PAC y pesca conserven recursos suficientes sin renunciar por ello a reforzar las partidas destinadas a competitividad, descarbonización industrial, digitalización y acción exterior.
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"No podemos hacer más con menos", ha defendido el secretario de Estado para la UE, Fernando Sampedro, que ha reiterado que Madrid considera la propuesta de la Comisión el "mínimo" necesario para afrontar las prioridades de los próximos años ha abogado por recurrir a nuevos recursos propios, suavizar el calendario de devolución de la deuda de 'Next Generation EU' y contemplar nuevas emisiones de deuda conjunta para sostener ese nivel de gasto.
En la misma línea, Francia ha situado la obtención de nuevas fuentes de ingresos como condición para poder preservar al mismo tiempo la inversión en competitividad y las políticas tradicionales, en especial una PAC con recursos suficientes, y ha advertido de que sin avances en esta materia será difícil mantener el calendario previsto.
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"Si el trabajo no se lleva a cabo con seriedad, pretender llegar a un acuerdo en diciembre no es realista", ha avisado París, que considera "indispensable" que los líderes despejen en el Consejo Europeo de octubre esta cuestión antes de cerrar la discusión sobre el volumen global del presupuesto y ha defendido, entre las opciones sobre la mesa, el mecanismo de ajuste en frontera por carbono (CBAM, por sus siglas en inglés) y posibles ingresos procedentes de servicios digitales.
Italia ha rechazado igualmente que la falta de acuerdo en este frente desemboque "automáticamente en un recorte presupuestario" y ha sumado a las alternativas los gravámenes sobre criptoactivos y los instrumentos de deuda común, aunque ha admitido "margen para ajustes" en las partidas que más crecen respecto al marco actual.
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RECORTE DE "VARIOS CIENTOS DE MILES DE MILLONES"
Frente a este bloque, Alemania ha advertido de que "las posibilidades son limitadas" y que las alternativas planteadas para elevar la capacidad financiera de la UE no bastan para cuadrar las cuentas, por lo que ha insistido en reducir el peso de las políticas tradicionales para liberar fondos hacia tecnologías, competitividad e Inteligencia Artificial y evitar que Europa pierda terreno frente a Estados Unidos y China.
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"Esto significa que en los ámbitos de gasto tradicionales tenemos que reducir si queremos abrir nuevas oportunidades en otros ámbitos", ha defendido Berlín, que ha tachado además de "quimera" pensar que la UE puede evitar los recortes y financiar todas sus necesidades a través de nuevos recursos propios.
Por su parte, Países Bajos ha insistido en que el tamaño planteado actualmente "no es realista" y debe reducirse en "varios cientos de miles de millones", con ahorros en los fondos agrícolas y de cohesión y en los gastos administrativos para concentrar recursos en competitividad, investigación, defensa, migración y apoyo a Ucrania.
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"Los nuevos recursos propios también pesan sobre las finanzas de los Estados miembro y no eliminan la necesidad de una reducción sustancial del MFF. Además, tenemos que tener en cuenta las consecuencias para nuestro propio presupuesto y el deterioro de nuestra posición neta, que sigue sin ser aceptable para nosotros", ha añadido la delegación neerlandesa, que ha recalcado que está "en contra" de la deuda común porque "no es una alternativa a la hora de tomar decisiones fiscales firmes".
Más contundente ha sido Suecia, que considera que las posiciones siguen "muy lejos" de un posible acuerdo. "Los nuevos recursos no constituyen una verdadera solución a la ecuación financiera, ni tampoco lo hace el nuevo endeudamiento común, al que seguimos oponiéndonos", ha señalado.
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"Ahora mismo no estamos ni cerca de una zona de aterrizaje", ha avisado Estocolmo, que ha dejado claro además que mantendrá esta posición pese al reciente cambio de escenario político tras las elecciones suecas y ha recalcado que cuenta para ello con el "pleno respaldo" de su Parlamento.
BRUSELAS RECHAZA QUE SU PROPUESTA SUPONGA UN AUMENTO "MASIVO"
En medio de la batalla entre capitales, la Comisión Europea ha defendido que su propuesta ya incorpora un cambio de prioridades para aumentar el peso de competitividad, defensa y seguridad y ha avisado de que recortar las cuentas obligaría, por tanto, a hacerlo sobre un presupuesto que ya ha sido "ampliamente modernizado".
"La soberanía de la UE está en juego. En un mundo en el que la fuerza se impone y las dependencias económicas se utilizan para coaccionarnos, lo que está en juego hoy es nuestra capacidad para alimentarnos, abastecernos y defendernos, nuestra capacidad para ser competitivos y participar en la carrera de la Inteligencia Artificial y los chips", ha advertido el comisario de Presupuesto, Piotr Serafin.
El político polaco ha defendido además que un paquete "serio" de nuevos recursos propios es la única vía para compatibilizar un presupuesto modernizado con unas contribuciones nacionales estables y ha rechazado las críticas de los países que sostienen que Bruselas plantea un incremento desproporcionado del gasto.
"Si utilizamos esta métrica, desde luego no vemos un aumento masivo, sino un incremento muy moderado en la propuesta de la Comisión", ha replicado Serafin, que ha pedido comparar las cuentas en precios constantes y en relación con el PIB europeo para tener en cuenta el efecto de la inflación.
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