Los 'falsos positivos' de Colombia llegan al cine "ahora que vuelve la política del miedo"

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Rosa Díaz

San Sebastián (España), 20 sep (EFE).- El dolor de las madres de los desaparecidos en Colombia, concretamente de las víctimas de crímenes de Estado en la época de Álvaro Uribe (2002-2010), llegó este domingo a los espectadores del español Festival de Cine de San Sebastián con 'Cinco años, cuatro meses', una película "urgente en estos momentos", según sus directores.

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En una entrevista con EFE, Juan Miguel Gelacio y Esteban Hoyos García afirmaron que cuando empezaron a trabajar en el filme su objetivo era "visibilizar la memoria" de las víctimas, pero el reciente cambio de Gobierno de Colombia "dio un nuevo sentido" al proyecto.

"Con la llegada al poder de la ultraderecha sentimos la urgencia de recordar los asesinatos que cometió el Estado, porque el nuevo Gobierno tiene un discurso parecido al de Uribe en el tema de la lucha contra la violencia", según Gelacio.

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El nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, "busca incrementar la lucha" contra lo que queda de las antiguas guerrillas y contra la delincuencia "sin tener en cuentas los efectos que la guerra abierta puede tener para la sociedad civil".

"Es una política muy peligrosa", añade Hoyos, que cree necesario recodar "los horrores" que supuso para muchas familias la puesta en marcha de políticas parecidas hace dos décadas.

Los directores se refieren a los llamados 'falsos positivos', los civiles que fueron ejecutados extrajudicialmente, principalmente a manos de miembros del Ejército, para ser presentados como guerrilleros muertos.

Los asesinatos de estos inocentes eran contabilizados como 'bajas en combate', incrementando así falsamente las cifras de guerrilleros abatidos.

'Cinco años, cuatro meses' no es un documental sobre estos acontecimientos, sino un largometraje de ficción centrado en la historia de la madre de una de las casi 140.000 personas desaparecidas en el conflicto de Colombia.

La película narra la historia de Martha (Jenny Nava), una mujer que no solo perdió a su hijo mayor, sino que hasta el día de hoy desconoce qué le sucedió.

Tras exhumaciones, informes, formularios y pruebas, Martha encuentra en un grupo de mujeres su última esperanza para sanar el dolor de la ausencia.

"La película tiene carga política, pero quiere ser básicamente un retrato humano, y mostrar el dolor y la vulnerabilidad", explica Gelacio.

El largometraje retrata las dificultades que enfrentan las madres en su vida personal y profesional y el desafío de seguir durante años buscando a sus hijos "en un Estado que no les da apoyo y que las tiene olvidadas", señala Hoyos.

En Colombia hay actualmente unas 137.000 personas desaparecidas por el conflicto armado, según la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD).

Por ello, colectivos de madres surgieron en el país como el último bastión de esperanza: "Son mujeres que no pueden cerrar su duelo porque ni tan siquiera saben qué les pasó a sus hijos".

Aunque el extenso conflicto colombiano ha sumado múltiples responsables, los cineastas decidieron poner el foco en los crímenes institucionales: "Nos parece especialmente cruel y violento que un Estado, que debería proteger a sus ciudadanos, los esté asesinando para presentarlos como un triunfo de una guerra".

El proyecto nació hace unos años de la experiencia de Gelacio en la UBPD.

El primer objetivo era "acercar esas cifras frías a que las personas entiendan y sientan algo cercano a lo que sienten estas madres".

Primero realizó un cortometraje y, tras ganar un primer fondo, sumó al codirector Hoyos y decidieron transformar el relato en un largometraje, en un proceso que duró casi cuatro años.

Durante su desarrollo, la película fue premiada en la sección de industria del Festival de San Sebastián bajo el título 'A la hora de poner la mesa ya no éramos cinco'.

Ahora, rebautizada, la producción colombiana aspira al galardón de la sección Horizontes Latinos de San Sebastián. EFE