
Raquel Meroño ha recordado el angustioso momento que vivió cuando su hija Daniela Carbone sufrió este verano un accidente durante sus vacaciones en Bali junto a su pareja, Juan Martín, hijo de Lydia Bosch. La joven y su novio sufrieron una caída cuando circulaban en moto por la isla y ambos tuvieron que recibir atención médica. Mientras el influencer necesitó cinco puntos en la espinilla, su hija tres en la rodilla, además de otras molestias, en un incidente que ellos mismos aseguraron que podría haber sido mucho más grave.
Meses después de aquel susto, la actriz ha contado cómo vivió la situación desde la distancia y ha confesado que tuvo una particular intuición de madre que le hizo preocuparse especialmente por su hija. "Pues, la verdad es que la intuición de madre. O sea, yo sabía ese día que algo pasaba", ha explicado, relatando que comenzó a llamar a Daniela sin obtener respuesta.
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La preocupación fue en aumento cuando tampoco consiguió localizar a Juan. "Empecé a llamarla, no me cogía. Llamaba a Juan y no me cogía. Empecé a llamar amigos que tengo en Bali y, efectivamente, allí estaban con los dos socorriéndoles y ayudándoles a buscar, bueno, pues para ir a curarse al hospital y tal", ha contado.
Una situación que le resultó todavía más llamativa porque llevaba varios días sin hablar con su hija. "Pero tú fíjate, es que me vino y empecé a mover y a llamar como una loca cuando hacía unos días que no hablábamos. Pero ese día en concreto sabía que algo estaba pasando. Fue muy curioso", ha reconocido.
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Aquel accidente terminó complicando el viaje de la pareja, que tuvo que pasar por distintos centros médicos durante su estancia en Indonesia. Tras la caída, ambos compartieron su experiencia y recomendaron extremar las precauciones al desplazarse en moto por la isla, especialmente el uso del casco.
Más allá del susto vivido, Raquel también ha hablado sobre otro de los grandes cambios que podrían llegar en el futuro: convertirse en abuela. La actriz reconoce que le haría mucha ilusión, aunque considera que sus hijas todavía son demasiado jóvenes para dar ese paso. "Yo tengo ganas de ser abuela, pero yo no tengo ganas de que mi hija sea madre", ha explicado.
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"Porque tienen todavía muy poca edad y tienen que disfrutar y vivir", ha añadido, dejando claro que no tiene ninguna prisa por asumir ese nuevo papel familiar. Eso sí, tiene claro que cuando llegue el momento lo disfrutará al máximo: "Yo el día que me hagan abuela, voy a disfrutar. Con lo que sé ahora, un bebé nuestro, va a ser increíble".
La actriz también ha tenido palabras de admiración para Lydia Bosch, madre de Juan y, por tanto, compañera en esta historia familiar. Raquel ha puesto en valor especialmente su capacidad para mantenerse vinculada a sus proyectos profesionales y reinventarse a lo largo de los años. "Qué bien las mujeres, luchadoras, apasionadas. Que no sueltan sus sueños y su profesión, y que se reinventan las veces que haga falta. Es que es fantástico", ha asegurado.
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