
El presidente de China, Xi Jinping, ha insistido este miércoles en su rechazo a la injerencia como una de las bases para garantizar la seguridad en Oriente Próximo, subrayando que la estabilidad en la región debe venir impulsada por "fuerzas endógenas".
En su visita a Egipto, donde se ha reunido con el presidente, Abdelfatá al Sisi, el dirigente chino ha señalado el apoyo a que los países de la región desarrollen relaciones de buena vecindad, tengan un concepto de seguridad común y construyan "una nueva arquitectura de seguridad".
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En este sentido, Xi ha llamado a "estimular la fuerza impulsora endógena para la seguridad regional común", recalcando que estos países son "dueños de su propio destino" y rechazando "la injerencia externa", por lo que toca apoyar el fortalecimiento del diálogo sobre paz y seguridad en la región y "explorar la reconfiguración de la arquitectura de seguridad regional".
A su juicio, esto debe ir de la mano de una gobernanza integral de la seguridad regional común en la región. "Oriente Próximo tiene muchos puntos críticos con fuertes conexiones internas, y deben explorarse soluciones integrales", ha expuesto el dirigente del gigante asiático, según recoge la agencia Xinhua.
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El líder chino ha hecho mención al conflicto palestino, señalando que "sigue siendo el núcleo del problema de Oriente Próximo", por lo que "no debe ignorarse ni marginarse".
Del mismo modo, Pekín considera clave consolidar el desarrollo de los países para apuntalar la seguridad regional. "La vía fundamental para lograr una paz y estabilidad duraderas en Oriente Próximo es a través del desarrollo. China está dispuesta a colaborar con todos los países de la región para salvaguardar la seguridad de las rutas marítimas internacionales, promover la cooperación para el desarrollo, facilitar la integración de intereses entre los países de la región y fortalecer gradualmente la confianza mutua, eliminando así los focos de conflicto", ha defendido.
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Por último, ha llamado a reforzar la coordinación internacional en la región, señalando la Carta de Naciones Unidas y el Derecho Internacional como "directrices básicas" para la gestión de los asuntos regionales.
"La comunidad internacional, especialmente las grandes potencias fuera de la región, debe abandonar el doble rasero, respetar la soberanía e integridad territorial de los países de la región y salvaguardar la seguridad y la estabilidad regionales", ha insistido el presidente chino quien ha pedido que Naciones Unidas juegue un "papel verdaderamente eficaz" en los asuntos que afectan a Oriente Próximo.
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Estas declaraciones llegan cuando el presidente de China viaja a Egipto en una visita que se percibe como un intento de ampliar la influencia de Pekín sobre una región afectada por la volatilidad creada por la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel el pasado febrero en Irán.
De lado de Egipto, Al Sisi ha valorado la "histórica" visita de Xi y recalcado los intentos de El Cairo para promover los esfuerzos diplomáticos en la región, señalando que hay que "dar prioridad a las soluciones diplomáticas para resolver las crisis de una manera que contribuya a alcanzar la paz y apoyar el desarrollo de los pueblos de la región".
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El líder egipcio ha puesto como prioridades rebajar las tensiones, respetar la soberanía, la seguridad y la integridad territorial de los países del Golfo y "garantizar la libertad de navegación", al tiempo que se protege a "los pueblos de las consecuencias negativas de la crisis".
Respecto a la crisis en Gaza, ha incidido en la necesidad de alcanzar una "solución justa de conformidad con las resoluciones de legitimidad internacional", señalando los esfuerzos para aplicar los compromisos de la segunda fase del acuerdo de alto el fuego. También ha puesto el foco en que se permita "la entrada de ayuda humanitaria suficiente en la Franja, especialmente de equipos y suministros médicos".
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