Una zona de acumulación de magma bajo Tenerife (España) coincide con su sismicidad anómala

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Santa Cruz de Tenerife (España), 28 ago (EFE).- Una investigación liderada por el Instituto Volcanológico del archipiélago español de Canarias (Involcan) permitió localizar la zona donde se estaría acumulando una gran cantidad de magma bajo la superficie de la isla de Tenerife y que se correspondería con la sismicidad anómala detectada desde 2016.

Los resultados de este trabajo, que fue publicado en la revista Scientific Reports, del grupo Nature, sugieren una posible conexión entre procesos que tienen lugar a decenas de kilómetros de profundidad y fenómenos observables en superficie, como la sismicidad y la desgasificación.

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A través de este estudio se obtuvo por primera vez una imagen tridimensional de la estructura profunda de la corteza y del manto superior bajo Tenerife, que revela varias zonas de baja velocidad sísmica que podrían estar relacionadas con acumulaciones de magma en la base de la antigua corteza oceánica, explica Involcan.

La reconstrucción de la estructura profunda de la isla fue posible gracias al análisis de más de 785 telesismos, es decir, terremotos de gran magnitud ocurridos en diferentes regiones del planeta y registrados entre 2017 y 2024 por la Red Sísmica Canaria en Tenerife.

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Para ello se utilizó la técnica de las funciones receptoras, que permite analizar cómo las ondas sísmicas se transforman al atravesar discontinuidades y medios con diferentes propiedades físicas en el interior de la Tierra.

Uno de los principales resultados del estudio, indica Involcan, es la identificación de una capa de corteza oceánica relativamente rígida, de aproximadamente 10 kilómetros de espesor, caracterizada por velocidades sísmicas relativamente elevadas.

Por debajo de esta capa aparece una estructura mucho más heterogénea, en la que se identifican cuatro grandes anomalías de baja velocidad sísmica.

Estas estructuras se distribuyen en diferentes sectores de Tenerife y se extienden aproximadamente entre los 10 y los 30 kilómetros de profundidad.

Las bajas velocidades sísmicas observadas se interpretan como indicativas de zonas de elevada temperatura o de cambios en la composición y propiedades físicas de las rocas, que podrían estar relacionadas con la presencia y acumulación de magmas procedentes del manto superior.

El resultado más destacado del estudio se localiza bajo el sector occidental de Tenerife, donde se identificaron velocidades excepcionalmente bajas de las ondas sísmicas S.

La combinación de estos resultados con una modelización termodinámica señala que esta anomalía puede contener una proporción significativa de material fundido, es decir, magma.

La correspondencia entre las velocidades sísmicas más bajas y las mayores fracciones de fundido apunta a la existencia de una zona particularmente rica en magma en el manto superior.

Esta acumulación estaría relacionada con procesos de 'underplating magmático', mediante los cuales el magma procedente del manto se acumula progresivamente en la base de la corteza oceánica.

El estudio también revela una relación espacial entre las anomalías profundas de baja velocidad y la actividad sísmica registrada recientemente en Tenerife.

Una parte importante de los terremotos localizados durante los últimos años se concentra por encima o en los bordes de la principal anomalía de baja velocidad. Esta distribución podría estar relacionada con la acumulación y transferencia de magma en esta región profunda.

El ascenso del magma desde el manto superior hacia niveles menos profundos provoca una disminución de la presión, favoreciendo la exsolución de los gases disueltos en el magma. A estas profundidades, estos volátiles están constituidos principalmente por dióxido de carbono (CO₂), detalla Involcan.

La posterior migración de estos volátiles y de los fluidos magmáticos hacia niveles más superficiales, donde interactúan con el sistema hidrotermal de Tenerife, podría contribuir a explicar parte de la actividad sísmica observada, incluidos los eventos sísmicos híbridos y de baja frecuencia registrados en la isla. EFE