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Organizaciones civiles exigen reforma fiscal para superar la “crisis de salud” en México

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Ciudad de México, 25 ago (EFE).- Bajo el lema "Sin impuestos no hay derechos", diversas organizaciones de la sociedad civil agrupadas en la Alianza por la Justicia Fiscal exigieron este martes al Gobierno mexicano una reforma tributaria enfocada en "impuestos saludables", ante el “subfinanciamiento” crónico del sistema sanitario y el elevado costo de las enfermedades asociadas al consumo de productos como tabaco y alcohol.

Las organizaciones alertaron que el sistema de salud pública mexicano se encuentra en una situación crítica debido a que apenas recibe una inversión equivalente al 2,8 % del Producto Interno Bruto (PIB), una cifra drásticamente alejada del 6 % que sugiere la Organización Mundial de la Salud (OMS) para garantizar un acceso universal y de calidad.

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La presión sobre las finanzas sanitarias se produce además en un país con una elevada incidencia de enfermedades crónicas asociadas, entre otros factores, al consumo de tabaco, alcohol y bebidas azucaradas.

La diabetes, la obesidad y los padecimientos cardiovasculares figuran entre los principales desafíos de salud pública de México, lo que eleva el costo de su atención para las familias y para el Estado.

Para revertir este déficit presupuestario, el colectivo presentó el estudio "Propuestas de impuestos saludables", en el cual plantean elevar las tasas de impuestos a productos altamente nocivos como el tabaco y el alcohol, además de reestructurar los impuestos ambientales aplicados al carbono y a la tenencia vehicular según el impacto contaminante de cada automóvil.

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Según la OMS, los impuestos saludables son gravámenes aplicados a productos nocivos para la salud que buscan encarecer su precio, reducir su consumo y prevenir enfermedades.

Además de proteger la salud pública, estas tarifas funcionan como una herramienta "costoefectiva" para recaudar recursos destinados al presupuesto estatal.

Los ponentes evidenciaron el desequilibrio fiscal que vive México al señalar que, por cada peso (0,059 dólares) captado mediante impuestos, se gastan 4,9 pesos (0,29 dólares) en revertir los efectos del tabaco en la salud y 9,5 pesos (0,56 dólares) en el caso de las bebidas alcohólicas.

Ante este escenario, especialistas urgieron a responsabilizar a las industrias que producen estos productos nocivos y etiquetar la recaudación para asegurar que el dinero financie directamente al IMSS-Bienestar, al Sistema Nacional de Cuidados y a la infraestructura hídrica o preventiva.

José Luis Clavellina, doctor en economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), reconoció la dificultad de incidir en las autoridades debido a que el tema fiscal "no es algo atractivo políticamente; o sea, no es atractivo subir impuestos", un factor que suele postergar estas discusiones antes de la integración de los paquetes económicos oficiales.

Clavellina explicó que, si bien la administración actual y la anterior lograron elevar los ingresos al combatir a las empresas y al grabar plataformas digitales como Netflix o Spotify, tales estrategias administrativas ya alcanzaron su techo, por lo que "obviamente eso tiene un límite" y la reforma fiscal se vuelve ineludible.

Finalmente, la Alianza sostuvo que la aprobación de impuestos saludables con un destino específico no responde a un mero afán recaudatorio, sino a un mecanismo de justicia social que busca aliviar la carga económica de las familias más vulnerables y garantizar el derecho humano a la salud. EFE