Dogan Tilic
Ankara, 14 ago (EFE).- El islamista Partido de la Justicia y del Desarrollo (AKP), liderado por el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, celebra este viernes su 25 aniversario en el punto más bajo de popularidad de los 24 años que lleva gobernando, con acusaciones de creciente autoritarismo.
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Con todo, el partido celebra este cumpleaños con un mitin al que se espera que acudan más de 100.000 personas y en el que el propio Erdogan, que tiene 72 años, presentará su visión para el próximo cuarto de siglo de la formación.
El presidente sigue siendo el líder indiscutible del AKP, mientras que el resto de cofundadores lo han ido abandonando por rechazo al creciente autoritarismo -como el expresidente Abdullah Gül o los exministros Ahmet Davutoglu o Ali Babacan- o siguen militando, pero con una postura crítica, como Bülent Arinç.
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Ni siquiera se habla de un posible sucesor más allá de los rumores de que su hijo Bilal, su yerno Selçuk Bayraktar o el actual ministro de Exteriores, Hakan Fidan, están preparándose para el relevo.
El AKP fue fundado el 14 de agosto de 2001 en plena crisis económica, como una escisión reformista y más moderna del islamista Partido de la Virtud, y presentado como una especie de versión musulmana de los partidos europeos de la democracia cristiana.
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Su promesa inicial de acabar con la pobreza, la corrupción y el autoritarismo de una democracia siempre bajo la vigilancia de los militares ha quedado 25 años después en lo contrario.
Hasta 2007, el AKP se autodefinió como "conservador democrático", y era tildado en los medios occidentales como "islamista moderado".
Buscó la entrada en la Unión Europea (UE) y aplicó reformas para avanzar en derechos humanos, regular las relaciones entre el poder civil y el militar, solucionar el problema de la minoría kurda y modernizar la economía y la justicia.
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El punto de inflexión fue el fallido golpe de Estado de 2016, del que Erdogan acusa a la secta islámica de Fethullah Gülen, antiguo aliado del AKP.
Tras la fracasada asonada, Erdogan lanzó una purga masiva que limpió de opositores o críticos el Ejército, la educación, la policía, la justicia y, en general, toda la Administración pública.
En 2017, un controvertido referendo, ganado por la mínima, convirtió a Turquía en un sistema presidencialista en el que Erdogan concentra un enorme poder ejecutivo al reunir las funciones de jefe de Gobierno y jefe de Estado, y al que la oposición se refiere como "el sistema de un solo hombre".
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Yasar Aydin, analista político del diario 'BirGün', aseguró a EFE que el mismo Erdogan, que en su día prometió el fin de la "oligarquía de líderes", ha acabado estableciendo un Gobierno islamista autoritario.
En estos 25 años, el AKP fue cambiando de aliados, desde grupos religiosos a partidos de centroderecha, pasando por nacionalistas y kurdos, y fue descartando a los que dejaban de serle útiles.
Ahora, opina Aydin, el partido ha quedado confinado al Palacio presidencial y a un solo hombre.
En materia de derechos, Erdogan apoyó en 2001 que los homosexuales dejaran de ser discriminados. Hoy día, su partido y su Gobierno prohíben los eventos LGTB y describe a las personas del colectivo, a las que tilda de "pervertidas", como una amenaza para la sociedad y la familia.
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En las elecciones municipales de 2024, el AKP sufrió a manos del socialdemócrata CHP su primera derrota desde que llegó al poder.
Poco después comenzó una oleada de acusaciones de corrupción, arrestos, juicios y destituciones de políticos del CHP, incluido el alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, que iba a disputar la presidencia a Erdogan en las elecciones de 2028.
Ese partido primero, y ahora su recién creada escisión, el Yeni, afirman que se trata de una campaña de acoso judicial para mantenerse en el poder ante la pérdida de apoyo electoral.
El pasado julio, una encuesta sobre intención de voto daba al Yeni el 30,3 % de los votos, frente al 22,4 % del AKP, y otra situaba la diferencia en 38,6 % y 27,4 %, respectivamente.
Metin Özugurlu, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Ankara, considera que las elecciones de 2024 supusieron el comienzo de la pérdida de apoyo al AKP al constatarse la existencia de una alternativa sólida.
"En su 25 aniversario, el AKP ha llegado a una etapa en la que ya no puede generar una aprobación basada en el consentimiento, y el camino que elija para mantenerse en el poder determinará su propia trayectoria y su agotamiento político", dice a EFE el politólogo. EFE
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