Viena, 3 ago (EFE).- Las inusualmente altas temperaturas y la sequía mantienen este lunes en alerta a varios países de Europa Central, con centrales nucleares a mínimo rendimiento en Rumanía y Hungría por la escasez de agua en el Danubio, que afecta también a la agricultura y el transporte.
El caudal del río Danubio ha caído a mínimos históricos por la falta de lluvias, la reducción del agua procedente del deshielo alpino y las sucesivas oleadas de calor que afectan desde hace semanas a la región.
En Rumanía, el Ejército ha recurrido hoy a detonaciones controladas, como parte de los intentos por desviar más agua hacia la central atómica de Cernavoda, que aporta el 20 % del consumo eléctrico, para poder mantener activo unos días más uno de sus dos reactores.
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El otro quedó desconectado ya el pasado día 28 ante el bajo nivel del agua, que se emplea para refrigerarlos.
Frente a la previsión de que el agua baje aún más hacia finales de semana, los fabricantes de automóviles Ford y Dacia han anunciado que paran su producción dos semanas en el país, ante la petición del Gobierno a la industria de que reduzca el consumo de energía.
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El Ejecutivo ya ha anunciado que, si el ahorro voluntario no basta, se podrían imponer restricciones.
El primer ministro húngaro, Péter Magyar, ha indicado que la central de Paks tendrá que desconectar a más tardar mañana el último de sus cuatro reactores aún operativo, que normalmente garantizan el 50 % del suministro eléctrico.
El Gobierno ha prohibido desde hoy el tráfico ferroviario de mercancías entre las 17.00 y las 22.00 horas.
Magyar agradeció a los húngaros que hayan reducido el consumo y dijo que muchas empresas también lo han hecho de forma voluntaria, pero adelantó que el Ejecutivo podría imponer restricciones obligatorias a las industrias que no ahorren lo suficiente.
La sequía también ha obligado a adelantar la cosecha del maíz y del girasol y la situación podría afectar a la producción de pienso para la ganadería.
Los servicios de meteorología predicen temperaturas de hasta 42 grados para el jueves y que estas comiencen a reducirse desde el viernes.
Como en otros tramos del Danubio, que recorre diez países desde Alemania al mar Negro, el transporte fluvial de pasajeros y mercancías está paralizado o ralentizado, lo que afecta también a los buques cisterna que llevan combustible a Hungría desde refinerías en Austria y Eslovaquia.
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Las autoridades austríacas han emitido hasta el miércoles una alerta roja por calor extremo en el este y el noreste del país, con temperaturas que podrían superar la marca histórica de 40,5 grados medida en 2013 y agravar la evaporación del agua de los ríos.
Uno de los principales problemas es que el calor no dará tregua ni durante la noche, con mínimas previstas de 24 a 27 grados.
La ausencia de aire acondicionado en la mayoría de los hospitales y residencias de mayores dificulta la situación.
Según la Agencia de Seguridad Sanitaria y Alimenticia, 395 personas fallecieron debido al calor en junio, un dato récord para ese mes.
La mitad de las estaciones hidrológicas registran niveles de sequía con caudales fluviales entre el 5 % y el 60 % del caudal medio de agosto, según la Oficina Hidrometeorológica Checa (CHMU), que no prevé que la situación mejore a corto plazo.
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Las temperaturas podrían llegar a los 39 grados esta semana.
Si bien se pronostican algunas precipitaciones puntuales, se espera que este estado de sequía siga "aumentando lentamente", estima la entidad checa.
El caudal del Danubio poco antes de llegar a Bratislava registró hoy un nivel históricamente bajo de 725 metros cúbicos por segundo, de acuerdo con el Instituto Hidrometeorológico Eslovaco.
Numerosos barcos permanecen atracados en la capital sin poder desplazarse.
"Nunca antes en la historia de las observaciones, que se remontan a 1876, se había registrado un caudal tan bajo del Danubio en la estación de Bratislava" en ese mes, según la Academia Eslovaca de Ciencias.
Dos centrales hidroeléctricas en el Danubio están produciendo un 30 % menos de lo habitual y, aunque el Gobierno de Serbia ha asegurado que el suministro está garantizado, ha pedido a la población que consuma de forma "racional".
Aunque el transporte fluvial no se ha interrumpido, las barcazas solo pueden llevar una parte de su carga debido al bajo nivel del río, lo que hace que las operaciones no sean rentables. EFE
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