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Médicos internistas reclaman un plan nacional contra incendios que refuerce la capacidad asistencial en estos episodios

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La Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) ha reclamado la consolidación de un plan nacional contra incendios y humo, que dé continuidad a la primera guía específica publicada por el Ministerio de Sanidad, para enfrentar unos episodios que ya suponen un "problema de salud pública", por lo que ha urgido a reforzar la capacidad asistencial durante los mismos.

Ante los incendios que están sufriendo distintos puntos de España, la SEMI ha alertado del impacto del humo en la salud de la población. En línea con la evidencia recogida durante los incendios de Los Ángeles (Estados Unidos) que tuvieron lugar el año pasado, las consultas respiratorias urgentes aumentaron un 41 por ciento en las zonas más expuestas.

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Por ello, la sociedad médica ha instado a actuar en España mediante un plan coordinado que dote a los servicios sanitarios de los recursos necesarios para atender el aumento de demanda, especialmente en la teleconsulta, las Urgencias y las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Asimismo, ha apostado por mejorar los sistemas de alerta sobre la calidad del aire y garantizar la protección de los pacientes más vulnerables mediante estrategias preventivas y una adecuada planificación asistencial.

Los médicos internistas han explicado que el humo de los incendios forestales contiene una mezcla de partículas finas (PM2.5), partículas gruesas (PM10), ozono y compuestos orgánicos volátiles. Mientras que las PM10 quedan retenidas en las vías respiratorias superiores, las PM2.5 alcanzan las zonas más profundas del pulmón, atraviesan el epitelio respiratorio y pueden llegar a la circulación sanguínea.

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Según la guía 'Recomendaciones sanitarias en situaciones de incendios forestales 2026', la primera guía específica elaborada por el Ministerio de Sanidad, las partículas finas pueden ser más tóxicas que las del tráfico rodado por su potencial oxidativo y se asocian a un aumento de la mortalidad, especialmente por enfermedades respiratorias.

La especialista en medicina interna Belén Alonso Ortiz ha detallado que, en personas sanas, la exposición al humo suele provocar irritación de ojos, nariz y garganta, tos, sensación de opresión torácica y una disminución transitoria de la función pulmonar.

La también miembro del Observatorio del Cambio Climático de la SEMI ha advertido de que las personas con enfermedades respiratorias crónicas pueden sufrir un impacto "mucho mayor", ya que el humo actúa como desencadenante de exacerbaciones, aumenta la obstrucción de las vías aéreas, la disnea y episodios de broncoespasmo. Asimismo, aumenta el riesgo de agudizaciones graves cardiorrespiratorias y de ingreso en UCI.

SEÑALES DE ALARMA Y RECOMENDACIONES

Desde la SEMI han apuntado que, ante señales de alarma como dificultad respiratoria que aparece en reposo o no mejora con la medicación habitual, dolor torácico, coloración azulada de labios o dedos, tos con sangre o empeoramiento importante de los síntomas en pacientes respiratorios, se debe acudir con urgencia a los servicios sanitarios.

Ante episodios de mala calidad del aire, los especialistas han recomendado consultar a diario el Índice de Calidad del Aire (ICA) antes de salir al exterior, permanecer en espacios interiores con puertas y ventanas cerradas y no realizar actividades físicas al aire libre.

Además, han aconsejado contar en el domicilio con purificadores de aire con filtro HEPA, evitar acciones que deterioren el aire interior, como fumar o encender velas, y acudir a los refugios climáticos habilitados si no se puede garantizar una adecuada calidad del aire en casa. Si resulta imprescindible salir, han instado a utilizar mascarillas homologadas FFP2 o N95.

En el caso de los pacientes con asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), fibrosis pulmonar u otras enfermedades cardiorrespiratorias, han destacado la importancia de que elaboren, junto con su equipo médico, un plan de actuación antes de la temporada de incendios, mantengan siempre su tratamiento de base, dispongan de la medicación de rescate y aseguren el suministro de fármacos ante una posible evacuación.