Pet Shop Boys, el placer melancólico del éxito en una pista de baile global y nostálgica

Guardar
Google icon

Carlos Bazarra

València (España), 24 jul (EFE).- Como unos Rolling Stones de la música electrónica, por su enorme influencia global y su capacidad para mantenerse en la industria discográfica y las giras mundiales, el dúo británico Pet Shop Boys ha demostrado este jueves en València (este de España) su particular pacto con el diablo para disfrutar de la pista de baile.

PUBLICIDAD

Con el concierto que han ofrecido en un abarrotado pabellón Roig Arena (10.000 personas, según la organización) dentro de su gira 'Dreamworld' de grandes éxitos, iniciada en 2022, Neil Tennant (72 años) y Chris Lowe (66) han repasado cuatro décadas de singles en una trayectoria donde hedonismo, melancolía, diseño, ironía, artes y nostalgia ligan su particular teatro de ensueño, baile y placer.

En una jornada marcada en València por la alerta naranja por calor y la calima, estos emperadores de la música electrónica más comercial gracias a la calidad de su pop electrónico, su dominio de las tendencias sociomusicales y la capacidad para innovar y crear escuela han vuelto a actuar en esta ciudad tras sus dos conciertos consecutivos de 2006 (también un 23 de julio) y 2007. Y el paso del tiempo se nota ya para todos, tanto en ellos como en su público, aunque afortunadamente se ha visto a muchas generaciones distintas.

PUBLICIDAD

Miembros ilustres del libro Guinness de los Récords como el dúo británico más exitoso de la historia, Tennant y Lowe han puesto a bailar y cantar al pabellón donde juega el Valencia Basket, donde una vez más (en esta ciudad triunfa mucho el estilo remember y el regreso a lo que sonaba en discotecas y clubes en los 80 y 90) la nostalgia se ha fundido con el éxtasis colectivo y la catarsis en que han finalizado muchos de los 28 temas que han sonado esta noche.

Con el pop y el dance por banderas y los sintetizadores como colores de su particular paleta sonora, el dúo ha repasado en dos horas exactas sus 40 años de grandes éxitos, los mismos que ha cumplido en este 2026 su álbum de debut, 'Please', al que pertenecen la canción con que abren todos sus conciertos de esta gira inacabable, 'Suburbia', y la del penúltimo bis, 'West End Girls'.

Precursores del mimo por el diseño en sus portadas, giras, vestuarios y escenografías, Tennant y Lowe han ido cambiándose de atuendo, desde las gabardinas blancas del inicio con máscaras-diapasón incluidas hasta traje oscuro con birrete blanco, chándal con gorra, gabardinas plateadas con gafas de sol o traje oscuro con corbata y camisa blanca, todo ello con poses siempre hieráticas de Lowe (tras su teclado y su pantalla) mientras Tennant se iba creciendo en simpatía, verborrea y agradecimientos al público.

El público ha enloquecido especialmente con algunos de sus éxitos más icónicos, sobre todo 'Always on my mind', 'Where the streets have no name/I can't take my eyes off you', 'Domino dancing' e 'It's a sin'.

En temas como 'Heart' el pabellón ha mutado en sala rave, mientras en pasajes más tranquilos ('Rent', 'Being boring' o 'Love comes quickly'), la escenografía y la iluminación han ayudado a crear un ambiente más cercano, cinematográfico y evocador.

Con 'Go west' han vuelto a reivindicar, con sus proyecciones, el movimiento social que en los años 60 y desde San Francisco empezó a normalizar el universo LGTBI, de cuyos derechos han sido siempre firmes defensores, y su interpretación ha sido uno de los momentos de mayor comunión colectiva entre el público y la banda.

Con una escenografía efectista y juegos de luces que hacían pasar fácilmente de una discoteca a una sala de cine o un teatro de ballet, Pet Shop Boys han proclamado desde València, como cantan en 'It's allright' -que esta noche ha sonado igual de festiva que desde 1988-, que "todo está bien, porque la música suena para siempre".

El de esta noche era el primero de los dos únicos conciertos que ofrecerán este año en España y el próximo sábado actuarán en Santander. EFE

(foto)