El presidente de Taiwán insta a su partido a oponerse al "terror rojo" de China

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Taipéi, 20 jul (EFE).- El presidente taiwanés, Lai Ching-te, instó este domingo a los miembros del Partido Democrático Progresista (PDP, gobernante), que él mismo preside, a oponerse al "terror rojo" de Pekín y a no permitir que el "Taiwán democrático" se convierta en el "Taiwán de China".

En una intervención pronunciada en taiwanés -también conocido como hokkien- ante la convención anual del PDP y recogida por el diario local China Times, Lai criticó con dureza la Ley para la Promoción de la Unidad y el Progreso Étnicos, que entró en vigor en China el 1 de julio y que, según Pekín, busca reforzar la unidad nacional y promover el desarrollo de las regiones habitadas por minorías.

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Una de las principales preocupaciones para Taiwán es el artículo 63 de esta ley, que establece que "las organizaciones y los individuos fuera de China que cometan actos que socaven la unidad y el progreso étnicos o promuevan el separatismo étnico serán considerados responsables conforme a la ley".

Esto, según académicos taiwaneses, podría exponer a los ciudadanos de la isla a riesgos políticos y legales, especialmente a quienes viajen con frecuencia al otro lado del estrecho o tengan empleos, inversiones o vínculos familiares en China.

En este contexto, el mandatario taiwanés denunció que esta normativa evidencia que la "guerra jurídica" de China contra Taiwán ha pasado del "rechazo a la independencia" plasmado en la Ley Antisecesión, vigente desde 2005, a una "unificación forzosa revestida con el ropaje de la unidad étnica".

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"Esta ley perniciosa no solo pretende incluir a Taiwán en el ámbito de la 'labor étnica', ampliar la persecución judicial y forzar a la ciudadanía a la autocensura, vulnerando la soberanía de Taiwán y la dignidad nacional, sino que además ejerce de forma abusiva una represión transfronteriza", aseveró Lai.

Ante ello, el Gobierno taiwanés establecerá "sin falta" un sistema sólido, con mecanismos de prevención, contramedidas y protección, "para garantizar la seguridad de toda la población", recalcó el líder isleño.

Considerado un "independentista" y un "alborotador" por las autoridades de Pekín, Lai también aprovechó su discurso para subrayar que Taiwán "ya es un país soberano e independiente", cuyo nombre constitucional es República de China, y que este y la República Popular China "no están subordinados entre sí".

"Sin distinción de grupo étnico ni de quién llegó antes o después, quien se identifique con Taiwán es dueño del país; el futuro de Taiwán debe decidirlo en común el conjunto de sus 23 millones de habitantes", manifestó.

Taiwán se gobierna de forma autónoma desde 1949, cuenta con unas Fuerzas Armadas y un sistema político, económico y social diferente al de la República Popular China, y está considerado una de las democracias más avanzadas de Asia.

Sin embargo, Pekín considera a la isla una "parte inalienable" de su territorio y en los últimos años ha redoblado su campaña de presión contra ella para consumar la "reunificación nacional", clave en el objetivo a largo plazo del presidente chino, Xi Jinping, de lograr el "rejuvenecimiento" de la nación china. EFE