La Paz, 19 jul (EFE).- Cerca de dos centenares de duplas conformadas sobre todo por padres e hijos participaron este domingo en la XXV Carrera de Cochecitos sin Motor, una actividad que se ha vuelto una tradición familiar en La Paz, la sede del Gobierno y el Legislativo de Bolivia.
La carrera fue organizada por la Alcaldía de La Paz y tuvo 152 registrados, aunque a último minuto se sumaron varios más "sin inscripción", por lo que se calcula que corrieron unos 180 cochecitos, dijo a EFE la directora Municipal de Deportes, Mickaela Gonzales.
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Gonzales precisó que este año se realiza la vigésima quinta edición de esta actividad que incluye distintas categorías y está dirigida sobre todo a niños mayores de 6 años que deben ir acompañados por un mayor de 16 o de 18 años, según la edad del piloto o el material empleado para hacer el coche.
En la categoría 'Chitis', o pequeños en aimara, participaron niños de 6 a 10 años, con un copiloto mayor de 18 años, en cochecitos hechos con plataforma de plástico o fibra de vidrio y con neumáticos de goma o plástico.
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Las categorías A y B fueron para niños de 6 a 12 años, con copilotos mayores de 16. En el primer caso, compitieron con "cacharros" con plataforma de madera y rodamientos y en el segundo, con coches con "construcción artesanal con motivos alegóricos", según la convocatoria.
La tercera categoría, la C, fue libre tanto para las edades como las características del vehículo.
La carrera se enmarcó en la amplia agenda de actividades planificadas para este mes por el municipio, con motivo de los 217 años de la gesta libertaria de La Paz, que se conmemoraron el pasado 16 de julio.
Entre los participantes estuvieron Gerson Nina Callisaya y su hijo, quienes compitieron en un cochecito hecho con metales soldados y que llevaba un asiento para el niño y un espacio en la parte trasera para que el padre vaya de pie.
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Nina contó a EFE que él participó en las cuatro ediciones previas junto a su hermano, inicialmente en un coche hecho con un barril, y ahora se inscribió junto a su pequeño.
"La idea es participar en familia, porque es una actividad muy bonita, te diviertes a lo largo del camino, la gente te grita, te apoya. Hay más conexión con el hijo o con la persona que quieras, porque le gritas para que vaya a la izquierda, o a la derecha", sostuvo Nina, quien llevaba una máscara de lobo.
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El punto de partida de la competencia estuvo en la avenida Quintanilla Suazo, en la populosa zona de Villa Victoria, en el noroeste de La Paz, y desde allí descendieron los cochecitos por calles empinadas hasta llegar a la avenida Montes y luego la Mariscal Santa Cruz, dos de las vías principales del centro histórico de la ciudad.
Algunas duplas llevaban disfraces coordinados, como una niña vestida como la vaquera Jessie y su papá era Buzz Lightyear, de la franquicia Toy Story, o el par vestido como los hermanos Mario y Luigi. Pero eso sí, todos los niños debían llevar un casco protector.
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La carrera de cochecitos sin motor fue declarada Patrimonio Cultural e Inmaterial del Municipio de La Paz en 2016. EFE
(foto) (video)
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