Redacción Ciencia, 8 jul (EFE).- El Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967 prohíbe las armas nucleares, pero no hay forma de verificar que los satélites no las transportan. Un investigador del Instituto de Tecnología de Massachusetts (EE.UU.) propuso, en un nuevo estudio, la forma de hacerlo.
El investigador del MIT Areg Danagoulian describe en la revista Nature una idea de un sistema de sensores basado en minisatélites que podrían orbitar cerca de otro sospechoso y detectar los neutrones generados por la colisión de protones de alta energía con material radiactivo.
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El artículo es un estudio de viabilidad, no un sistema "completamente probado", según Danagoulian, para quien el objetivo es mostrar que es científicamente posible llevarlo a cabo, aunque "hay muchas más consideraciones prácticas que tener en cuenta para construir realmente estos detectores".
Los modelos indican que los satélites que transportaran armas nucleares emitirían una señal característica de neutrones, debido a la interacción entre los componentes de uranio del arma y los protones atrapados en el campo magnético terrestre.
Los cálculos sugieren que un CubeSat de nueve unidades (un pequeño satélite fabricado con equipos disponibles en el mercado) podría detectar estas señales.
En un escenario hipotético en el que un satélite portador de armas nucleares se encontrara en órbita terrestre baja, el CubeSat podría identificar un arma termonuclear a una distancia de cuatro kilómetros tras aproximadamente una semana de observaciones.
Ese tiempo podría ser de unas pocas horas si se utilizaran varios satélites sensores o si pudiera situarse a menos de un kilómetro del sospechoso.
El Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967, firmado por 118 países, entre ellos Estados Unidos, China y Rusia, declara el espacio 'dominio de toda la humanidad' y, entre otras medidas, prohíbe las armas nucleares en el espacio.
Una detonación nuclear en la órbita terrestre baja (LEO), ubicada a partir de 160 kilómetros de la Tierra, liberaría billones de electrones de alta energía que destruirían muchos de los satélites en el espacio, interrumpiendo las redes de telecomunicaciones, el GPS o el internet espacial.
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En 1962, Estados Unidos detonó en el espacio una ojiva termonuclear de 1,4 megatones, lo que destruyó involuntariamente muchos de los primeros satélites de la época, recuerda el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) en un comunicado.
El MIT considera que la revisión del cumplimiento del tratado "ha cobrado mayor urgencia" desde el lanzamiento por Rusia, en 2022, de un "satélite sospechoso", el Cosmos 2553, que ese país dice que se utiliza con fines de vigilancia y detección, pero las autoridades estadounidenses "creen que podría transportar componentes de un dispositivo nuclear en fase de pruebas". EFE
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