El Museo Lázaro Galdiano recupera la figura de Isabel Matoses, pionera de la fotografía experimental en la Transición

Guardar
Google icon

El Museo Lázaro Galdiano reunirá por primera vez en más de cuatro décadas la obra de Isabel Matoses (Madrid, 1930-1985), una de las pioneras de la fotografía experimental en España, en la exposición 'Isabel Matoses. La imagen recuperada', que podrá visitarse desde este miércoles 8 de julio hasta el 6 de septiembre y que reivindica a una artista cuya obra quedó fuera del canon de la fotografía española pese a su influencia sobre toda una generación de fotógrafos.

La exposición, comisariada por Begoña Torres, está acompañada por la publicación del libro-catálogo 'Isabel Matoses: La imagen recuperada (1969-1985)' y está formada por más de 70 imágenes procedentes de una producción que permanecía dispersa, inédita o fuera de la circulación pública.

PUBLICIDAD

La exposición pretende completar una narrativa inconclusa sobre la historia de la fotografía en España y recuperar historiográficamente la figura de una autora con una mirada personal y decisiva para comprender la cultura visual de los años setenta.

La comisaria ha explicado que el descubrimiento de la obra de Matoses le produjo una sensación de "vértigo" por la potencia de unas imágenes que "crecen, parecen transformarse, adoptan nuevas formas y se expanden bajo la luz cambiante". Entre ellas destacan reinterpretaciones solarizadas de obras de Francisco de Goya conservadas en el propio museo, como El Aquelarre o Disparate desordenado. Los Proverbios.

PUBLICIDAD

La exposición reivindica también el papel de Matoses como una de las escasas referencias femeninas de la fotografía española durante la Transición. Aunque fue una autora reconocida en vida, expuso en espacios relevantes, recibió encargos de prestigio y retrató a algunas de las principales personalidades de la época, su obra desapareció posteriormente del relato histórico de la fotografía española.

Licenciada en Derecho y Periodismo y formada en Roma a finales de los años sesenta, Matoses desarrolló una concepción de la fotografía como creación artística, defendiendo que debía ocupar un lugar similar al de la pintura. En 1973 abrió en Madrid su estudio de la Plaza del Alamillo, donde creó una escuela en un momento en el que apenas existían centros de enseñanza fotográfica y formó a numerosos autores que posteriormente contribuirían a renovar el lenguaje fotográfico en España.

El recorrido por la exposición incluye retratos de figuras como José Bergamín, Antonio Gala, Camilo José Cela, Rafael Alberti, María Dolores Pradera o don Juan de Borbón, además de las fotografías realizadas a Adolfo Suárez para la campaña electoral de 1977 y otros trabajos vinculados al fotoperiodismo, el paisaje, la arquitectura o el patrimonio artístico.

Asimismo, se pone el foco en el carácter experimental de su producción, marcada por el empleo de técnicas como la solarización, las dobles exposiciones, la sobreimpresión, la manipulación de negativos o la posterización. Con ellas, Matoses convirtió el proceso fotográfico en una parte esencial de la creación artística y exploró cuestiones como la memoria, el tiempo, la identidad o la percepción, alejando la fotografía de su función meramente descriptiva para dotarla de una dimensión evocadora y poética.