Egipto despierta de su sueño mundialista tras tropezar con Argentina a falta de 10 minutos

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Andrea Ruiz y Pável Carballido

El Cairo, 7 jul (EFE).- La promesa de una noche extraordinariamente ruidosa y feliz en El Cairo tropezó este martes con la remontada épica de Argentina frente a 'Los Faraones' en los octavos de final del Mundial 2026, después de que estos se mantuvieran por 79 minutos al borde de eliminar a los vigentes campeones y permitieran soñar a los aficionados egipcios con una gloria que finalmente resultó esquiva.

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Tras casi cien largos minutos de fútbol y tensión, las calles de la capital se quedaron resonando con su bullicio habitual y algún canto extemporáneo, pero dentro de una normalidad que contrasta con el ambiente de tensión y de felicidad contenida que por mucho tiempo pareció estar a punto de estallar, pero que terminó convertida simplemente en un amargo recuerdo.

Cafés, bares y restaurantes de toda la capital acogieron a miles de aficionados que pudieron soñar con un triunfo histórico de su selección en la ronda de octavos de final del campeonato, que tras vibrar con intensidad terminaron por desbandarse cariacontecidos, conscientes de que una oportunidad igual será difícil de repetirse.

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Caras largas eran la nota dominante al final del partido al abandonar estos locales, que con enormes pantallas se habían llenado hasta rebosar con un público entusiasta -y en el caso del pudiente barrio de Zamalek, muy femenino- preparado para la histórica ocasión: el primer partido de Egipto en octavos de final de un Mundial de fútbol.

Mientras pasaban los minutos y entre grandes celebraciones por los dos goles egipcios -y un tercero anulado-, los parroquianos consumían los platos de pollo, kebabs y shishas que los camareros sacaban apresurados del interior de las cafeterías a las abarrotadas mesas de las terrazas, mientras grupos de viandantes se agolpaban a mirar a través de las cristaleras.

Los colores de los 'Faraones' y en particular el dorsal de la estrella egipcia Mohamed Salah, eran omnipresentes, si bien el héroe de la noche fue el portero Mostafa Shobeir, que consiguió mantener a cero el arco por largos minutos.

Pero tras 79 minutos dulces, marinados con momentos de tensión como el penalti que Shobeir paró a nada menos que Lionel Messi en la primera parte del encuentro, el sueño egipcio comenzó a hacer aguas por un gol de Cristian Romero (79'), que no provocó tanta impresión como el empate de Messi (83'), ni mucho menos la misma decepción que el golpe de gracia de Enzo Fernández (90+3').

Antes, Yasser Ibrahim (15') y Mostafa Ziko (67') sumieron a Egipto en el sueño de eliminar a Argentina y aspirar a conseguir la copa de este Mundial 2026, sin contar con el otro gol anulado de Ziko en el minuto 57, que se gozó en las calles y los cafés de la misma celebración que los dos tantos válidos.

La remontada argentina y el tiempo de descuento que restó tras el tercer gol se presenció con las manos en la cabeza, con los aficionados cairotas más impresionados por que se les hubiera escapado el partido que por haber resistido casi hasta el final con un 2-0 que por momentos, en El Cairo, pareció definitivo.

Tras el pitazo final, y con los analistas televisivos egipcios criticando duramente la actuación del árbitro, las banderas y camisetas que habían inundado la capital durante todo el día, cargándola de expectación primero y de ilusión y alegría después, desaparecieron dejando a El Cairo con muy pocos rastros del histórico partido que acababan de presenciar.

A diferencia del pasado viernes, cuando el pase a octavos contra Australia provocó celebraciones multitudinarias por toda la capital e importantes atascos en carreteras, los egipcios terminan esta noche más pronto de lo que habrían esperado durante buena parte del partido y sin conato de celebración. EFE

(foto) (vídeo)