
La Sociedad Española de Epidemiología (SEE) ha destacado la importancia de que la respuesta sanitaria al terremoto en Venezuela no se centre solo en las necesidades más urgentes y atienda a la vez aquellos riesgos que pueden persistir en el tiempo, como las consecuencias psicológicas, la interrupción del seguimiento médico y de los servicios básicos.
Los epidemiólogos han explicado que los terremotos provocan en las primeras horas un volumen elevado y repentino de heridos que pueden saturar rápidamente la capacidad de respuesta de los servicios sanitarios. A la vez, los daños en centros sanitarios y carreteras, la falta de agua potable, el deterioro de las condiciones de higiene y el desplazamiento de la población generan nuevas necesidades de salud que deben abordarse desde las primeras fases de la emergencia.
PUBLICIDAD
Entre estos riesgos persistentes, la SEE ha apuntado a los problemas de interrupción del seguimiento médico y de los tratamientos habituales, que impactan en especial a las personas con enfermedades crónicas. También han advertido de un posible aumento de las complicaciones obstétricas y neonatales si se interrumpen los servicios de atención al parto y al recién nacido.
En paralelo, ha aseverado que el hacinamiento prolongado, el deterioro de la higiene y la degradación del entorno pueden elevar el riesgo de infecciones y la proliferación de mosquitos y roedores. En este punto, ha detallado que los cuerpos de las personas fallecidas no suelen representar un peligro porque la mayoría de patógenos no sobreviven más de 48 horas en los cadáveres, pero ha puntualizado que los equipos de rescate sí están expuestos al riesgo, por lo que es imprescindible que utilicen equipos de protección individual.
PUBLICIDAD
Por otra parte, los expertos han puesto el foco en los problemas de movilidad y accesibilidad como consecuencia de la destrucción de carreteras y medios de transporte, lo que impide que personas enfermas, mayores o con discapacidad lleguen a los centros asistenciales, a lo que se suma la pérdida del suministro eléctrico y ascensores averiados en los edificios que siguen en pie, lo que puede dejar a estas personas aisladas.
IMPACTO EN SALUD MENTAL
Todo ello, junto al miedo y al 'shock' vivido durante el seísmo, aumenta el riesgo de trastornos psicosociales, según han aseverado los epidemiólogos, que han recomendado incorporar la atención a la salud mental de manera transversal durante todo el proceso de respuesta y recuperación de este tipo de desastres.
PUBLICIDAD
"La pérdida de familiares y redes de apoyo, la destrucción de la vivienda, la desaparición de los medios de vida y las dificultades diarias para subsistir pueden generar un estrés prolongado y cronificar el trauma entre las personas supervivientes", han advertido.
Asimismo, los expertos han detallado que los terremotos agravan las vulnerabilidades sociales, económicas e institucionales existentes y han apuntado que la falta de inversión en infraestructuras, sanidad, protección civil y gestión de riesgos limita la capacidad de prevención y respuesta.
PUBLICIDAD
La SEE ha señalado que los bloqueos económicos y las tensiones geopolíticas pueden dificultar la llegada de suministros, maquinaria y ayuda humanitaria. "Por ello, un terremoto no se convierte en una catástrofe de salud pública únicamente por su intensidad, sino también por la vulnerabilidad del territorio afectado", ha concluido para resaltar el papel que tienen la preparación previa, la calidad de las infraestructuras y la capacidad de respuesta de los servicios públicos para reducir el impacto sanitario y social de un seísmo.
Últimas Noticias
Identificada una ucraniana que no actuó sola como sospechosa de la explosión en Mónaco
Filipinas acusa de corrupción a senador aliado de Sara Duterte antes de su juicio político
El Ibex 35 sube un 0,5% en la media sesión y enfila los 19.800 puntos, con el crudo en 72 dólares

La ONU alerta del riesgo de "otra catástrofe" ante la ofensiva de las RSF en El Obeid: "Las señales son claras"

Paula Iglesias (FELGTBI+) alerta del "auge del odio" y exige un Pacto de Estado: "No va de colores ni de partidos"
