Las mascotas que sobrevivieron a la guerra encuentran refugio en las montañas del Líbano

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Rosa Soto

Bdadoun (Líbano), 2 jul (EFE).- Los ladridos se escuchan mucho antes de llegar al refugio de BETA Lebanon, donde unos 1.400 perros, medio centenar de gatos y decenas de otros animales rescatados de las zonas bombardeadas del Líbano encuentran una segunda oportunidad tras sobrevivir a la guerra y, en muchos casos, al abandono.

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En las montañas de Bdadoun, a unos diez kilómetros de Beirut, un equipo de diez trabajadores y una pareja de voluntarias se encargan de cuidar a todos estos animales, de los que casi un tercio proceden de zonas bombardeadas por el Ejército israelí, tanto en la guerra de 2024 como en la que comenzó el pasado mes de marzo.

En estas instalaciones viven también caballos, burros, tortugas, un mono, un conejo, un cuervo con una pata rota e incluso una oca, junto a perros y gatos, muchos de los cuales llegaron heridos por metralla, desnutridos o asustados y que ahora están lejos de las explosiones que durante meses han sacudido el sur del Líbano y el Dahye, los suburbios al sur de Beirut.

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El refugio, limpio pese al gran número de animales que acoge, funciona gracias al trabajo diario de una decena de empleados y voluntarios que se reparten entre la alimentación, la limpieza, los tratamientos veterinarios y la socialización de los animales antes de su adopción.

Las zonas están organizadas según la edad y el tamaño de los perros: hay casetas, piscinas para refrescarse durante el verano, bebederos, espacios para correr y áreas de aislamiento para los enfermos o recién operados.

Entre los perros hay quienes perdieron la vista por el impacto de la metralla, otros a los que les falta una pata o la cola, y muchos que aún arrastran secuelas físicas y psíquicas de la guerra, ya que algunos se paralizan cuando escuchan un helicóptero, mientras que otros tiemblan durante una tormenta porque el sonido les recuerda a las bombas.

Así lo explica a EFE la vicepresidenta de BETA Lebanon, Helena Husseini: "Cuando son adoptados en el extranjero, explicamos (a los adoptantes) que estos perros vienen del sur (del Líbano) y que sean cuidadosos con los fuegos artificiales y cosas así porque se asustan".

Desde el inicio de la ofensiva israelí contra el sur del Líbano en 2024 y su reanudación el pasado marzo, la organización ha rescatado alrededor de 540 animales procedentes de las zonas bombardeadas, tanto del sur del país como del Dahye.

Los avisos llegan por teléfono, Instagram o cualquier red social y son los propios voluntarios los que se desplazan hasta el lugar: "Vamos donde está el animal. No preguntamos quién vive allí ni de quién es la casa", resume Husseini.

En ocasiones salen al amanecer, antes de que comiencen los ataques, mientras que otras veces se han visto sorprendidas por los bombardeos y han tenido que apresurar el rescate o posponerlo.

Cuando no pueden desplazarse por medios propios, recurren a un conductor de confianza equipado para trasladar a los animales hasta una clínica veterinaria, desde donde posteriormente los recoge algún integrante de la organización.

Husseini recuerda dos perras de siete y ocho años encerradas en el jardín de una vivienda situada en una localidad próxima a la línea del frente porque sus propietarios huyeron, cerraron la puerta y no fue hasta dos semanas y media más tarde cuando pidieron ayuda para rescatarlas.

"Intentamos llegar bajo ataque, pero bombardearon la carretera que debíamos utilizar (...). La segunda vez, una semana más tarde, ya no había permiso para acceder", relata la vicepresidenta de BETA Lebanon, quien asegura que no fueron casos aislados.

"Mucha gente abandonó sus casas dejando dentro a los gatos o los perros con comida y agua para dos días", dice sobre algunas personas que se marcharon dejando atrás a sus mascotas sin saber si podrían regresar antes.

Esa experiencia llevó a la organización a adoptar una política firme: los animales rescatados no regresan con quienes los abandonaron durante la guerra.

"Solo los devolvemos cuando sabemos que existía un vínculo real y que sus dueños hicieron todo lo posible por protegerlos o pedir ayuda. Si simplemente huyeron y dejaron al animal atrás para recuperarlo cuando terminara la guerra, no lo hacemos", afirma.

La falta de adopciones dentro del Líbano complica aún más la situación, sobre todo, cuando los rescates no cesan y apenas consiguen encontrar uno o dos hogares al mes en el país.

Por ello, BETA Lebanon trabaja desde hace dos décadas con asociaciones internacionales que facilitan adopciones principalmente en Europa, donde los animales viajan únicamente a través de organizaciones colaboradoras que garantizan su seguimiento.

Al otro lado de la carretera se encuentra uno de los refugios para gatos, donde los felinos conviven entre plataformas de madera, casitas con mantas, árboles adaptados para trepar y zonas de sombra.

Muchos se acercan curiosos al visitante mientras otros dormitan ajenos al ir y venir de los voluntarios que se ganan poco a poco su confianza y para quienes la guerra también se mide en huellas que esperan una segunda oportunidad. EFE

(foto)(vídeo)