
El Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) ha detallado este viernes que los dos terremotos de magnitudes superiores a siete que han sacudido Venezuela se localizaron al norte del país, en una zona de alta peligrosidad sísmica al estar ubicada entre dos placas.
Concretamente los terremotos ocurrieron a lo largo de fallas que forman el límite entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana.
La placa del Caribe se desplaza hacia el este aproximadamente dos centímetros al año con respecto a la placa Sudamericana y este movimiento provoca una acumulación gradual de esfuerzos en las fallas.
Así, señala Involcan en una nota, cuando la resistencia de las rocas se supera, la energía acumulada se libera de forma brusca en forma de ondas sísmicas, originando un terremoto.
Los sismos afectaron principalmente a los estados de Yaracuy, Carabobo, Aragua, La Guaira, Miranda y al Distrito Capital.
En los siglos pasados, en esta misma región, ya se habían registrado terremotos de magnitud similar a los del 24 de junio, entre ellos uno en 1812, cuya magnitud estimada fue de 7,7 y que afectó prácticamente la misma zona, y el de 1900, cuya magnitud se estima entre 7,6 y 7,7 y que afectó principalmente al este de Caracas.
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Involcan precisa que los terremotos son "fenómenos complejos" y lo que se percibe como un único sismo está formado por varios episodios de ruptura separados por segundos o por decenas de segundos, algo "especialmente habitual" en zonas donde las fallas están muy fragmentadas.
En esa línea indica que la ruptura de una falla puede aumentar el esfuerzo sobre fallas próximas y desencadenar nuevos terremotos mediante un efecto en cascada y pueden producirse segundos, horas o incluso meses después del primero.
"Cuando varios terremotos importantes ocurren en un intervalo relativamente corto, se habla de una 'tormenta sísmica'", señalan desde Involcan.
NO ES UNA EXPLOSIÓN PUNTUAL
Asimismo, destaca que un terremoto tampoco debe imaginarse como una "explosión puntual" pues aunque la ruptura comienza en el hipocentro, las ondas sísmicas se generan a medida que la fractura avanza a lo largo de toda la falla, que puede alcanzar decenas o incluso cientos de kilómetros de longitud.
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En este caso, apunta Involcan, la falla asociada al terremoto de mayor magnitud, la falla de San Sebastián, se extiende durante más de 200 kilómetros desde las proximidades de San Felipe hasta Caracas y por ello los efectos del terremoto se distribuyen a lo largo de toda esa zona.
La ruptura sísmica comienza en el hipocentro y se propaga a lo largo de la falla a una velocidad de varios kilómetros por segundo por lo una falla de más de 200 kilómetros necesita varias decenas de segundos para romperse completamente.
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Además, durante todo ese tiempo continúan generándose ondas sísmicas, lo que explica que la "sacudida" se prolongara durante tanto tiempo, advierte Involcan.
El hipocentro del terremoto de mayor magnitud se localizó cerca de San Felipe, en el extremo occidental de la falla de San Sebastián y la ruptura se propagó hacia el este, en dirección a Caracas y La Guaira.
Una posible explicación de la distribución de los daños es el fenómeno conocido como "directividad sísmica", apunta Involcan.
Las zonas situadas en la dirección de propagación de la ruptura suelen experimentar una sacudida más intensa que las situadas en el sentido contrario, algo comparable al "efecto Doppler" de las ondas sonoras aunque también pudo influir la respuesta sísmica local.
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En esa línea indica que cuando el subsuelo superficial está formado por sedimentos blandos, como arenas o arcillas, las ondas sísmicas pueden amplificarse notablemente, incrementando los daños.
Un "ejemplo clásico" fue el terremoto de México de 1985, que produjo graves daños en Ciudad de México, situada a casi 300 kilómetros del epicentro, remarca el instituto.
LAS RÉPLICAS SON NORMALES
Involcan también señala como "normal" que se produzcan numerosas réplicas, generalmente de menor magnitud y hasta el momento la mayor ha alcanzado una magnitud de 4,5, unos 20 minutos después del sismo principal.
Además de las fallas de Boconó y San Sebastián existen otras fallas activas en la región por lo que "no es posible predecir cuándo volverán a generar un terremoto".
De hecho, apunta Involcan, "la probabilidad de que se produzca otro sismo fuerte en los próximos días es baja, aunque no es nula".
La gravedad e los daños depende no solo de la magnitud del terremoto, sino también de la vulnerabilidad de las edificaciones y del grado de preparación de la sociedad.
De esta forma, Involcan pone como ejemplo el terremoto de Japón de 2011 (magnitud 9,1) que a pesar de su enorme magnitud, no afectó manera severa a las estructuras, que resistieron gracias a las estrictas normas de construcción antisísmica y a la preparación de la población.
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Sobre la situación de Canarias, el instituto comenta que el archipiélago se encuentra en el interior de la placa tectónica africana, lejos de sistemas de fallas sísmicas de alta actividad y aunque presenta una peligrosidad sísmica significativamente menor que la del norte de Venezuela, "no está exenta de terremotos".
En el interior del archipiélago hay fallas sísmicas, caracterizadas por un nivel de actividad relativamente bajo, por lo que los terremotos de gran magnitud son muy poco probables, aunque de vez en cuando generan terremotos sentidos por la población.
No obstante, es diferente es el caso de los terremotos volcánicos pues aunque sean de magnitud moderada y localizados a baja profundidad, pueden causar daños, aunque en un área limitada.
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