
El médico rehabilitador de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), Joel Cuesta, ha advertido sobre el riesgo de lesiones asociado a las pachangas de fútbol cuando se practican sin preparación física ni calentamiento previo.
Con motivo de la Copa Mundial de la FIFA 2026, la SERMEF advierte de que se jugará más al fútbol durante estas fechas, lo que aumentará el riesgo de esguinces, lesiones musculares, lesiones de rodilla, pubalgia o afectaciones del tendón de Aquiles cuando se juega sin preparación física adecuada ni calentamiento correcto.
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"El Mundial 2026 no solo se jugará en los estadios de Estados Unidos, México y Canadá. También se jugará en campos de barrio, pistas municipales, torneos de empresa y pachangas de fin de semana", ha indicado Cuesta durante el 64º Congreso de la SERMEF de Barcelona.
"El problema aparece cuando la motivación llega sin una preparación física acorde", ha explicado el médico rehabilitador. "Muchas personas vuelven a jugar después de semanas o meses sin ejercicio regular, sin calentar bien y con una condición física que no siempre acompaña. El fútbol es divertido y saludable, pero también exigente y lesivo", ha subrayado, por eso, ha añadido que "el mensaje no es dejar de jugar", sino "no pasar del sofá al sprint".
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En este sentido, Cuesta ha señalado que los futbolistas de élite son el mejor recordatorio de que el fútbol "exige mucho al cuerpo". Así, ha citado la pubalgia de Nico Williams; las molestias de pubis de Lamine Yamal y su lesión en abril de 2026 en el bíceps femoral izquierdo; la artroscopia de Gavi en septiembre de 2025 por lesión meniscal; las lesiones de Pedri, Dani Olmo y Marc Bernal, y la rotura de Dani Carvajal en octubre de 2024 del ligamento cruzado anterior, del ligamento colateral externo y del tendón poplíteo.
"No se trata de comparar una pachanga con un partido profesional", ha aclarado, al tiempo que ha detallado que "si jugadores profesionales que entrenan a diario, con médicos y fisioterapeutas, se lesionan, una persona que trabaja sentada toda la semana y quiere jugar sin preparación tiene aún más riesgo caer lesionada".
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LESIONES, ERRORES Y SEÑALES DE ALERTA
El especialista de la SERMEF ha señalado que una pachanga comparte con la élite "aceleraciones, pivotajes, desaceleraciones, cambios de ritmo, saltos, golpeos y entradas". Entre las lesiones más frecuentes ha situado el esguince de tobillo, por "apoyo incorrecto, caída, golpe directo o torsión brusca", y ha advertido de que "si hay dolor, inflamación o sensación de inestabilidad, seguir jugando puede empeorar la patología".
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También son habituales "las lesiones musculares en isquiosurales, cuádriceps, tríceps sural o aductores", tras "un sprint, un cambio de ritmo o un golpeo brusco". "El típico pinchazo en la parte posterior del muslo, en el tríceps sural o en la zona medial no debería ignorarse", ha señalado.
La rodilla es otra de las grandes perjudicadas", ha advertido Cuesta: "Un giro, una mala caída o un cambio de dirección mal controlado pueden afectar al menisco o a los ligamentos". Las señales para parar son "hinchazón rápida, bloqueo o inestabilidad, dolor intenso o imposibilidad para apoyar". A ello se suman "la temida pubalgia", por carga o sobreesfuerzos no regulados, y los problemas del tendón de Aquiles, "con dolor y limitación al correr o saltar".
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En este contexto, el médico especialista en Medicina Física y Rehabilitación ha insistido que "el deportista aficionado suele consultar cuando ya no puede jugar, pero muchas lesiones avisan antes. Es importante no normalizar esos síntomas".
ERRORES, PREVENCIÓN Y CONSULTA
Entre los errores más frecuentes, el médico rehabilitador ha situado "no entrenar durante la semana", "no calentar", "jugar al máximo desde el primer minuto", "seguir con dolor" y "no adaptar el calzado". "El cuerpo no se prepara en cinco minutos" y "calentar no es correr 200 metros o tirar dos tiros a puerta", ha recalcado.
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También ha advertido de que en muchas pachangas "se pasa de estar sentado toda la semana a disputar cada balón como si fuera una final". Ha diferenciado "la fatiga normal" de señales como "un pinchazo, cojera, fallo de rodilla o tobillo". "El orgullo de terminar el partido puede salir caro. Parar a tiempo muchas veces evita lesiones más graves", ha aseverado.
Sobre el calzado, ha recordado que "no es lo mismo jugar en césped artificial, tierra, pista o césped natural" y que "unas botas inadecuadas pueden favorecer resbalones, torsiones o sobrecargas musculares".
"La prevención empieza antes del partido", ha afirmado Cuesta, quien ha añadido que lo ideal es llegar con "una base mínima de actividad física durante la semana: caminar, correr de forma progresiva, trabajar fuerza y mantener cierta movilidad", "aumentar la carga poco a poco", jugar menos minutos, dosificar esfuerzos, descansar y evitar competir varias veces por semana sin preparación.
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PARAR SI HAY DOLOR
Si aparece dolor, la primera recomendación es "parar", aconseja el experto. "Si hay pinchazo muscular, dolor intenso, inflamación, inestabilidad, bloqueo, cojera o dificultad para apoyar, lo más prudente es abandona el partido y observar la evolución", ha recomendado el especialista.
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En las primeras horas puede ayudar "el reposo relativo, no absoluto, aplicar frío local de forma controlada si hay inflamación y evitar grandes esfuerzos". No conviene "automedicarse, probar a ver si se pasa o volver al campo al día siguiente como si nada", apunta el especialista.
"No queremos que la gente deje de jugar al fútbol. Queremos que juegue más segura, con menos lesiones y entendiendo que una pachanga también exige cuidar el cuerpo", ha finalizado Cuesta.
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