Keiko Fujimori, la persistente heredera que busca por cuarta vez emular a su padre en Perú

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Lima, 3 jun (EFE).- La candidata derechista Keiko Fujimori, la hija y heredera política del expresidente peruano Alberto Fujimori (1990-2000), busca este domingo 7 de junio por cuarta vez llegar al sillón que ocupó su difunto padre con el objetivo de reivindicar su figura, tras haber sido derrotada en la segunda vuelta de las anteriores tres elecciones presidenciales.

A sus 51 años, Fujimori aspira a convertirse frente al izquierdista Roberto Sánchez en la primera mujer en ser elegida presidenta de Perú por votación directa, ya que Dina Boluarte (2022-2025) asumió el cargo por ser la vicepresidenta del izquierdista expresidente Pedro Castillo, luego de que este fuese destituido por el Congreso por intentar un golpe de Estado.

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La perseverante líder del partido fujimorista Fuerza Popular se quedó a las puertas de la Presidencia tres veces seguidas al perder la segunda vuelta contra el izquierdista Ollanta Humala (2011), el derechista Pedro Pablo Kuczynski (2016) y el izquierdista Castillo (2021), que ahora compite en estas elecciones representado por su exministro Roberto Sánchez.

Su derrota en las dos últimas ocasiones se concretó por un exiguo margen de 40.000 votos que la llevó a no reconocer inicialmente los resultados y a denunciar un fraude del que no presentó pruebas, pero que aún asegura que se produjo.

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A diferencia de los anteriores comicios, Fujimori llega a esta cita sin su padre, fallecido en septiembre de 2024; sin el padre de sus dos hijas, el estadounidense Mark Vito, del que se divorció en 2022; y librada, gracias a una sentencia del Tribunal Constitucional, de un juicio por lavado de dinero en la financiación irregular de sus anteriores campañas electorales.

Aunque Keiko representa una segunda época del fujimorismo, a la que incluso muchos conocen como el 'keikismo' o el 'fujimorismo 2.0', sí reivindica el legado de su padre, con una propuesta de "mano dura", un enfoque conservador y rodeada de la vieja guarda del exmandatario.

Se defiende de las acusaciones de que ya "ha gobernado" el país indirectamente, a través de su bancada en el Congreso y niega haber contribuido a la inestabilidad política que ha llevado a Perú a tener ocho presidentes en diez años, donde los votos del fujimorismo han contribuido a la mayoría de la sucesión de destituciones de jefes de Estado en esta última década.