
La periodista Amy Wallace ha publicado este 3 de junio 'La chica de nadie' (Editorial Planeta), las memorias póstumas de Virginia Roberts Giuffre, la mujer que alzó la voz para denunciar la red de trata del empresario estadounidense Jeffrey Epstein y su expareja Ghislaine Maxwell. Con esta obra, muestra sus abusos de poder y cómo extendían su influencia en diversos sectores de la sociedad.
"El libro lleva a los lectores al interior de las mansiones y a bordo de los jets privados que llegaban a la isla [de Epstein]. Los adentra en la red de tráfico sexual, mostrándoles cómo es y qué se siente al ser una adolescente atrapada", ha contado Wallace en una entrevista a Europa Press, en la que ha asegurado que los abusos sexuales son un "problema mundial".
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A través del testimonio en primera persona de Virginia, se configura una imagen que acerca "a la gente de a pie" cómo funcionaba el entramado que encabezaba Epstein, con el fin de "ayudar a otras víctimas", según la periodista de investigación.
"Hay algunos hombres cuyos nombres no se mencionan y ella explica en el libro por qué. Pero, de alguna manera, uno realmente se da cuenta de todos los diferentes mundos en los que Epstein se infiltró", ha explicado Wallace, que ha apuntado a "universos" tan dispares como universidades, empresas, el mundo del cine o el del modelaje.
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Con todo, ha puesto el foco en los más valioso del legado de Virginia: "Llegar a cualquier víctima de abuso sexual y ayudarla a sentir menos vergüenza". "Estoy observando que la acogida que ha tenido la historia de Virginia es universal", ha destacado la periodista,
"El libro está conectando con gente de todo el mundo y de diferentes culturas porque este es el delito original", ha insistido. Por ello, ha aprovechado para hacer un llamamiento: "Si hay alguien ahí fuera que se sienta indignado por lo que está leyendo, que alce la voz, porque lo que Virginia nos enseña es que una sola persona puede marcar la diferencia, una sola persona valiente".
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VIRGINIA, BAJO LA COERCIÓN DE EPSTEIN Y MAXWELL
Virginia creció en Florida en el seno de una familia marcada por el alcoholismo y sufrió sus primeros abusos cuando era una niña. Esto la convirtió en la 'candidata perfecta' para ser captada por Maxwell cuando solo tenía 17 años. A partir de ese momento, fue explotada sexualmente durante más de dos años a manos de empresarios, políticos y otra figuras de renombre, como el entonces príncipe Andrés de Inglaterra, a quien acusó públicamente.
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En el libro, Virginia asegura que contra ella no usaron "ni cerraduras ni barrotes", sino "el dinero, la manipulación y décadas de heridas que sabían cómo explotar".
Wallace también destaca esa coerción. "Mucha gente piensa que la trata con fines sexuales consiste en estar retenido en una habitación, encadenado a un radiador o inmovilizado físicamente. Y no hace falta estar inmovilizado para ser víctima de la trata. No hace falta ser un niño para ser víctima; se puede ser adulto", ha expuesto durante la entrevista.
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LA RESPUESTA DE LA CASA REAL BRITÁNICA, "DURA" PERO TARDÍA
Virginia, que puso fin a su vida hace casi un año, hizo sus primeras denuncias formales en 2015 y creó la asociación 'Speak Out, Act, Reclaim' para ofrecer un espacio seguro a otras víctimas.
Sus memorias llegan también poco después de la publicación de los conocidos como 'Papeles de Epstein', más de tres millones de páginas con textos, vídeos e imágenes que documentan las acciones del empresario y de sus colaboradores.
Ante la pregunta de qué efecto pueden tener las memorias, Amy Wallace ha sostenido que "ya ha tenido repercusiones legales y políticas", incluso antes de su lanzamiento. "El príncipe Andrés ya no es príncipe", ha señalado.
Precisamente, el hermano del rey Carlos III fue señalado como uno de los principales agresores de Virginia, que incluso conservaba una foto con él y Maxwell a modo de prueba. Aunque él siempre negó las acusaciones, fue despojado de sus títulos y en febrero de este año fue detenido en su casa en Sandringham (Inglaterra) por sospechas de mala conducta en un cargo público.
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En opinión de Wallace, la Casa Real británica se ha mostrado "bastante dura", pero ha cuestionado el tiempo de reacción. "Por fin están donde deben estar, pero podrían haberlo hecho antes con la misma cantidad de información", ha apuntado.
No obstante, ha destacado el impacto que tuvo la historia de Virginia a nivel público. "La gente se preguntaba: si un miembro de la familia real estaba violando a niñas menores de edad ¿necesitamos esta monarquía?". "Entonces empezó, en primer lugar, la retirada de sus títulos, aunque con una declaración muy vaga. Después, el apoyo a la investigación y la solidaridad con las víctimas. Ha sido un proceso lento", ha reflexionado.
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Mientras tanto, otros países han comenzado a realizar investigaciones ante una red que extendía sus tentáculos por todo el mundo. "Acaban de decir que hay 10 nuevas víctimas en Francia. Y hay periodistas en Brasil trabajando en ello porque Epstein traía a chicas de Brasil en avión a Estados Unidos", ha enumerado Amy Wallace.
La coautora ha contrapuesto esta respuesta internacional a la de Estados Unidos. "Ha habido muchas reacciones en todo el mundo, pero en EEUU no se han llevado a cabo muchas investigaciones ni se han iniciado muchos procesos judiciales, al menos a nivel federal", ha criticado. La excepción ha sido la llamada "comisión de la verdad", iniciada en el Estado de Nuevo México para averiguar qué ocurría en el rancho de Epstein.
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