Juan David Mosos
Redacción Deportes, 31 may (EFE).- Sumado a la estelar actuación de la selección de Turquía en la Copa Mundial de 2002, el delantero Hakan Sukur dejó en dicha cita una marca personal con un gol a los 11 segundos en la disputa por el tercer lugar ante una Corea del Sur que actuaba como local y se ubicó en la cúspide de las anotaciones más rápidas.
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Aquel 29 de junio de 2002 en el Estadio de Daegu, el silbato inicial apenas había dejado de sonar cuando el surcoreano Hong Myung-bo titubeó con el balón, permitiendo que İlhan Mansız se lo robara para asistir al gran capitán turco.
Sukur definió con precisión ante la salida del guardameta Lee Woon-jae para detener los cronómetros oficiales en exactamente once segundos, quebrando un récord que había permanecido intacto durante cuatro décadas en poder del checoslovaco Václav Mašek, quien sacudió las redes de México a los 15 segundos de iniciar un juego de fase de grupos en Chile 1962.
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El podio de los goles relámpago lo completa el alemán Ernst Lehner en la edición de Italia 1934, con una anotación que ocurrió a los 25 segundos de otro compromiso válido por la definición del tercer lugar, en aquella ocasión frente a Austria.
Debajo de la barrera del medio minuto se ubica también el inglés Bryan Robson, quien en San Mamés, en la edición de España 1982, venció al portero de Francia en tan solo 28 segundos en la victoria de su selección.
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A pesar del carácter inusual de estas anotaciones en ediciones recientes, de los pies del estadounidense Clint Dempsey salió uno de los goles más instantáneos en las canchas de Brasil 2014. El norteamericano necesitó solamente 30 segundos para abrir el marcador ante Ghana.
La dificultad de conseguir uno de estos tantos fugaces es tal, que solo se han registrado trece casos en los que la celebración llegó antes del minuto de juego, la última ocasión en Rusia 2018, y en el partido final la mayor marca de velocidad la posee el neerlandés Johan Neeskens, quien anotó un penalti a los 88 segundos ante los locales en Alemania 1974.
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Los goles tardíos también dejan huella
Como contraparte a estos impactos instantáneos, es igualmente conocida la épica de las anotaciones tardías en el tiempo reglamentario. En Catar 2022, el iraní Mehdi Taremi castigó a Inglaterra en el minuto 90+13, estableciendo el gol más demorado sin prórroga.
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En ese mismo torneo, el tunecino Wahbi Khazri batió las redes de Francia en el minuto 90+8, mientras el camerunés Vincent Aboubakar desató la locura ante Brasil al marcar en el minuto 90+2.
El drama se intensifica cuando el reloj se agota y la definición se extiende a las prórrogas. Un ejemplo imborrable de esto tuvo lugar en Alemania 2006, donde el italiano Fabio Grosso quebró la resistencia del cuadro anfitrión en el extenuante minuto 119 de las semifinales.
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Ese mismo aguante al límite del cansancio coronó a los dos campeones mundiales en Sudáfrica y Brasil. El español Andrés Iniesta destrabó la final de 2010 ante Países Bajos en el minuto 116, y el alemán Mario Götze emuló la hazaña frente a Argentina en el minuto 113.
¿Cuándo pararán los cronómetros en la Copa Mundial de 2026? La respuesta es incierta, aunque los 48 equipos participantes saben que el éxito puede depender de una acción relámpago en el segundo uno o de la resistencia mental en el minuto 120.
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jdm/laa
(infografía)
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