La extensión del puerto de Valparaíso, última disputa por el cuidado de patrimonio mundial

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Víctor Castelló

Valparaíso (Chile), 28 may (EFE).- La futura ampliación del puerto de Valparaíso, que divide a vecinos, hoteleros y autoridades, es la última polémica que sacude a esta bohemia ciudad de la costa chilena, que lucha desde hace años contra el declive y por conservar su condición de Patrimonio Mundial de la Unesco.

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El proyecto, que consta de dos fases y cuya primera etapa obtuvo en marzo el permiso ambiental necesario tras años de tramitación, contempla una inversión de 900 millones de dólares y la construcción de un muelle para cruceros y una nueva explanada para contenedores, así como la extensión de los sitios de atraque.

Asociaciones vecinales, hoteleros y operadores turísticos se oponen a unas obras que temen que llenen el borde costero de torres de contenedores y grúas, afectando así al turismo de esta pintoresca ciudad, conocida por sus cerros de casas de colores históricos funiculares de madera y acero para subir los empinados cerros.

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Manuel Selís tiene vista despejada al Pacífico desde su ventana, pero es consciente de que esta imagen tiene los días contados con la ampliación del puerto y ha decidido poner en venta su departamento.

"La plusvalía de este edificio se va a ir al suelo. Van a ampliar el espigón y van a colgar grúas y contenedores", admitió a EFE este vecino, que lamentó que se va a perder la "magia" de una ciudad que inspiró a Pablo Neruda y a la que los chilenos se refieren como "Valpo".

El gremio turístico y hotelero también cree que el proyecto tendrá impactos en un sector que, junto con la actividad portuaria, es uno de los principales motores económicos de la ciudad.

El presidente de la Cámara de Comercio y Turismo de Valparaíso, Patricio Veas, aseguró a EFE que la ampliación "perjudicará directamente a varios puntos estratégicos" y que "los turistas van a perder la mirada directa al mar".

A la afectación visual, agregó, se sumará "el ruido que generan los movimientos de contenedores".

Tras más de 12 años, la primera fase del proyecto de ampliación fue aprobada en marzo por la Comisión de Evaluación Ambiental (Coeva) y se espera que sea licitada entre 2027 y 2028.

El proyecto permitirá movilizar cerca de 2,3 millones de TEUs y más de 3,4 millones de toneladas de carga fraccionada al año y se estima que generará 2.500 nuevos empleos.

También facilitará la llegada de más cruceros, ya que hasta ahora la gran mayoría desembarca en el puerto de San Antonio, el más importante del país, y los turistas viajan por carretera 200 kilómetros hasta Valparaíso.

En la actualidad, la actividad portuaria genera 18.000 empleos directos e indirectos, según la Universidad Andrés Bello.

Desde la compañía estatal que administra el puerto, explicaron a EFE que hubo un diálogo con distintos actores y se realizaron "importantes" cambios al diseño original para "combinar el atractivo patrimonial con la actividad portuaria que le da vida a la ciudad".

"Acogimos las dudas y las miradas críticas que había y redujimos en cerca de 400 metros el frente de atraque, que se convertirán en un nuevo paseo costero, una plaza y un nuevo mirador de la ciudad y de la actividad portuaria", dijo Franco Gandolfo, gerente general de la Empresa Portuaria Valparaíso (EPV).

"Se pone en riesgo la calidad del Patrimonio Mundial, ¿a cambio de qué? ¿de una ciclovía, de un parque?", se preguntó por su parte a EFE Claudia Martínez, dirigente de la asociación vecinal Borde Libre.

El proyecto transita en paralelo a la ampliación de San Antonio y se engloba en una estrategia nacional para mejorar el posicionamiento marítimo de Chile y hacer frente a Perú, consolidado como el principal hub logístico del Pacífico suramericano gracias al megapuerto de Chancay.

En 2003, la Unesco inscribió el barrio histórico de Valparaíso en su lista de Patrimonio de la Humanidad por ser "un testimonio excepcional de la globalización del siglo XIX, cuando se convirtió en el principal puerto comercial de las rutas marítimas del Pacífico sur".

Las protestas sociales de 2019 y la pandemia aceleraron un deterioro que empezó años atrás, con la apertura del Canal de Panamá y la construcción de San Antonio. Hoy en día, fuera de los turísticos Cerro Alegre y Cerro Concepción, hay basura en las calles, edificios abandonados y delincuencia.

Una delegación de la Unesco visitó Valparaíso en 2022, lo que avivó el fantasma de una posible salida de la ciudad puerto de su lista.

La entidad publicó una serie de recomendaciones y se creó una corporación para mejorar la gestión del patrimonio.

Desde los gremios turísticos creen que la ampliación del puerto podría volver a poner en peligro la calificación de la ciudad, aunque la Unesco declinó pronunciarse al respecto y declaró a EFE que aún "no ha habido una evaluación técnica por parte de sus expertos".

"El Estado de Chile está permitiendo una expansión portuaria que va en contra del patrimonio", denunció a EFE Verónica Castillo, presidenta de la Federación de Servicios Turísticos de Valparaíso (FESETUR). EFE

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