El Louvre mira a Mesopotamia para mostrar cómo el agua ya era un recurso codiciado

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París, 19 may (EFE).- Fuente de conflictos bélicos; esencial para la agricultura y el comercio marítimo; omnipresente en las representaciones religiosas. Una exposición que inaugura mañana el Louvre muestra cómo el agua era ya un recurso codiciado hace miles de años en Mesopotamia, una de las cunas de la civilización moderna.

'El agua primordial, lecciones de Mesopotamia' establece además una conexión con la actual crisis del agua, en un planeta cada vez más árido por la falta de precipitaciones, pero a la vez con fenómenos atmosféricos extremos, como lluvias torrenciales.

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Para ello, el Louvre ha hecho una reelectura de algunas de sus obras de la Antigüedad más emblemáticas ya expuestas y ha recuperado otras de sus reservas, buscando siempre una conexión con el agua.

Del 'Código de Hammurabi', uno de los códigos de leyes más antiguos que se conocen (1795-1750 a.C.), se saca a relucir su parte sobre la legislación de los recursos hídricos, mientras de la 'Estela de los buitres', que conmemora la victoria del rey Eannatum de Lagash sobre la vecina ciudad sumeria de Umma, se recuerda que fue el agua la fuente del largo conflicto.

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"En esta exposición se sacan a la luz algunas de las menciones más antiguas, por ejemplo, al problema muy actual de la salinización de las aguas y de la irrigación. Estas cuestiones se remontan a 3.000 o 2.000 años", explicó a EFE una de las tres comisarias de la muestra, Ariane Thomas, directora del departamento de Antigüedades Orientales del Louvre.

La exposición, abierta hasta el 15 de marzo de 2027, dispone de 140 obras de los fondos del museo, más otras 35 que ya estaban en las salas.

Entre el acervo, destacan vasijas, representaciones de la navegación en las zonas fértiles de los ríos Éufrates y Tigris e incluso contratos, escritos en cuneiforme, para construir diques y para pagar a los trabajadores que se dedicaban al mantenimiento de los canales de riego.

Aunque no había petróleo como hoy se conoce, la zona de Mesopotamia, que corresponde con el actual Irak y que está próxima a Irán y a las monarquías del Golfo, ya tenía betún, el componente natural del petróleo, que se usaba, por ejemplo, en el revestimiento de los barcos.

"En la época ya era una fuente de tensión quién controlaba las zonas con betún", contó Thomas, quien hace referencia a textos legales expuestos en la muestra.

Si casi la totalidad de las obras de la muestra pertenecen al Louvre, hay dos préstamos que sobresalen.

El del reino de Jordania es una estatua con forma humana procedente del yacimiento de Aïn Ghazal, considerada el objeto más antiguo expuesto por el Louvre, con más de 7.000 años de historia. Su conexión con el agua es que este recurso fue indispensable para su creación.

El otro préstamo procede de Bahréin, un punto estratégico en el golfo Pérsico y centro de la actual tensión geopolítica. Se trata de unas 70 obras de entre 2.500 y 500 años a.C., muchas de ellas relacionadas con el agua, como vasijas y cuencos. EFE

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